miércoles, 23 de diciembre de 2015

¿La CUP versus Artur Mas?




La CUP sabe perfectamente que las propuestas económicas y sociales que le ha enviado Junts pel Sí para que Artur Mas sea investido president de la Generalitat no se van a cumplir. Junts pel Sí igualmente sabe que ella no lo cumplirá.  Los que han echado cuentas de una u otra familia también lo saben. Y sin embargo, la orden mendicante sigue sosteniendo que Artur Mas debe subir al primer peldaño del podio. La CUP, por su parte, sigue las enseñanzas del legendario sindicalista italiano Luciano Lama, un auténtico culo di ferro, que nunca fue el primero en romper cualquier negociación. Por lo demás, la CUP ya fue avisada cuando, en el segundo pleno del Parlament de Catalunya, Junts pel Sí se negó a tratar monográficamente el problemón de la pobreza.  Sorprendentemente, la CUP apoyó dicha negativa por entender que eso interfería sus negociaciones con Mas.

De todas formas, tengo para mí que estas negociaciones son un artificio al haberlas situado ambas formaciones políticas como la variable dependiente del procés soberanista por la independencia y no como un intento de  solución para paliar los gravísimos efectos de la crisis económica. Son, en esa lógica, una apariencia. Lo saben los viejos galápagos de Convergència (o como se llame ahora), pero no lo saben los polluelos de la CUP, aunque intuyen que, si no dan el brazo a torcer, podrían aparecer como el chivo expiatorio que ha mutilado el famoso procés.

Ahora bien, entiendo que este temor de la CUP es exagerado. Porque los costaleros de Artur Mas han menguado y están algo precarios de altavoces y resmas de papel. Este caballero tiene también su propia parábola descendente: los resultados de las recientes elecciones que, barrocamente se han disfrazado de éxito, lo demuestra a las claras. Y es que las Matemáticas tienen una razón con su estatuto epistemológico que la politiquería con su razón andrajosa no quiere conocer. Una conjetura, aunque sea la de Goldbach, no es un teorema.

Conclusión, así las cosas, si la CUP se pliega a la obcecación de Mas no tendrá ni siquiera la excusa de la bisoñez y podría ser que su futuro fuera incierto. Máxime cuando ha aparecido En Comú-Podem que no se anda con chiquitas.  



No hay comentarios: