martes, 22 de agosto de 2017

Dos notas sobre el reciente atentado de Barcelona y Cambrils



1.--  Tengo la impresión de que los expertos en terrorismo, al menos en el caso de los componentes del reciente atentado de Barcelona, están tratando el asunto de una manera escasamente concreta. En todo caso, digo que es una “impresión”, porque soy lego en la materia. Ocurre, sin embargo, que echo de menos un análisis concreto de esta situación concreta.

En síntesis, tales comentaristas –gente avezada en la materia--  reinciden en que las causas del terrorismo son: la falta de integración de los terroristas en las sociedades donde viven, el aislamiento social y otras por el mismo (o parecido) estilo. Las noticias que tenemos desmienten rotundamente este análisis, que podría ser válido para otras ocasiones anteriores. Los terroristas de Barcelona y Cambrils son de otra pasta. Integrados en la vida social de Ripoll, vivían en pisos como los de la gente trabajadora de la ciudad y trabajaban en empresas de la industria y el comercio. Así pues, el análisis genérico que se nos ha dado hasta la presente no vale. No lo afirmo con conocimiento de causa, es simplemente intuición. Dispensen mi atrevimiento.


2.--  Ayer vimos una novedad en las Ramblas: un buen número de musulmanes (hombres y mujeres) se manifestaron en Barcelona contra el terrorismo. Yo los ví por la televisión. Y respetuosamente me levanté y aplaudí.


lunes, 21 de agosto de 2017

Jerry Lewis y el mito de la política de campanario

Cuando yo era niño chico decíamos en Santa Fe, capital de la Vega de Granada, que la sala de cine del pueblo era la más grande del mundo. Tenía un nombre pomposo, Coliseo Fernando e Isabel, aunque nosotros le llamábamos el Cine de Benítez. Desde ninguna parte se nos llamó la atención ni se nos pidió una rectificación por considerar que era el cine más grande del mundo. Aquel mito se construyó con los cánones más acrisolados: alguien lo dice en la taberna,  el rumor se esparce por todos los rincones, el particular se convierte en universal y, finalmente, se cree a pies juntillas. Cuando los soldados volvían de hacer la mili lo corroboraban. Como corresponde a todas las verdades de campanario,

El cine de Benítez tenía dos funciones diarias. Y por allí pasaron todas las grandes glorias de la cinematografía. Los más celebrados eran los protagonistas de las películas «de misterio» y las cómicas. El actor cómico preferido era Luis Sandrini, un argentino que tenía un rostro caricaturesco y una fonética porteña. No nos enterábamos de nada de lo que decía, pero nos tronchábamos de risa. La fe hace esos milagros en todos los campanarios del Universo.

Hasta que un día apareció un tal Jerri Luís. Descacharrante y, además, se le entendía todo. En mala hora. Porque se produjo en Santa Fe una profunda división: los partidarios de Sandrini afirmaban que eran la mayoría; los de Jerri Luís decíamos lo contrario. Los mostradores de las tabernas respondían a esa controversia; las pandillas de los niños se formaban en torno a una u otra bandería. Mientras tanto, Benítez –un zorro del negocio cinematográfico--  hacía su agosto. Nos había pillado el número.


Sólo el tiempo solucionó el problema. Fue cuando se dieron dos circunstancias: no llegaron más películas de Luis Sandrini y cuando aprendimos a decir Yerry Legüis en vez de Jerri Luís. Sus partidarios fuimos ecuánimes: reconocimos la figura de Sandrini, pero pusimos en los cuernos de la Luna al gran Jerry Lewis. Pero, eso sí, mantuvimos el mito de que el cine Coliseo Fernando e Isabel era la sala más grande del mundo. Porque, en el fondo, ¿qué es un campanario sin su mito?  Sencillamente, pollas en vinagre.


domingo, 20 de agosto de 2017

Homenaje a las Ramblas



Mi tía Angelicas fue siempre la gran matrona de la familia. Por lo menos le llevaba a mi padre veinte años. Una mujer fuerte de la Vega de Granada. Estaba casada con el que, tal vez, fuera el maestro de obras más reputado de aquellos contornos. Se le conocía con el mote de Pepe Espantamulos. Federico García Lorca lo inmortalizó en Los títeres de Cachiporra, llamándole Espantanublos, quizá porque le pareció más eufónico, en agradecimiento –se decía— porque Pepe construyó la Huerta de San Vicente.

Mi tía Angelicas hizo el viaje de novios a Barcelona a finales de la primera década del siglo pasado. Viniera o no a cuento nos hablaba de Barcelona. Solamente de las Ramblas. Y con ese lenguaje pormenorizado de las mujeres santaferinas era capaz de relatar los detalles de la avenida. Los kioskos de las floristas, las casas, la gente paseando. Cien veces más grande que el Paseo de la Carrera de Granada.

Un día, mi padre que era muy entrometido (dichosa la rama que al tronco sale) le dijo: «Angelicas, ¿tú sabes que Federico dijo que la Rambla no debería tener un final y recorrer todo el mundo?». La tita Angelicas respondió, «Pues a mí no me importaría que pasara por Santa Fe». Y yo me imaginaba que la Rambla entraba por el Arco de Granada y salía por el de Loja camino de Fuentevaqueros.


Angelicas habría llorado a mares, si hubiera vivido ahora, al saber el atentado

sábado, 19 de agosto de 2017

Manifiesto para el acto del día 22 de septiembre en Barcelona


Nota editorial. Este es el  Manifiesto que convoca el Acto del día 22 de septiembre en Barcelona. (Ya diremos el lugar concreto y la hora). 

POR la unidad y solidaridad de la clase trabajadora de España
    NO a la independencia, NO a la secesión de Catalunya
    NO al 1-O, que carece de garantías democráticas
POR los intereses y reivindicaciones del mundo del trabajo


Las personas firmantes de este manifiesto hacemos un llamamiento a la sociedad catalana desde el mundo del trabajo de Catalunya  ante la situación a la que nos han llevado las políticas del Gobierno de España y del Govern de Catalunya  con políticas que se alimentan mutuamente y que han desplazado del eje del debate social los problemas fundamentales de las condiciones de trabajo y de vida, de las formas de desarrollo económico y social necesarias para garantizar el progreso presente y futuro.

La independencia de Catalunya debilitaría gravemente la cohesión y la fuerza de la clase trabajadora en un momento histórico decisivo, con los desafíos de fondo de cómo revertir y superar los impactos brutales de la crisis, de las reformas laborales, de la desigualdad social cada vez más aguda, de la hegemonía de un capitalismo improductivo y especulativo, de la amenaza estructural sobre el Estado de Bienestar. Crearía una situación en Catalunya que podría comprometer la integración social actual, conseguida a lo largo de muchos años y de muchas luchas desarrolladas conjuntamente y podría crear graves problemas a la relación de Catalunya con el resto de España.


Comprometería también el desafío de culminar el proyecto histórico de Unión Europea con la Europa Social, Solidaria y Federal, de enfrentar los retos formidables de los procesos en curso de robotización y digitalización con garantías de éxito para el Trabajo y la Cohesión Social. Debilitaría la lucha necesaria para reconducir el debate y la acción sindical y sociopolítica al terreno de los problemas reales y apremiantes para millones de ciudadanos y ciudadanas especialmente golpeados por la crisis y por la gestión de la misma por los sectores políticos y sociales dominantes: el desempleo, la precariedad y los salarios de pobreza, la corrupción y la evasión fiscal, el deterioro de servicios y bienes sociales imprescindibles como la vivienda, la educación, la sanidad, la dependencia, la crisis alimentaria y energética, … Sólo planteando la respuesta a esta problemática desde los intereses y reivindicaciones de la clase trabajadora podremos abordar adecuadamente el necesario proyecto de futuro español de convivencia.

Este pronunciamiento lo hacemos profundamente convencidos de los estrechos lazos de clase trabajadora de Catalunya con la del conjunto de España, lazos que resultan tanto de la propia composición de la primera, con migraciones desde el conjunto del Estado, como de la historia común en la que, por remitirnos sólo al último siglo, hemos luchado juntos en defensa de la República frente al golpe fascista del 18 de julio de 1936, por las libertades contra la dictadura franquista, por la construcción de la democracia y la dignidad del trabajo en fábricas, talleres y oficinas, en la industria, los servicios y el campo.

