martes, 28 de marzo de 2017

El PP en la huerta del Segura

En la autonomía murciana se están dando una serie de situaciones que responden casi al pie de la letra a lo que está sucediendo en todo el país. Hasta hace unos días la cosa era así: el presidente de la Región, destacado lugareño del Partido Popular, está asediado por corrupción parroquiana. En su día este personaje empeñó su palabra: si me imputan dejo el cargo. Lo dijo porque había firmado un pacto con Ciudadanos. Lo imputan, pero a continuación se saca de la chistera un conejo. Ha cambiado la legislación, y como ya no existen imputados sino investigados, afirma tonante que no le afecta su compromiso con la ciudadanía ni le es aplicable el pacto con los de Rivera.

Pues bien, todo indicaba que, así las cosas, la oposición (socialistas, riveristas y podemitas) encontrarían un mínimo común divisor para desbancar al líder lugareño. No ha sido así. Al menos de momento. Hasta cuando se escriben estas líneas. La situación es: socialistas y riveristas exhiben un desacuerdo y pugnan ostentosamente porque el resultado de sus posiciones acabe con el lugareño indemne y amarrado al duro banco del gobierno autonómico. Política de campanario, fiel reflejo de lo que ocurre a nivel general.


El dato no es la incompetencia del Partido Popular, ni tampoco su instalación en las aguas pantanosas de la corrupción. El dato es la incompetencia de la oposición y los artilugios para disfrazarla. Se podrá decir con mejores palabras, pero no más claras. En apretada conclusión, la lucha contra la corrupción es solamente un perifollo de quita y pon. Algo así como quien va con los nardos apoyaos en la cadera. En resumidas cuentas, la oposición huertana recuerda el viejo refrán de «Dios le da nueces a quien no puede roerlas». 

lunes, 27 de marzo de 2017

Comisiones Obreras paso a paso


Agradezco a Luis Collado, director de la Editorial Bomarzo, que me haya enviado el libro Comisiones Obreras paso a paso.  Sus autores son Antonio Baylos y Juan Moreno, viejos amigos de tiempos antiguos. Juan Moreno nos relata concienzudamente los momentos que considera estelares en esta biografía del sindicato que va desde los orígenes hasta la huelga general de 1988. Baylos nos propone una reflexión sobre los diferentes procesos que, durante ese itinerario, vivió el movimiento de los trabajadores. Esto es, Moreno hace una especie de diario existencial; Baylos, por su parte, nos brinda una biografía intelectual. Moreno o el continente; Baylos o el contenido.


Por lo demás, es preciso agradecer a Luis Collado el sentido de la oportunidad: el libro ha salido en el contexto de los congresos sindicales que se están desarrollando en los cuatro puntos cardinales. Y, sobre todo, no se olvide que Bomarzo es nuestra editorial amiga. 


El PSOE: tres dirigentes, tres actos (discordes y acordes)

El socialismo español tuvo ayer tres capitales: Madrid, Burjasot y Torrelavega. En esos tres actos, los tres aspirantes a gobernar el PSOE lucieron su palabra, sus bríos y, unos más que otros, sus decorados. Madrid, exhibición de apoyos de alto copete; Burjasot, caricias a la militancia; Torrelavega o la austeridad de un candidato que no pierde las esperanzas. Susana, la Enviada de Felipe González en la Tierra. Pedro Sánchez, el aparentemente deseado por las corrientes críticas. Patxi López, persona educada de quien, al menos en público, no se le conoce una palabra más alta que otra. 

¿Novedades? Siendo exigentes con la lectura de los tres actos podemos (y debemos) decir que ninguna. Si lo somos menos mencionaríamos la propuesta de López: la realización de un debate a tres. Que este planteamiento favorezca a López (el menos favorecido por los hados) no quita que parezca necesario. Porque lo que ocurra –o deje de ocurrir en el socialismo español--  no es irrelevante. Por ello, me atrevo a sugerir que debería ser la Gestora quien debería auspiciar esa iniciativa. Al menos de esta manera podría esquivar la suspicacia de quienes, que no son pocos, le suponen un favoritismo indisimulado por la candidata sevillana.

Y, al menos (en teoría), los llamados a votar en estas primarias tendrían datos substanciosos de lo que piensan los jefes de fila. Porque, francamente, se sabe de los tres solamente lo que sus parciales les atribuyen. Sobre una serie de cosas de menor importancia. Entiendo por «datos substanciales», como mínimo, los siguientes: a) ¿de qué manera la socialdemocracia europea sale de las aguas pantanosas en las que se encuentra; b) ¿de qué modo se reconstruye esta Europa, que se encuentra en un proceso de achicamiento acelerado. Y a partir de ambas consideraciones: ¿qué PSOE y qué izquierda necesita España? Lo que también implicaría de qué manera pretenden abordar la cuestión catalana.

De hecho, la respuesta a tales interrogantes es una deuda que el PSOE –también, por supuesto, los tres candidatos--  deben a la ciudadanía. Tres dirigentes que intentan resolver la cuestión desde una posición que se nos antoja de tradicionalismo nacionalista, esto es, haciendo abstracción de los vínculos que la política española tiene con los procesos de reestructuración e innovación en curso, en el mundo real de la globalización.

