sábado, 4 de febrero de 2017

Mucha mierda en Cataluña



En Cataluña hay mucha mierda. En lo más alto del pódium está Convergència democrática de Catalunya. No lo dice una octavilla de una organización extraparlamentaria. Quien informa es La Vanguardia, que lo pone en boca de Jordi Pujol. Me imagino que en los despachos de los herederos del partido convergente las declaraciones del viejo patriarca, todavía no desarmado, habrán sentado peor que un dolor de muelas.

Veamos, Pujol conversa con un grupo de jóvenes. Les dice que propuso a Artur Mas que él asumiría toda la mierda del partido, CDC, a cambio de que se respetara su legado. Aprovecha la oportunidad para explicarles a los jóvenes que no le gusta que se haya cambiado de nombre el partido. Primera consideración: ¿acaso algún joven grabó la conversación y la filtró a La Vanguardia? Tal vez. Pero yo me malicio que la filtración viene del mismísimo Pujol. O, por lo menos, con su autorización. Todo suena a venganza, a una venganza sofisticada. Digna de la cultura palaciega de los Borgia renacentistas. El viejo patriarca está que trina porque entiende que su partido nunca le defendió como él creía y era su obligación. Porque le retiró honores y prebendas. Porque lo arrojó al contenedor de la basura. Así pues, sus declaraciones –calculadas al máximo--  son una autodefensa propia, aunque hundan a su viejo partido y salpiquen a su herederos, los PDCat.

A saber, la mierda que se me achaca a mí y a mi familia –está diciendo Pujol— era una mierda de Convergéncia. Al servicio de Cataluña. Una versión periférica del viejo «Todo por la patria», que presidía el dintel de la guardia civil caminera. De ahí que el patriarca, todavía no desarmado, se disfraza de contenedor y asume la mierda de los demás como propia. No se trata de los establos de Augías sino de una razón de Estado. Más todavía, se trata de un asunto, cuya naturaleza no es de Código Penal sino de enfrentamiento entre Catalunya y el Estado español.

Ni siquiera el famoso inganno de Sinigaglia (La trampa de Sinigaglia) puede comparársele. Aunque tiene un inconveniente: que no puede ocultar que hay mucha mierda en Convergència democrática de Catalunya. Nadie es perfecto.