La identidad de clase así construida frente a la política de la derecha española aliada con la derecha nacionalista catalana, nos posibilita y exige hacer frente a proyectos identitarios de división. Sabemos, además, porque lo hemos experimentado demasiadas veces, cómo la división nos debilita y preside nuestras derrotas de clase.

Estamos convencidos  de que es preciso actualizar nuestro ordenamiento jurídico y acometer reformas estructurales, territoriales y de distribución de competencias que satisfagan las aspiraciones y deseos legítimos de la ciudadanía y de que, para salir de la actual confusión, es necesaria una consulta a la ciudadanía catalana para que se exprese con claridad la voluntad del pueblo de Catalunya sobre su relación con España. Una consulta consensuada en su convocatoria y con plenas garantías democráticas en su realización. En esta consulta nos pronunciaremos inequívocamente contra la secesión, por proseguir juntos las próximas batallas por un proyecto común de progreso de todos los ciudadanos españoles, integradas en la más global por una Europa y un mundo sostenibles. Es éste un escenario en el que la fragmentación de España sólo nos debilitaría.

Consideramos que un efectivo proceso democrático exige la más amplia participación previa en los términos de la consulta, así como en la negociación de las consecuencias sociales, políticas y eventualmente legislativas de su resultado, evitando toda tentación de unilateralidad. Una negociación en la que consideramos necesario que se exprese de nuevo la unidad y solidaridad de la clase trabajadora del conjunto de España.


Por todo ello nuestro pronunciamiento para desbloquear la crisis política provocada en Catalunya va acompañado de la convicción de que hay que volver a situar, en el eje de la acción social y política, propuestas de acción colectiva para acabar con políticas que amparan la corrupción en Catalunya y en toda España, para la profundización de los derechos civiles, para la dignidad del trabajo, y, en la inmediatez, para que la salida de la crisis sea verdad para toda la ciudadanía. Para avanzar en conquistas sociales y democráticas.

viernes, 18 de agosto de 2017

Terrorismo y colmillos retorcíos



Ni siquiera descansan ante la sangre derramada. Es más, da la sensación de que, en algunos casos, se regodean por los brutales atentados en Barcelona y Cambrils. Los colmillos retorcíos de ciertos profesionales de la bilis no dejan de echar veneno, entre ellos algunos cabos furrieles de a ultraderecha.  Ni una lágrima, ni un gesto de solidaridad. Solamente babas.

Utilizan con bastardía la coyuntura para responsabilizar del atentado a las autoridades catalanas y al clima de objetiva división que existe en torno a la cuestión catalana. O, con aparente análisis político, para mezclar independentismo y atentado, como es el caso de El País y El Mundo en sus editoriales de hoy. Una pipirrana agria. Los primeros exhibiendo su parálisis cerebral; los segundos intentando que suba el nivel de las ventas de ambos diarios. Los bastardos con una ingesta de vino peleón; los otros, pretendiendo disimular su caspa con abundante brillantina.

Quede claro: desde mi inequívoca posición antisecesionista no puedo tolerar la bajeza de esa lucha política.



No nos arrugaremos.



No nos arrugarán. No nos intimidaremos. No lo consiguieron en las ciudades hermanas de Madrid y Bruselas, Londres, Niza y Berlín, y tantas otras. Lo único que consiguen es que lloremos a nuestros muertos, que es señal de la fortaleza del humanismo.

No conseguirán que dejemos de ir al mercado, los colegios, coger los transportes, acudir a los lugares de ocio y esparcimiento con nuestras familias y amistades. Como pedagogía de presente y futuro. No es una estética de postureo, sino una convicción fuerte que hemos ido aprendiendo de un tiempo a esta parte. Más todavía, no podemos dejar de hacer lo que hemos venido haciendo hasta ahora. Esta práctica (darle normalidad a nuestra vida cotidiana) se ha convertido en una idea-fuerza.