Sabemos que nada de ello se dijo en Madrid, Burjasot y Torrelevega. Allí primó la arenga. Sólo el grito endogámico en torno al PSOE, dejando de lado en qué contexto se encuentran sus dificultades. Allí se entendió que era el momento de la agitación, del fervor de los suyos. Ni una sola pista para apuntar por qué el gradual declive –en España y Europa--  en los momentos de la mayor tempestad económica, social y política. Es más, ninguno de los tres nos han dado un anticipo de qué piensan hacer si ganan. Ni del futuro imperfecto que nos aguarda.  Sin embargo, nos han dicho –unos más que otros--  algo que es preocupante: «Revindicar el socialismo de siempre»  (1).  Es lo que yo me temía en mi visita a Bilbao, una ciudad magnífica que ha sabido conjugar armónicamente la tradición y la modernidad, la sabia opinión del filósofo de Ocata.

Paco Rodríguez de Lecea recuerda que: «Reivindicar en estas circunstancias el socialismo “de siempre”, sirve de poco. Lo cierto es que, de siempre, el curso fluvial del socialismo español ha sufrido desapariciones prolongadas, ha recorrido meandros tortuosos, ha cerrado pactos dudosos y ha predicado, en función de por dónde soplaba el viento, hoy una cosa, mañana la contraria. Proclamar desde la megafonía de los medios que “somos los mismos de siempre, y lo seguiremos siendo”, quizá no sea la fórmula idónea para convencer a un electorado bastante escamado». 

En resumidas cuentas, es también preocupante que el hilo conductor de los tres actos y sus tres dirigentes sea eso: el socialismo de siempre. Aunque, para no provocar a los letraheridos, es más adecuado decir de casi siempre. 

domingo, 26 de marzo de 2017

Los tres paquistaníes (3)

RELATOS DE BADALONA

Lluis Casas 




Les dejé al final de la primera entrega con la alegría de los pisos nuevos, de las comisiones a espuertas y de un futuro inimaginable para todos los agentes de la historia.

La constatación de que el futuro es inimaginable rara vez frena a las personas, a las entidades y demás órganos sociales de tomar decisiones arriesgadas y muy probablemente equivocadas. No hay más que leer la prensa para confeccionar una lista de errores y de victimas de ello lo suficientemente larga para ser precavidos…a posteriori.

A nuestros conciudadanos UNO, DOS y TRES les va a ocurrir lo mismo. La especulación inmobiliaria y su socia ineludible la marrullería financiera dieron al traste con les expectativas vitales de las tres familias paquistaníes, junto a muchas más de todos los patronímicos.

UNO perdió sus diversos trabajos y quedó a expensas de trapicheos múltiples difíciles de calificar. Dos vio reducir su facturación diaria, a pesar de su permanencia absoluta a pie del cañón de su comercio. TRES se vio en la necesidad de pasar del trabajo completo a la chapuza y el remiendo a precio de coste.
El que más rápidamente se encontró en la indigencia fue DOS, puesto que además de la hipoteca tenía una deuda considerable con una entidad informal de crédito, cuya característica principal era la poca paciencia y la falta de maneras. De la noche a la mañana, el estoc almacenado en la trastienda desapareció en pago a unos intereses de casi tres dígitos. DOS cerró el comercio ya sin nada que vender.
Alertado por lo sucedido, DOS se dirigió al agradable director de sucursal de la Caixa del Principat para ver de amañar de alguna manera su inminente falta de pago hipotecario. Su idea era que el agradable director de la sucursal de la Caixa del Principat le allanaría benévolamente un camino paralelo a los rigores hipotecarios en espera de una remontada económica, que obviamente no tardaría en llegar. Su sorpresa fue mayúscula al observar el cambio en las maneras del agradable director. Solo con verle ya advirtió que la gestión no iría por muy buen camino.

Mala cara, agresividad, amenazas, dudas respecto a su honorabilidad. Hubo de todo lo malo un poco o un poco más. La conclusión fue clarísima: si no pagaba, perdería la vivienda y con ello arrastraría a UNO y a TRES en su caída. Además, la pérdida de la vivienda en instancia judicial le dejaría un regalo complementario en forma de deuda pendiente y de costes judiciales que lo inhabilitaría como agente económico estándar.
A ello, el mudado en desagradable director de la Caixa del Principat añadió como única posibilidad al margen de la guerra total, ofrecía la firma de un nuevo crédito que cubriese la deuda acumulada, con la inclusión por un modesto interés de una carencia de un año.

DOS se veía no solo en la indigencia, sino en la calle con lo puesto. Por lo que firmó lo propuesto, liándose la manta a la cabeza y cayendo en un futuro incremento de la deuda de no te menees.

Con la carencia escondió su situación inmobiliaria a la familia y a su entorno, incluidos UNO y TRES y se lanzó en pos de ingresos haciendo cualquier cosa que se presentara, tanto si era el caso, como si no. Imaginen.
Podemos decir que tanto UNO como TRES pasaron por el mismo trance en la sucursal de la Caixa del Principat. Los dos lo hicieron en un plazo de pocos meses a medida que los ahorros disponibles desaparecían del todo y los ingresos alternativos menguaban de semana en semana.

El asunto afectó de mala manera al que antaño había sido un agradable director de sucursal de la Caixa del Principat, puesto que además de los tres paquistanies, otros clientes de las etnias más diversas, pero sobretodo los nativos badaloneses fueron en procesión a ver que se podía hacer con lo de cada uno.
La bronca que el preocupado director se ganó en las oficinas centrales de la Caixa del Principat fue de órdago y el señalamiento de que redujese rápidamente los fallidos el objetivo de su propia salvación.

