sábado, 11 de marzo de 2017

Mariano Rajoy, políglota


El hombre de Pontevedra no sabe inglés. Pero hemos visto reportajes en las que aparece cenando con otros mandatarios europeos; suponemos que entre foto y foto deberían hablar de algo. Por ejemplo, de la cría del ganado caballar o de la consistencia del cardo borriquero en los ecosistemas del Bajo Danubio. Son reportajes y fotos engañosas pues, como se ha demostrado, Mariano Rajoy no chamulla la lengua de la pérfida Albión. Engañosas porque con toda probabilidad falta el intérprete de inglés.

Rueda de prensa. Comparece el hombre de Pontevedra. Un periodista de la BBC le pregunta en la lengua de sir Winston. El hombre de Pontevedra farfulla y con una mueca desdeñosa da la palabra a otro periodista. Es grave que el primer mandatario español no sepa inglés. Más grave es todavía ese gesto altanero como quien dice «¡hombre, hasta aquí podríamos llegar!» Es decir, lo más grave es la exhibición de la ignorancia, propia del chulo de mostrador de taberna. Posiblemente su ignorancia y su comportamiento haya provocado indignación en la mitad del planeta y rechifla en la otra mitad. En la piel de toro ha pasado tres cuartos de lo mismo. Primera conclusión apresurada: los corruptos se dividen en dos categorías: los que no hablan inglés y los que lo hablan. Ana Botella y su marido estarían a medio camino.

Pero el ridículo del hombre de Pontevedra y su jactanciosa actitud es algo más que su ridículo personal.  Es casi seguro que mucha gente se ha preguntado que cómo es posible que un hombre de tan escaso formato dirija el Partido Popular. Y más todavía: cómo es que este caballero sea el presidente de un país.

Ayer, a la hora de comer, todavía no sabíamos lo que estamos comentando. Javier Pacheco, el secretario general in péctore de CC.OO. de Catalunya, me invitó a comer.  De modo que no tuvimos tiempo para comentar ese esperpento. Aunque naturalmente teníamos cosas de más envergadura de que hablar.


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