Podrán seguir matando, pero –más allá del dolor y la solidaridad con las víctimas del terrorismo— sólo  serán unos rasguños. Cierro, quiero llegar a tiempo a la concentración que habrá en Pineda de Mar a las doce, a las doce en punto.


jueves, 17 de agosto de 2017

Jornada Mundial por el Trabajo Decente 7 de octubre de 2017



Jornada Mundial por el Trabajo Decente 7 de octubre de 2017 - Alto a la Codicia Corporativa: El mundo necesita un incremento salarial

Bruselas, 16 de agosto de 2017 (CSI): El 7 de octubre de este año se celebrará el 10º aniversario de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente (JMTD). Millones de personas han tomado parte en eventos relacionados con la JMTD desde 2008.

§             Desde 2015, el 1% más rico ha acumulado más riqueza que el resto del planeta (Oxfam)

§             71% de la población afirma que los Gobiernos deben aspirar a un aumento de sueldo para los trabajadores (Encuesta Mundial de la CSI 2017).

§             80% de la población piensa que el salario mínimo en su país es demasiado bajo (Encuesta Mundial de la CSI 2017).

El 7 de octubre de este año se celebrará el 10º aniversario de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente (JMTD). Millones de personas han tomado parte en eventos relacionados con la JMTD desde 2008 y este año será una vez más una jornada de movilización mundial: sindicatos en el mundo entero se manifestarán reclamando trabajo decente. El trabajo decente debe ser un elemento central de las acciones gubernamentales para recuperar el crecimiento económico y construir una nueva economía mundial que dé prioridad a las personas. Ninguna acción es demasiado grande o demasiado pequeña para la Jornada Mundial por el Trabajo Decente: puede tratarse de una mesa redonda, una manifestación masiva, una carta de protesta, una acción flashmob o algo completamente distinto.

Este año, nos centraremos en la lucha mundial reclamando salarios mínimos vitales y un aumento de sueldo para todos los trabajadores y trabajadoras. Los Gobiernos han de prestar atención al llamamiento de los trabajadores y trabajadoras que reclaman salarios decentes, empleos seguros y sin riesgos, y que dejen de ser la codicia corporativa la que establezca las reglas de la economía. Esto implica asegurar que los salarios mínimos sean suficientes para garantizar un nivel de vida digno y que todos los trabajadores tengan derecho a afiliarse a un sindicato y negociar colectivamente.

Este año, el 7 de octubre cae en sábado, lo que implica que algunas organizaciones podrían optar por organizar sus eventos durante la semana anterior o posterior a esa fecha.

Independientemente de los temas que escoja su organización para las actividades de la JMTD, les agradecería remitan la información pertinente a wddw@ituc-csi.org. Si tuvieran cualquier duda o pregunta al respecto, pueden enviarla también a esa dirección.

En breve les enviaremos material actualizado que podrían utilizar en esta jornada, así como información al respecto en redes sociales y sitios web, incluyendo ejemplos de actividades previstas por distintas organizaciones.


La CSI representa a 181 millones de trabajadoras y trabajadores en 163 países y territorios, y cuenta con 340 organizaciones afiliadas nacionales.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Un apunte sobre la reforma de las relaciones laborales

Hoy también me he detenido en la lectura del post de mi amigo Paco Rodríguez de Lecea (1). Es un breve artículo, sobrio, sobre el que conviene meditar a fondo. Estilo austero, sin potingues. Machadiano, se diría. Pues bien, su mensaje es el siguiente: «Propongo cuestionar desde amplios pactos de oposición el modelo actual de relaciones laborales, el modelo educativo y el modelo energético». Muchos deberían sentirse concernidos por este órdago. Para un servidor es un deber echar mi cuarto a espadas sobre el particular. Me referiré solamente al modelo de relaciones laborales, que es el único sobre el que tengo unos medianos conocimientos. De los otros dos certifico que sigo siendo tan lego como el maestro Ciruela.