Me abstengo de relatar los dieciocho meses posteriores, pueden ustedes imaginarlos sin mayor problema si se ponen simplemente pesimistas. Las familias de UNO, DOS y TRES se empecinaron en hacer de la capa un sayo en trabajos de todo tipo, a cualquier hora y para todas las edades. Incluidas las procesiones a los servicios sociales del Municipio, a Caritas, a la Cruz Roja, al comedor gratuito y a todos los conciudadanos que se ponían a tiro. La posible huida a Dacca, como solución definitiva no se contemplaba por motivos obvios y comprensibles: la sanidad, la educación y el entorno de sus hijos hacían poco atractiva la vuelta a los orígenes. Había que aguantar como se pudiera.

Finalmente, vencido el tiempo de prórroga financiera, la Caixa del Principat a la vista del insistente impago los citó en los juzgados en el inicio del procedimiento para subastar la vivienda y lanzarlos en términos jurídicos a la calle. El procedimiento incluía de hecho a los avalistas, como hipotética solución a cada uno de los casos, lo que definía la situación como un enorme globo hinchado a punto de explosión. El otro hora amable director de la sucursal de la Caixa del Principat contaba que los casos de subasta y lanzamiento son individuales y el Juez al cargo no llegaría a averiguar el sorprendente juego de avalistas con que llenó el juzgado. El notario, sujeto a peores consecuencias si había lugar a revisar expedientes, ni se enteró, ocupado como estaba cubriendo agujeros con bodas y bautizos.

La casualidad llevó a UNO, a través de sus amistades, al local de la PAH de Badalona, convirtiéndolo en el caso 1001 de la larguísima lista de afectados dispuestos a buscar alguna solución, si era posible encontrarla. En cuanto UNO se implicó en el asunto reclamó la presencia de DOS y TRES dada su compacta deuda inmobiliaria y la comunidad de intereses creada.

Volveré a saltarme unos meses en los que entre la PAH de Badalona y la Caixa del Principat se estableció sobre el caso llamado de los “tres paquistanies” y otros muchos una dialéctica compleja y preñada de amenazas y reencuentros.

Finalmente, sin llegar a los juzgados, se acordó el fin del negocio: los tres paquistanies entregaban sus viviendas a la Caixa del Principat y se comprometían a pagar una asequible cuota mixta que englobaba el alquiler de la vivienda (por tres años) y un resto de la deuda (por veinte años). Las familias permanecían en casa, de momento, a la espera de recuperar cierta estabilidad económica. Perdían el estatus de propietarios y la posibilidad del beneficio del 20% prometido per el simpático API. La Caixa del Principat anotó pérdidas elevadas, aunque estocó viviendas sobre las que no sabía qué hacer. En conjunto la operación de los "tres paquistaníes" fue tratada con la delicadeza pertinente para evitar que la contabilidad tradujera al Banco de España la asombrosa verdad. Lo cierto es que para el Banco de España, como se ha visto después tanto daba la verdad como las coliflores.

El API, hay que explicarlo, tuvo que cerrar por falta de contratos (me dicen que está intentando renovar el negocio). El director de la sucursal fue trasladado al desierto del Gobi, como avanzadilla para casi toda la plantilla de la Caixa del Principat, esta fue adquirida por un coste exorbitante por el gobierno y vendida posteriormente por cuatro cuartos a otra entidad financiera. El notario vio reducida su frenética actividad hasta que el gobierno le otorgó poderes sobre materias nuevas y oportunas.

Un fin de fiesta de lo más edificante.

Lluís Casas, antropólogo por segunda vez



sábado, 25 de marzo de 2017

Las disparatadas autoridades catalanas

Las autoridades catalanas han tardado en decirlo. Esta vez por boca de Oriol Jonqueras. No importan las condenas del Tribunal Supremo. Tras la independencia se anularán las sentencias. El Código Penal no es cosa nuestra. Por lo tanto haremos tabla rasa. Y tras ello, posiblemente, se han mirado a los ojos y exclamado «así nos las gastamos nosotros».

No hace falta ser muy lince para pensar que estamos ante un llamamiento a no respetar la ley. Y que tamaño despropósito no puede traer nada bueno. Naturalmente los robagallinas se tragarán las condenas, con o sin independencia. Para ellos dura lex sed lex. Los agraciados son otros: Mas y Homs, y también los quinquis del alto parné, o sea, los lustrosos protagonistas de los casos Palau, Petroria y Pujol. Para ellos se fabricará la teoría de que los dineros expoliados iban para la causa de Cataluña. Pero no todas las bravatas están dichas. Tan sólo estamos ante una escalada verbal que, por días, aumenta su diapasón. Esta escalada parece no tener límites. Como no parece tener límites, tampoco, la inacción del Gobierno de Mariano Rajoy, impasible el ademán pasado, presente y, tal vez, futuro.


Viene a cuento una experiencia reciente. He pasado unos días en Bilbao con mi esposa. Hemos tenido la oportunidad de hablar con algunas personas que nos dijeron que eran militantes del Partido Nacionalista Vasco. Es decir, gente “de orden”. Se decían sorprendidos por la «disparatada orientación de Mas, Puigdemont y Jonqueras». Y, sobre todo, por el «infantilismo» (sic) de sus autoridades. El viejo Café El Mercante fue testigo.



viernes, 24 de marzo de 2017

CCOO, el reto de representar la diversidad

Joaquim González Muntadas
Director de Ética Organizaciones SL


Entre los muchos méritos que los máximos dirigentes de CCOO pueden presentar en el balance de gestión del próximo XI Congreso que se celebrará en julio, se encuentra el de haber implantado un estilo de dirección donde ha primado el orden y la unanimidad en una organización compleja como es un sindicato. Y más en la actual sociedad, tan convulsa y particularmente crítica con todo lo que representa la autoridad y la jerarquía en las organizaciones y las instituciones.

