miércoles, 15 de febrero de 2017

A Pablo y a Íñigo. Contra el olvido en la "nueva política". A las trabajadoras de la limpieza

Escribe, Carlos Espejo

No conozco ni a uno ni a otro. No soy de la generación de ninguno de los dos. No soy de su barrio ni estudié en la misma universidad que ellos. No soy del mismo “momento político”, si se puede decir así, que Iglesias y Errejón. No soy producto de la misma crisis, sino de crisis anteriores, que tambiém existieron. Soy de la generación del “baby boom”. Es decir, soy en buena medida producto de la dictardura, como diría Javier Pérez Andújar, y del corto siglo XX. Ni siquiera soy un seguidor ciego de la etiqueta de la “nueva política”, aunque estoy convencido de la necesidad de una “política nueva”.
Sin embargo, la experiencia, para la no que no sirven los adjetivos de “nueva” o “vieja”, me hace pensar que la enemistad suele tener su principal base en una amistad que se siente traicionada. Hay viejos dichos que dicen que el odio une más que el afecto. Es una forma de desgaste, estúpido, como otro cualquiera. Por esta razón, desde la “periferia” de todos los “centros” quiero decirles a "unos" y a "otros2 -porque la cuestión no se reduce a “Pablo e Íñigo”, con esa aparente confianza de personas conocidas con que se les suele presentar- que entierren los jamones de Bigas Lunas; que piensen en las consecuencias que la grasienta contumacia del garrotazo puede darnos a los que seguimos pensando que hay posibilidades -ni fáciles ni rápidas; por pasos más que por zancadas- de construir alternativas al estado actual de las cosas.

Sinceramente.

Firmado: El hijo de la trabajadora de la limpieza.  
Aclaración necesaria: digo “hijo de la trabajadora de la limpieza” y no de la “fregona”, como algunos se regodean en presentarse hoy, no sé si por inconsciencia o bien por simple broma estúpida, contribuyendo a que todas las madres dedicadas a esta actividad y ellos mismos pierdan eso que se conoce como dignidad obrera.