Paco Rodríguez propone con buen tino amplios pactos de oposición al actual modelo de relaciones laborales. Bien dicho. Ahora bien, me tomo el atrevimiento de señalar lo que sigue: lo que existe en el mundo de las relaciones laborales no es exactamente un modelo; es un conjunto de tapas variadas que, además, está desubicado de las grandes transformaciones en curso. Por lo que, dicho lo cual, entiendo que no hay reformabilidad a partir de lo existente. No hay sastre capaz de transformar todos esos retales en algo consistente. Sobre eso hemos conversado, largo y tendido, Paco Rodríguez y un servidor desde hace mucho tiempo, especialmente a la vera de la mar mediterránea.

¿Quiénes serían los sujetos de esos pactos? Fundamentalmente el sindicalismo confederal y sus diversas contrapartes. Comoquiera que es impensable construir dicha reforma de repente y en un momento puntual es preciso prever que vaya siendo el resultado de un trayecto de actos negociales que provoquen una serie de discontinuidades a través de una fecunda red de convenios colectivos y de pactos de concertación. Lo que, dado el carácter de fuente de derecho de todo ello, podría tener las novaciones legislativas que correspondan al caso.

Por lo demás, Paco Rodríguez nos sugiere qué otros pactos podrían ser necesarios y posibles. A mi modo de ver las cosas, me oriento a la necesidad de introducir la cuestión del llamado Estado de bienestar. Una reforma de la enseñanza –hasta ahí llego--  sin hablar y reconstruir el welfare sería de escasa utilidad.

En fin, prefiero hablar, en esta primera tacada, de lo que pejigueramente llamamos «cuestiones de método». 


martes, 15 de agosto de 2017

¡Fuera Antonio Machado!



Un historiador de Sabadell ha propuesto la retirada de una serie de placas del callejero de la ciudad. Ignoro la solvencia académica de este caballero. En todo caso, les ofrezco un anticipo de su chocante profesionalidad (1). En síntesis, ha emitido un informe al Ayuntamiento proponiendo la retirada de una serie de placas. Como verá el lector entre los eliminados se encuentran Goya y Antonio Machado. La razón es la siguiente: la acusada personalidad anticatalanista del pintor aragonés y del poeta sevillano. No salgo de mi  asombro. Causa vergüenza que una murmuración de ese calibre no haya sido argumentada, ni fundada. Esto es, ¿cuándo Machado tuvo un comportamiento anticatalán? ¿qué intelectuales de la época o posteriores lo citan? No importa, eso son pejiguerías académicas, chucherías de gente seria. Por lo demás, es realmente chocante que esa cofradía tan pendenciera como es la de los historiadores no haya salido al paso de este colega tan avinagrado.

Con todo, me atrevería a dar una explicación del por qué de ese infundio. A saber, hay gente en Cataluña que quiere romper todos los lazos, incluso los sentimentales, con lo mejor de España. Incluso con Antonio Machado. De ahí ese grotesco ¡Fuera Machado! El caballero que lo ha escrito, administrativamente historiador, sabe que hay un caldo de cultivo propicio a creerle a pies juntillas. ¿A qué tipo de Cataluña nos conduce la organización de la ignorancia?    



¿Turismofobia, dice usted?



Cuando se rescató de los viejos baúles la palabra «populismo» en menos de veinticuatro horas estaba ya circulando por todos los hemisferios. Se ha estado utilizando igual para un barrido que para un fregado, y se ha convertido en un ariete de todos contra todos. Tanto uso y abuso han convertido esta expresión, populismo, en un concepto vacío, en una muletilla para practicar un toreo de salón, carente de significado. En resumidas cuentas, es el latiguillo que, cuando no se sabe qué decir, se usa a granel. Así las cosas, tal vez podríamos referirnos a ella como una «palabra enferma», según dejó sentado el viejo Alberto Moravia.

No es la única: alguien se ha sacado de la manga la voz «turismofobia», que ya empieza a hacer estragos a diestro y siniestro. Esta palabra también se ha convertido en una pomada multiusos, que tiene la peculiaridad de ahorrar la reflexión sobre acontecimientos que, con cierta intensidad, recorren algunos puntos neurálgicos de la geografía. Aquí se mezcla por igual la actitud de los vecinos de la Barceloneta, las reacciones de los vecinos de Magaluf y otros lugares.