Este buen resultado ha permitido aguantar e impermeabilizar a la organización de los brutales ataques que, por tierra, mar y aire, ha recibido el sindicalismo en estos últimos años. Pero cuando se abre un nuevo ciclo renovado en la dirección del sindicato, este resultado no debería esconder la necesidad de abrir, integrar y representar la diversidad que conforma hoy la clase trabajadora. No me refiero a pluralidad ideológica y política que siempre ha estado garantizada por los estatutos del sindicato, como en ninguna otra organización, sino a su creciente heterogeneidad y diversidad social.

Una clase muy distinta de cuando se crearon las actuales normas y estructuras de los sindicatos. Tan distinta como lo es la empresa actual de aquella del siglo pasado, en la que se formaron la mayoría de los actuales dirigentes sindicales. En esa época la complejidad el trabajo podía vencerse troceando en tantas partes como la estructura jerárquica permitía, o cuando la común regla de oro en la gestión y organización era la uniformidad en las condiciones de trabajo, el orden y la disciplina.

Pero hoy la mayoría de las empresas y el mundo del trabajo tienen muy poco que ver con aquella empresa y sociedad del taylorismo. Las empresas forman parte de sistemas entrelazados que requieren organizaciones más abiertas, más flexibles y planas. Y  sindicatos menos verticales, más abiertos a la diversidad y con estructuras que cooperen entre sí.

Se requieren nuevas cualidades y capacidades para dirigir las organizaciones de hoy, con nuevas formas y competencias que permitan gestionar las excepciones, la diversidad y la discrepancia, y que sepan administrar esta nueva realidad donde, en expresión de Daniel Innerarity: ¨el orden en una organización inteligente es el desorden domesticado”.

Sabemos que el sindicalismo tiene serios desafíos. Uno de ellos, como han venido insistiendo los máximos dirigentes de CCOO durante los últimos cuatro años, es repensar muchas verdades que ayer sirvieron para construir un pasado heroico y que hoy precisan actualizarse para seguir siendo útiles a los trabajadores y a las trabajadoras que aspiran a representar. De donde se deriva la necesidad de conjugar con acierto el pasado, presente y futuro, un reto que CCOO ha sabido condensar extraordinariamente bien en el eslogan: “hicimos, hacemos y haremos historia”.

Hay que honrar el pasado como se merece y reforzar el orgullo de la función del sindicalismo, de su historia y del valor de la militancia sindical, en particular en CCOO. Pero igual de imprescindible será, como se ha dicho, releer muchas verdades que el acelerado cambio social, económico, cultural y tecnológico  exigen adaptar y aprender, re-aprender y actualizar todo lo sabido. Conscientes de que nada aprende quien en todo ve la ocasión de confirmar y reafirmar lo que ya sabía. Si seque quiere afrontar el reto que apunta Unai Sordo en la reciente entrada de su  Blog,:“la adaptación a la nueva tipología de situaciones en el mundo del trabajo, la necesaria flexibilidad de las estructuras y recursos del sindicato".

Un reto para el que será imprescindible evitar el riesgo que corren aquellas organizaciones que perciben la pluralidad como un riesgo, la diversidad y las diferencias como un error a corregir, cuando precisamente constituyen todo lo contrario. No hemos de olvidar que un grupo de personas que expresan la pluralidad y la diversidad son más efectivas y obtienen mejores resultados que quienes, muy inteligentes pero demasiado similares, dan siempre la razón y permanentemente confirman que estamos en lo cierto.

Recordemos, que no es de la inercia y la rutina, ni tampoco de la jerarquía, de donde nace la creatividad de las personas, ni la innovación a la que debería aspirar toda organización, en particular hoy el sindicalismo, si quiere estar viva. Que ello es siempre el fruto de la duda, de la incómoda pregunta, también del conflicto leal y ordenado.




jueves, 23 de marzo de 2017

El mundo global y la Cataluña acelerada

Manuel Gómez Acosta

Las relaciones de Cataluña con el resto de España y el mundo han ido poco a poco evolucionando desde la épica --"el mundo nos contempla"-- hasta el actual estado de cosas, mucho más próximo al vodevil y al ridículo.

¿Cómo se interrelaciona lo que está aconteciendo en el mundo global con el desarrollo del llamado procés? Como apunta Eric Kaufmann, profesor canadiense de política en Birkbeck College (Inglaterra), nos encontramos inmersos en un proceso de transformación de valores donde la vieja línea divisoria de izquierda contra derecha, la lucha contra la desigualdad a través de la economía, de la redistribución frente al libre mercado, está siendo sustituida por una nueva polarización emergente, nacionalismo contra cosmopolitismo, cultura cerrada contra cultura abierta. El enemigo es el cosmopolitismo y la respuesta es el nacionalismo.

En Cataluña, el paradigma izquierda-derecha ha sido sustituido por el factor patriótico, el combate contra la desigualdad por el refugio en la identidad, volver a la tribu y anclar en aguas seguras, la fe sustituye a la razón, se vuelve la vista hacia un pasado que se proclama glorioso, "prietas las filas, recias, marciales... el gesto alegre, firme el ademán". Por eso, es difícil de entender que fuerzas que se autocalifican de izquierdas apuesten por la liberalización de las tribus, dar la palabra a los territorios privilegiados, los que quieren romper el principio de solidaridad e igualdad.

