martes, 11 de abril de 2017

«Soy el novio de la Muerte»


¿En qué cabeza cabe mandar un pelotón de legionarios a la planta de Oncología de un hospital de niños en Málaga para distraer a la chiquillería? Parece increíble, pero es tan verdad como que el rio Guadalquivir pasa por Lora, pasa por Lora, Lora del Rio. ¿Qué mando tuvo tan brillante idea? Y dentro del pelotón ¿no hubo un legionario con seso que dijera?: «Cantemos lo que sea, menos El novio de la muerte». Pues bien, con estética atrabiliaria cantaron el Himno de la Legión con su consabida estampa cañí.

Comoquiera que en las llamadas redes sociales priman más los gatos que las liebres he tenido que consultar varias fuentes para ver si aquello era un bulo o qué. Nada de bulos. Es más, las imágenes televisivas dan cuenta de ello con un verismo que recuerda los esperpentos del maestro Berlanga. Cutre cum laude.

Hay quien se lo ha tomado a chacota, como algo propio de la vieja Celtiberia show. Otros como la evidencia de que lo rancio sigue su camino hacia la eternidad. Mientras tanto nos preguntamos qué tipo de director tiene el hospital –y qué jefe de planta— que  permite tal cochambre.


Según fuentes medianamente informadas, la cabra fue la que menos desentonó. Oiga, no quiero ni pensar qué hubiera dicho María Zambrano

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