viernes, 12 de mayo de 2017

Preguntas sobre el trabajo 4.0: ¿seguiremos mirando a la Luna?



Joaquím González Muntadas
Director de Ética Organizaciones SL

Muchos debates, estudios, foros, cursos y seminarios se realizan, todas las semanas, en España sobre la digitalización de la economía y la Industria 4.0. Pero podemos comprobar que en ellos se habla exclusivamente de su vertiente económica e industrial. Corremos así el riesgo de que nuestro país quede al margen de la necesidad de atender las consecuencias y el impacto que va a tener sobre el mercado de trabajo. Y éstas van a ser muchas, no sólo por sus consecuencias en la eliminación o creación de empleo, sino también por sus evidentes efectos en las relaciones y condiciones laborales.
Parece que Alemania ha sido consiente de este riesgo y desde el año 2015, su Ministra de Empleo y Asuntos Sociales, Andrea Maria Nahles del  SPD, impulsó un sólido y amplio proceso de diálogo que arrancó con la presentación del Libro Verde titulado: Trabajar 4.0. Junto con un primer análisis sobre el impacto de la digitalización sobre el mercado de trabajo y la economía, ofrecía una herramienta muy útil para la investigación como son las preguntas clave. Esos interrogantes iban a conformar el eje y guión del debate social sobre el que ha girado este proceso y que se ha centrado en el futuro de la organización del trabajo, de la participación y representación de los trabajadores, y  las consecuencias de la digitalización sobre los derechos de formación, la protección social y la adecuación de la normativa de seguridad e higiene en el trabajo.
Un proceso de análisis de los cambios que la digitalización producirá en el mercado de trabajo y las relaciones laborales que se ha dirigido a implicar a la sociedad civil, y que han participado prácticamente todas las organizaciones públicas y privadas relacionadas con el trabajo, la administración central y los estados federados, junto con los agentes sociales. Este proceso finalizó en noviembre de 2016 con la publicación del Libro Blanco Trabajar 4.0.
Esta experiencia alemana podría ser de gran utilidad para nuestro país. Para empezar, deberíamos intentar también dar respuesta a esas preguntas clave sobre los cambios en el trabajo y sus condiciones, huyendo del esquematismo, de las frases hechas y recetas simples para una realidad especialmente compleja, como es el futuro del trabajo, superando los vacíos e inútiles tópicos que estamos oyendo cada día.
Examinar esa experiencia alemana sería útil para no seguir repitiendo, copiando y pegando los mismos estudios, informes y documentos de forma reiterada, como aún se presenta en la mayoría de los foros de estudio y reflexión. Quizás sería útil para superar la deslavazada, inconexa y descoordinada actividad de nuestras administraciones sobre la digitalización y la Industria 4.0, pues, también en ésto, aparecen como esferas que no se tocan ni coordinan y, por supuesto, tampoco suman.
Probablemente sería útil que el Ministerio de Empleo o, si considera que es mucho trabajo, el Consejo Económico y Social español (CES) junto con los de todas las CCAA impulsara, desde la modestia de las dudas y la suma de esfuerzos y saberes, un ordenado, coordinado y amplio proceso de reflexión con los agentes sociales, las administraciones públicas, las universidades y aquellas entidades que tengan algo que aportar sobre el futuro del trabajo 4.0. 
Un proceso articulado desde esas preguntas clave, cuyoresumen publica el número 210 de Actualidad Internacional Sociolaboral del Ministerio de Empleo y Seguridad Social (1), que algunas son:
¿Cómo garantizar la participación laboral de colectivos especialmente vulnerables en el mercado de trabajo? ¿Qué soluciones pueden conjugar los intereses de los trabajadores y de las empresas para dotar a las empresas de mayor flexibilidad? ¿Qué modelo laboral puede tener en cuenta las diferentes fases de la vida? ¿Qué apoyo precisan las familias para avanzar en el reparto equitativo de tareas? ¿Qué espacios hacen falta para hacer posibles experiencias y reivindicaciones colectivas sociales y laborales en un período marcado por la individualización y la flexibilización? ¿Cómo garantizar la participación de los trabajadores en el éxito económico de algunos sectores? ¿Cómo eliminar la desigualdad de género?¿Cómo garantizar que la Seguridad Social y el sistema de pensiones tengan ingresos suficientes? ¿Cuáles son los efectos que los nuevos modelos empresariales tienen sobre la protección social? ¿Cómo realizar los principios del buen trabajo en el siglo XXI? ¿Cómo proteger la seguridad y la salud en la era digital? ¿Las normas laborales son adecuadas para la era digital? ¿Son falsos autónomos los trabajadores empleados en plataformas digitales? …
Preguntas que, como podemos comprobar, están muy lejos de las prioridades políticas del gobierno del Partido Popular y de las  preocupaciones de la mayoría de nuestras organizaciones políticas. Muy lejos de la actitud que mantiene la patronal española con sus exigencias de acentuar la Reforma Laboral que apuntan a una mayor degradación del mercado de trabajo. Preguntas que sí se están formulando algunas estructuras y dirigentes sindicales de nuestro país, como demuestra  el Plan de Acción que se discutirá en el próximo Congreso de la Federación de Servicios de CCOO, insistiendo en reclamar más formación, estudio y discusión sobre el futuro del trabajo 4.0.

La duda está en saber si seguiremos mirando a la luna cuando se trata de hablar del futuro del trabajo.
Esperemos que no, nos va el futuro.





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