Se ha dicho que los vecinos de la Barcelona forman parte de la cofradía turismofóbica. Falso. El vecindario sufre las consecuencias de unas políticas que todavía no han abordado la complejidad del problema. Por otra parte, Magaluf es la consecuencia de un modelo caótico de turismo de bronca en el que las autoridades –especialmente autonómicas de ayer y hoy— no parecen capacitadas por darle una salida.

En resumidas cuentas, usando palabras enfermas no se remedia el problema. De ahí que la palabra turismofobia sea una pijada con vistas al Mediterráneo.


lunes, 14 de agosto de 2017

Notas de coyuntura económica




Los salarios pactados en convenio han crecido un 1,33% hasta julio, mientras que los precios de consumo aumentaron un 2,3% acumulado entre enero y julio, resultando una pérdida de un punto en su poder adquisitivo durante los primeros siete meses del año. Los salarios pierden, además, participación en la renta generada en las empresas en 2017: mientras que la productividad por hora creció un 1,3% en el primer trimestre del año, el salario medio por hora se recortó un -0,3%.
Esta evolución negativa "se explica por la cerrazón de las organizaciones empresariales a permitir que los trabajadores participen de la prosperidad de las empresas, por la reforma laboral diseñada para devaluar los salarios, por un modelo de crecimiento que prioriza la amortización de la deuda de las empresas a la rebaja del desempleo, y por la falta de un presupuesto público que impulse el crecimiento económico", según Carlos Gutiérrez, secretario confederal de Juventud y Nuevas Realidades de Trabajo de CCOO.
Por ello, CCOO sigue reivindicando la recuperación de salarios por encima del IPC a pesar del bloqueo de la patronal a la negociación del AENC, ya que la ganancia de poder de compra de los salarios y la elevación de su nivel con respecto a la productividad, son condiciones imprescindibles para consolidar el crecimiento, recortar más rápidamente el paro y reducir la elevada desigualdad.
La variación anual de los precios en julio es del 1,5%, la misma que en junio, tras haber superado el período de caída de los precios del petróleo observada durante los primeros meses del año pasado y en ausencia de nuevos choques exógenos. El índice general converge aún más con la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni energía), debido que esta última acelera dos décimas su tasa de crecimiento hasta el 1,4%.
Para CCOO, la baja inflación estructural, que muestra el mantenimiento de la inflación subyacente en torno al 1%, es un motivo de preocupación, pues se basa en la desaceleración de la demanda interna, lo que significa menos empleo y una reducción más lenta del elevado paro. El crecimiento económico se mantiene en el 3% gracias al aumento de la demanda externa, pero las mejoras en el sector exterior se filtran poco al resto de la sociedad debido a que las exportaciones están muy concentradas en pocas empresas, que pagan pocos impuestos, son menos intensivas en trabajo e importan gran parte de sus factores productivos, lo que no genera empleo en España.
El aumento anual de los precios se mantiene en julio en el 1,5%. No obstante, consumos tan relevantes para las familias como gas, electricidad y agua (5,7%), aceite (6,1%), carne de ave (3,2%), pescado (3,5%) o carburantes y combustibles (3,7%) registran crecimientos muy superiores, lastrando el poder adquisitivo de la población.
Los precios registraron en julio un descenso mensual del -0,7% respecto a junio, marcado por el efecto bajista de las rebajas de verano y el descenso de vestido y calzado, solo compensado parcialmente por el incremento de los precios del grupo de ocio y cultura, por la subida de los paquetes turísticos en la temporada vacacional.
El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) sube en julio una décima en España hasta el 1,7% anual, y aumenta una décima su diferencia con el de la Eurozona, que se mantiene en el 1,3% anual. El IPCA subyacente (sin energía y alimentos frescos) se situaba en junio en el 1,3% interanual en España, tras subir tres décimas, mientras que en la Eurozona el IPCA subyacente subía dos décimas hasta el 1,2%, lejos todavía del objetivo del 2% del Banco Central Europeo. La baja inflación y el moderado crecimiento económico europeo justifican mantener la política monetaria expansiva del BCE y aplicar una política presupuestaria expansiva en el conjunto de la UE que abandone las políticas de austeridad e impulse el crecimiento y el empleo, para reducir los 16,2 millones de personas desempleadas de la Eurozona, de los que más de la cuarta parte reside en España.
