miércoles, 6 de enero de 2016

El plato soberanista tiene desconchones





Homenaje al maestro Eduardo Saborido

En la unidad del soberanismo catalán no es oro todo lo que reluce. Tras la última negativa de los cupaires a investir a Artur Mas han vuelto a aparecer contrastes entre las dos principales fuerzas políticas que conforman Junts pel Sí. De un lado, CDC; de otro, Esquerra republicana. La primera mantiene numantinamente la propuesta de que el rey Arturo es una condición sine qua non para cualquier acuerdo de investidura; en la segunda, en las últimas venticuatro horas han aparecido matices, inteligentemente gestionados por su grupo dirigente.

Las propuestas de Oriol Junqueras y de Joan Tardà, los dirigentes más reconocidos del partido republicano, difieren entre sí y con la de los convergentes.  El primero mantiene su lealtad al rey Arturo; el segundo le ha pedido en varias ocasiones que se aparte de la primera línea. No obstante, ambos coinciden en que todavía hay tiempo para seguir negociando con la CUP en clara falta de sintonía con Mas que ha solemnizado que ya no hay nada que negociar. Tengo para mí que no se trata de un reparto de papeles en el partido republicano (el bueno y el malo) sino de dos visiones complementarias que, en ambos casos, favorecen objetivamente a ERC.

Por otra parte, conviene traer a colación algo que afecta a la credibilidad del rey Arturo: informa La Vanguardia que Germà Bel, actual diputado de Junts pel Sí, que proviene de las pedanías nacionalistas del socialismo catalán, ha pedido –si se convocan nuevas elecciones en Cataluña--  primarias para elegir a los cabezas de lista de Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona. De donde se infiere pacíficamente que el versátil diputado considera que el rey Arturo está plenamente amortizado. Otra manera siniestramente elegante de decirle que haga las maletas.

Finalmente, séanme permitidas dos consideraciones: una, si tan prioritaria es la independencia de Cataluña, ¿por qué nadie da su brazo a torcer?; otra, tras la última negativa de la CUP, ¿se puede decir que todo el pescado está vendido?

Si la cosa es tan prioritaria y nadie lo facilita es que algo falla en el razonamiento. O la lógica política, sea esto lo que fuera, tiene una mínima vinculación con la práctica o es que estamos ante un trampantojo. O sea, que en este caso el cuadrado de la hipotenusa no equivale a la suma de los cuadrados de los catetos.

La interrogante sobre si quedan o no pescados por vender todavía es pronto para afirmarla. En mi opinión, por lo menos hasta el domingo, todavía quedan japutas en el mostrador de la pescadería.


Radio Parapanda.  Una de las biografías más fascinantes de la reciente historia del movimiento sindical español es la de Eduardo Saborido, a quien cariñosamente sus admiradores llamamos el Canijo. A nuestros lectores les hacemos un regalo de Reyes: esta conexión donde el maestro sevillano explica fragmentos de su compromiso democrático: http://www.publico.es/politica/eduardo-saborido-reincidente-rebeldia.html


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