La vieja línea divisoria de izquierda contra derecha está siendo sustituida por una nueva polarización emergente, nacionalismo contra cosmopolitismo, cultura cerrada contra cultura abierta.

Utilizaré algunos conceptos de la ciencia física para poder explicar los acontecimientos que se suceden de forma caótica y precipitada en la Cataluña de hoy.

La cantidad de movimiento (masa por velocidad) generada por el procés evoluciona a la baja y se encuentra en recesión. Se intenta compensar la pérdida de masa de los adherentes con la aceleración --variación de la velocidad con respecto al tiempo--, menos gente pero más excitada. Sin duda, la aceleración puede provocar el descarrilamiento del procés en su recorrido hacia la República del 3%. Algunos dirigentes catalanes directamente afectados por este valor numérico están al borde de un ataque de nervios. La declaración de Fèlix Millet, la puntilla...

Se habla de "choque de trenes", algunos apuntan que éste no es posible dado que el procés circula por vía muerta. Sin embargo, existen riesgos de colisión; me temo que sin duda sería una colisión inelástica, es decir, con pérdida de energía de las partes colisionadas. En Cataluña hay el peligro de, por tanto tirar de la cuerda, superar el límite elástico de la cohesión social y entrar en zona de deformación plástica, en donde no hay posibilidades de recuperación.

España necesita un proyecto de país, partidos que lo desarrollen y un liderazgo político del que carecemos en la actualidad.

Otra consecuencia sin duda preocupante del llamado "choque de trenes" --aunque no se produjera-- sería evaluar los daños colaterales causados a Cataluña en la suicida estrategia de intentar perjudicar y desprestigiar al Estado, sembrando la duda sobre la calidad de la democracia española, practicando el victimismo tan propio de los nacionalismos irredentos y recreando hasta el paroxismo el falso relato de la persecución de un pueblo oprimido durante siglos.

España es la decimosegunda potencia económica mundial y el decimoséptimo país más respetable del mundo, según el estudio The most reputable countries in the world (junio 2016) elaborado por la prestigiosa consultora RepTrak. Sin embargo, nuestro país tiene un gran problema, la falta de un relato común y compartido que agrupe y convoque a los españoles. El Gobierno del PP, con la ausencia de liderazgo moral e intelectual de Mariano Rajoy, ha sido incapaz de ayudar a construir este relato. España necesita un proyecto de país, partidos que lo desarrollen y un liderazgo político del que carecemos en la actualidad.


viernes, 17 de marzo de 2017

Estoy perdiendo facultades

Voy perdiendo facultades. Hay cosas que empiezan a escapárseme de las manos. Quiero decir de la sesera. Es lógico, porque cuando uno se acerca a los ochenta años es un deber tener ciertos alifafes. O sea, achaques. Dos ejemplos de mi dificultad para entender algunos asuntos.

Uno, que el alcalde de Cervera de los Montes (Toledo) haya declarado que «sólo las vagas celebran el día 8 de Marzo». ¿De dónde el primer edil –no hace falta decir que es del Partido Apostólico--  ha sacado tan zarrapastrosa idea? ¿Cómo puede llegar a ser primera autoridad local una persona de esa calaña? ¿Es sólo la búsqueda fatigosa de la hipotética notoriedad lo que este cerebro de secano plantea? ¿Es la herencia recibida de sus ancestros, viejos y nuevos? ¿Es el miedo inconfesable de su poquedad intelectual? Otro alcalde, éste realquilado en las entrañas de la Gurtel, ha dicho tres cuartos de lo mismo. En todo caso, remedando a Cervantes: han rebuznado en balde el uno y el otro alcalde.

Otro ejemplo. Dirigentes del PDECAT, los herederos de la vieja Convergència –que Ainaud de Lasarte llamaba Conveniencia--  han afirmado que «Ada Colau es fascista». Ni siquiera el acné juvenil les disculpa. ¿Y estas criaturas son la cantera? Y yo me digo: en nada se diferencian de importantes exponentes  de las Nuevas generaciones Apostólicas que manifiestan el mismo parecer. Tan sólo en que unos beben Calisay y otros Licor 43.  El primero, oriundo de Arenys de Mar; el segundo es cartagenero.


jueves, 16 de marzo de 2017

Los Servicios Secretos y el rey de España

Las grabaciones que hicieron los servicios secretos españoles al entonces rey Juan Carlos me sugieren una serie de cavilaciones. No entro en el contenido de las mismas porque es irrelevante para lo que pretendemos decir. Comoquiera que es fácilmente imaginable que se hicieron sin orden del Juez podemos llegar pacíficamente a esta conclusión: si se graba de esa manera al Jefe del Estado, aquí no se libra ni el último de la fila. En suma, estas cloacas del Estado están fuera de la legalidad del espacio-tiempo. Funcionan con órdenes verticales sin dar cuenta a nadie. Por lo que ni siquiera son «secretos de Estado» sino un almacén de datos para que dos o tres gerifaltes acumulen poder de intimidación.

Ya es sospechoso que aparezcan ahora. Salen ahora porque Juan Carlos no pinta una oblea; por lo tanto, las consecuencias de las grabaciones son irrelevantes. Pero pretenden significar una exhibición de poder y control. ¿A quién? A todo el mundo, y tal vez al sexto Felipe. Es el mensaje siguiente: os tenemos en la lista. Digamos, pues, que Alain Minc se quedó corto cuando habló, tiempo ha, de las zonas grises de la democracia. Son, más bien, los agujeros negros de la democracia.

Por otra parte, la filtración de dichas grabaciones tiene un interés crematístico: el parné. El pago de unos emolumentos para establecer una cadena de negocios. Tan sólo las almas de cántaro creerán que es un ejercicio de transparencia. Ese tipo de transparencia es puro estiércol. Bussines.

Es, en definitiva, un negocio. De muchos millones. Exactamente igual que los servicios que contratan las empresas para ver si Fulano o Mengano son de una u otra manera. Igual que la Operación que en su día montó el Beato Fernández Diaz, ministro del Interior, contra políticos catalanes. Igual que las listas de magistrados desafectos al independentismo catalán de las que hiciera gala un juez inhabilitado de cuyo nombre no quiero acordarme. Pura acumulación de poder, mero ejercicio de control.


miércoles, 15 de marzo de 2017

El retrato de Wert

Escribe: El dómine Cebra

¿Tan necesariamente protocolario es que los retratos de los ministros españoles estén colgados en las paredes del Congreso de los Diputados? ¿Tan necesario es que, además, sean cuadros al óleo? Y puestos ya a que hayan retratos ¿qué tiene de malo que sean de fotomatón? Y encima el retrato de alguien tan pendenciero como Wert. Bravucón de oficina. 

Alguien me dirá que el coste de todo ello es el chocolate del loro. Yo les respondo que sumen todas esa jícaras de chocolate y al final saldrá un dineral que bien podría servir para algo más útil: una escuela, una biblioteca, un dispensario… Algo más provechoso que una galería de fotos de ministros. Algunos paniaguados me dirán que es la tradición. Pero ello ni siquiera es un argumento.


martes, 14 de marzo de 2017

Artur Mas, inhabilitado

Ya conocen la noticia: Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau han sido inhabilitados. Mi primera sugerencia es: ¡fuera máscaras! ¡fuera caretas!

Las máscaras se han utilizado desde la antigüedad con propósitos ceremoniales y prácticos. Ahora también. Por supuesto, la política es muy dada al uso de las máscaras y caretas. La idea es taparse total o parcialmente la cara. Tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, Artur Mas y sus allegados deben desprenderse del mencionado disfraz. Digámoslo con crudeza: han conseguido lo que querían. Lamentarse ahora por ello es pura hipocresía escénica. El independentismo orgánico necesitaba una sanción de ese calibre para seguir acumulando fuerzas. Y acumular más agravios al por mayor. El movimiento tiene poca fuerza desde la racionalidad, necesita apelar al sentimentalismo más primario y desordenado.

Fuera máscaras, pues. Han conseguido otro objetivo. Fuera caretas porque, tras ella, se ocultaba la cara risueña de Esquerra Republicana de Catalunya viendo cómo su oponente-amigo tiene las cosas más difíciles para competir en la guía del país. Y fuera caretas en el Partido Demócrata de Catalunya, la heredera de la vieja Convergència, porque ya no necesita que Artur Mas «dé un paso al lado». Los unos y los otros le deben eso al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. Lo que no quita que se aproveche la ocasión para subir más el voltaje de la tensión.


Ahora el objetivo puede ser elevar la electricidad con la idea temeraria de que el Gobierno de Rajoy –o a quien le corresponda  ese disparate— declare la supresión de la Autonomía de Catalunya o alguna medida similar. Presiones no le faltarán desde sus propios círculos concéntricos. Esperemos que ese dislate no llegue. Pero, ténganlo por seguro: aquí se va a formar algo inédito. Para lo que nadie está preparado. 

Me alegraré si me equivoco.  


lunes, 13 de marzo de 2017

Los intereses creados en la vieja y nueva política catalana

Los llamados «tiempos de la Justicia» han hecho coincidir en el espacio tiempo dos juicios que vienen de antaño: los casos Palau y Pretoria. El primero, caracterizado por una  fuerte vinculación entre negocios  sucios de particulares y la financiación a Convergència; el segundo, fruto de una entente entre particulares que eran conspicuos dirigentes del partido de Jordi Pujol (Lluis Prenafeta, mano derecha del Viejo Patriarca y Macià Alavedra, su brazo izquierdo) y conspicuos cargos representativos de los socialistas catalanes (el alcalde de Santa Coloma, Bartolomé Muñoz, y el diputado Luigi). Palau, de neta vinculación política; Pretoria, de mero enriquecimiento personal de unos particulares, aunque así mismo político por las mencionadas responsabilidades políticas de sus protagonistas. En todo caso, parece seguro que la opinión pública no sabrá diferenciar del todo tanta sutiliza. Las caricaturas son de trazo grueso y no admiten los matices.

Pretoria fue la exhibición de hasta qué punto ciertos altos exponentes de la derecha nacionalista (el llamado sector negocios) decidió abandonar el calvinismo burgués para sacar provecho personal. Tantas veces fue el cántaro a la fuente de la financiación de su partido que, al final, decidió mirar por ella misma, por la famiglia. Tres cuartos de lo mismo pasó en esa franja socialista (Bartolomé Muñoz y el tal Luigi), harta de pisar la moqueta de la oposición, decidiendo organizar la transhumancia de los huevos fritos al lenguado a la meunière y, de ahí, dar el salto al plato de angulas. En todo caso, lo uno (Palau) y lo otro (Pretoria) fueron indicando que Cataluña y “España” habían entrado en un proceso de indistinción en lo atinente a las prácticas de corrupción política y económica. Al fin y al cabo, todos ellos son descendientes del triunviro romano Marco Licinio Craso que tenía el dinero a espuertas, ganado con poco sudor de su frente.

En resumidas cuentas, este es el tinglado de la vieja-nueva farsa de los intereses creados. ¿Habrá tierra suficiente para tapar ambos agujeros, Palau y Pretoria?



domingo, 12 de marzo de 2017

Compañera Secretaria General




(Homenaje a Nella Marcellino)



He perdido la cuenta del número de mujeres que optan a dirigir el sindicato de Comisiones Obreras, algunas de ellas en organizaciones importantes como, por ejemplo, Andalucía. Esta es una novedad que llamaremos cualitativa. También en UGT. Hasta la presente nada vetaba formalmente que la mujer pudiera acceder a la responsabilidad de secretaria general, pero las inercias, los malos usos y costumbres –todo ello en clave de poder--  no lo favorecían. La ramplona normalidad abogaba porque un hombre, aunque fuera el menos indicado, se hiciera con las riendas de la organización. La cosa se está rompiendo, afortunadamente. La discriminación implícita está siendo hecha añicos. Que todavía no haya llegado al pináculo no desmiente lo anterior.

Esta situación, que someramente indicamos, se da en un contexto general extraordinariamente complicado para la acción colectiva. De un lado, el gigantesco proceso de reestructuración e innovación de los aparatos productivos y de servicios en unas coordenadas contradictorias, esto es, de globalización y renacionalización, cuya muestra más visible es la vieja Europa. De otro lado, la desestructuración del trabajo asalariado tal como lo hemos conocido y la ruptura del ciclo largo de conquistas de los derechos sociales, dentro y fuera del centro de trabajo. De una parte, el sindicato-hombre que iba perdiendo visión para afrontar los desafíos de tantas emergencias y patologías. De otra parte, el lucro cesante que significaba el despilfarro de tener en el almacén las potencialidades y las nuevas miradas que tiene la mujer sindicalista. El sindicalista, dueño de la casa; la sindicalista, de realquilada.

Estamos, pues, ante una novedad. Que también se está dando en la CGIL, especialmente tras la elección de Susanna Camusso.  Y, como señalamos, ahora en España. Podemos decir que, así las cosas, nuestro sindicalismo se está poniendo al día. Esta es una cesura de notable significación. Por fin se va abriendo el camino al sindicato general y a una plena confederalidad. Queridos compañeros –vosotros, hombres--  no tengáis miedo de lo nuevo.


sábado, 11 de marzo de 2017

Mariano Rajoy, políglota


El hombre de Pontevedra no sabe inglés. Pero hemos visto reportajes en las que aparece cenando con otros mandatarios europeos; suponemos que entre foto y foto deberían hablar de algo. Por ejemplo, de la cría del ganado caballar o de la consistencia del cardo borriquero en los ecosistemas del Bajo Danubio. Son reportajes y fotos engañosas pues, como se ha demostrado, Mariano Rajoy no chamulla la lengua de la pérfida Albión. Engañosas porque con toda probabilidad falta el intérprete de inglés.

Rueda de prensa. Comparece el hombre de Pontevedra. Un periodista de la BBC le pregunta en la lengua de sir Winston. El hombre de Pontevedra farfulla y con una mueca desdeñosa da la palabra a otro periodista. Es grave que el primer mandatario español no sepa inglés. Más grave es todavía ese gesto altanero como quien dice «¡hombre, hasta aquí podríamos llegar!» Es decir, lo más grave es la exhibición de la ignorancia, propia del chulo de mostrador de taberna. Posiblemente su ignorancia y su comportamiento haya provocado indignación en la mitad del planeta y rechifla en la otra mitad. En la piel de toro ha pasado tres cuartos de lo mismo. Primera conclusión apresurada: los corruptos se dividen en dos categorías: los que no hablan inglés y los que lo hablan. Ana Botella y su marido estarían a medio camino.

Pero el ridículo del hombre de Pontevedra y su jactanciosa actitud es algo más que su ridículo personal.  Es casi seguro que mucha gente se ha preguntado que cómo es posible que un hombre de tan escaso formato dirija el Partido Popular. Y más todavía: cómo es que este caballero sea el presidente de un país.

Ayer, a la hora de comer, todavía no sabíamos lo que estamos comentando. Javier Pacheco, el secretario general in péctore de CC.OO. de Catalunya, me invitó a comer.  De modo que no tuvimos tiempo para comentar ese esperpento. Aunque naturalmente teníamos cosas de más envergadura de que hablar.


viernes, 10 de marzo de 2017

Novedades en este 8 de Marzo

Homenaje a Aurora Gómez



De este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se hablará durante mucho tiempo. Pongo especial énfasis en lo de «trabajadora» porque, desde hace ya mucho tiempo, hay quien intencionadamente ha eliminado esa adjetivación. Otros por puro despiste que ya roza en la inopia. También el papanatismo es trasversal. Digo que se hablará durante mucho tiempo porque han aparecido algunas novedades sobre las que convendría cavilar. Por ejemplo, la masividad de las movilizaciones, que no se han ceñido a las principales ciudades españolas. Y el carácter de las manifestaciones que ya no tenía el tradicional sentido ritual de los años anteriores. Y los ecos de la huelga de las mujeres polacas de hace algunos meses. Y los efectos, directos e indirectos, del llamamiento mundial de determinadas organizaciones a la movilización, que no ha sabido leer adecuadamente el sindicalismo mundial, que –en el mejor de los casos--  lo consideraron una extravagancia. Menos mal que el sindicalismo español ha estado más atento.

Digamos, además, que este 8 de Marzo venía precedido por un encendido debate en torno a la equiparación de los derechos de la mujer, especialmente en el terreno salarial; y también por el recrudecimiento de la violencia de género, que de manera inquietante empieza a afectar a los grupos etarios cada vez más jóvenes. Un contexto de estas características merecía la masividad de estas movilizaciones. 

En el terreno estrictamente sindical aparece otra novedad: la percepción de que la ética de los fines (objetivos) tiene que sustentarse en la ética de los medios (instrumentos). Esto es, si se quiere la equiparación del uso derechos laborales ello comporta los instrumentos adecuados para ello. Porque, en caso contrario, no se puede hablar con propiedad de «sindicato general», de hombres y mujeres. Ni tampoco se puede hablar de confederalidad plena si las mujeres siguen siendo una mera muleta. Si se mantiene esa práctica, que contraviene la literatura oficial, estaremos hablando de un sindicalismo demediado.

El filósofo de Ocata escribe: «Sinceridad, la verosimilitud del yo que se muestra ahora» (1). Que viene al pelo para lo que intentamos decir. Sin instrumentos la retórica es pura fanfarria. De ahí la importancia de algunas enmiendas congresuales, ahora en discusión, que impondrían la proporcionalidad de género en las comisiones deliberadoras de las convenios colectivos y, mejor todavía, la paridad para todas las prácticas contractuales. En suma, si el «yo» (sindicato) es sincero debe demostrarse ahora. En los hechos.

Una observación en torno a la equiparación salarial. Esta es una variable dependiente de la organización del trabajo. Es decir, el meollo está no en el salario en tanto que tal, sino en aquello que lo determina. Una obviedad que sabemos desde tiempos antiguos, pero que se pasa por alto a la hora de remover todos los impedimentos que taponan el acceso de la mujer a la categoría profesional y al puesto de trabajo. 



               1)  Gregorio Luri. Aforismos que nunca contaré a mis hijos (La isla de Siltolá, 2015, página 57)

jueves, 9 de marzo de 2017

Artur Mas se pasa a Kant por la cruz de los pantalones

Kant es mucho Kant. Cuando se publicó la segunda edición de La paz perpetua escribió un añadido formidable. Esa auto enmienda de adición, cargada de fina ironía, propone un «artículo secreto para la paz perpetua». Plantea una discusión pública sobre la guerra y la paz y la omisión de todo secretismo al respecto. Definitivamente, Kant es mucho Kant. Pero Artur Mas y sus masoveros se pasan a Kant por la cruz de los pantalones.

Como es suficientemente sabido, la mayoría parlamentaria catalana se empeña en exhibir y justificar un pétreo secretismo en la discusión acerca de la ley que declare unilateralmente la independencia de Cataluña. En lectura única, sin enmiendas. Aquí te pillo y aquí te mato secretamente. Es la ruptura de todas las grandes normas parlamentarias, de los usos y costumbres. Es el mangoneo más escandaloso y trapacero que haya hecho un parlamento en las sociedades llamadas avanzadas. Por lo tanto, ¡Muera Kant y sus perifollos!


martes, 7 de marzo de 2017

Artur Mas en paños menores


Marta Pascal, portavoz de PDECat, la nueva hechura de la vieja Convergència democrática de Catalunya, avisa: No nos hacemos responsables de la presunta corrupción de Convergència (1). O es una ingenuidad o un porrazo en la cruz de los pantalones de Artur Mas, presidente del mencionado PDECat. Lo primero es harto improbable, pues no se llega a la portavocía sin demostrar que ya no se tienen dientes de leche. Así es que la probabilidad de que sea un buen mamporro es bastante probable. Algo que no había previsto la sedicente astucia del rey Artur, acostumbrado al halago –al menos en la superficie--  de sus parciales.

De momento podemos sacar una conclusión, aunque sea provisional: Mas no es incontestable en su partido. Lo que introduciría una serie de variables en este confuso itinerario del procés. Personalmente está algo más que salpicado por los casos de corrupción. Así lo deja entrever la portavoz del partido. Mas no es tampoco el eslabón que une la distintas familias ex convergentes. Se diría que es una rémora. Pero, por otra parte, el PDCat no cuenta con otra figura  de relumbrón.

Todavía más. El versátil Alfons López Tena, uno de los emblemas del independentismo catalán, ex convergente, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial (a propuesta de Convergència) ha hecho una exhibición de gastritis en sus declaraciones a El Mundo: “Mas es muy limitado: he sido asesor suyo durante siete años. No lee nada, y se jacta en público de ello. El resultado es el que se ve. Autoritario, rencoroso, y un político de cuarta regional. Serviría para cacique de un pueblo de la Sicilia interior”… “El procés no tiene nada que ver con la independencia. Es un comunitarismo autoritario, persigue un control social total sobre la parte que le da apoyo y no tiene otra finalidad que conseguir concesiones de España. No pretende la independencia, sino obtener compensaciones y tener el control de los presupuestos públicos y de las redes clientelares” (2).

Posiblemente son las palabras de un resentido. O de un arrepentido, vaya usted a saber. Pero que, en todo caso, deterioran la imagen de este Mas, que quiso pasar por astuto y ahora se nos aparece en paños menores. Pero sea como fuere el retrato que esboza este caballero es acertado. Ni la venganza de don Mendo llegó a tanto.