Fortalecer la negociación colectiva para que los trabajadores y trabajadoras participen de los beneficios de las empresas y acabar con la precariedad en el empleo, exige reequilibrar la capacidad de negociación entre las partes, derogando las dos últimas reformas laborales
El crecimiento económico en España se situó en el 3,1% interanual en el segundo trimestre según el dato adelantado, con una previsión de crecimiento algo menor en el conjunto del año. CEOE y CEPYME han sido incapaces de contribuir a que la recuperación de las rentas salariales se equilibre con el crecimiento de la economía española para que la salida de la crisis se base en un modelo social y de relaciones laborales más justo. Mientras, los ingresos y los beneficios empresariales continúan creciendo gracias a que las empresas no trasladan a precios toda la caída del precio del petróleo y de las materias primas, al recorte de sus costes de financiación, la bajada del impuesto de sociedades y la devaluación de los salarios provocada por la crisis y la reforma laboral.
Sin embargo, desde CCOO reivindicamos la creación de empleo estable y de calidad ya que el aumento del poder adquisitivo de salarios y pensiones son los dos factores que más hacen por consolidar el crecimiento y su sostenibilidad, gracias a la rebaja de la desigualdad que generan. Los datos provisionales de 2016 indican que 9,8 millones de trabajadores y trabajadoras han dispuesto de un convenio colectivo y han ganado poder adquisitivo, gracias a una subida media (1,02%) muy superior a la inflación media (-0,2%). En 2017, con datos hasta julio, los convenios colectivos cubren a 5,1 millones de trabajadores y trabajadoras, con una subida salarial pactada del 1,33%, un punto por debajo de la subida media del IPC entre enero y julio. Solo un 25% de esta población trabajadora cuenta con cláusula de garantía salarial en su convenio colectivo.
Impulsar los salarios de los trabajadores públicos y privados y la mejora de la protección social, que eviten la pobreza laboral, permitan una vida digna y contribuyan a garantizar la sostenibilidad y suficiencia de las pensiones.
CCOO defiende que el crecimiento de la actividad económica debe servir para recuperar los salarios tras la fuerte devaluación interna sufrida durante la recesión y que continúa también durante la etapa de recuperación. Los beneficios empresariales ya han recuperado su nivel previo a la crisis, incluso lo han superado en un 2,5%, lo que proporciona un margen que debe ser utilizado para recuperarnos de los durísimos efectos de la devaluación salarial. Las subidas salariales negociadas en 2017 deben garantizar una mejora del poder adquisitivo y los convenios colectivos deben incluir una cláusula de garantía salarial. En el área pública, Comisiones Obreras insta a la negociación de los aspectos retributivos, de empleo y jornada para 2017, y la rectificación de todos los recortes sufridos durante la crisis. La oferta extraordinaria de empleo público supone una respuesta a la presión ejercida por los sindicatos, aunque sigue siendo insuficiente para recuperar el empleo público perdido durante la crisis.
En esta salida de la recesión no debemos permitir que sigan aumentando los niveles de pobreza y desigualdad. Se debe garantizar el poder adquisitivo de las pensiones en 2017con una subida según la inflación prevista, opción que ha sido rechazada por el Gobierno. Urge incrementar los salarios más bajos mediante la mejora sostenida del SMI (más allá de la insuficiente subida aprobada) hasta alcanzar los 800 euros en 2017 (aproximándose al objetivo del 60% del salario medio), así como concentrar los incentivos a la contratación en las personas paradas de larga duración, para evitar que las mejorar del SMI recorten sus oportunidades de empleo. Hay que promover un Plan de Choque por el Empleo para crear urgentemente puestos de trabajo para la población en paro de larga duración, población joven sin o poca cualificación y mayores de 55 años, así como aumentar la protección social, en particular de las personas desempleadas (la tasa de cobertura está en mínimos). En este sentido, hay que poner en marcha un “Plan de Choque para la Recuperación de los Parados de Larga Duración” y redefinir el, hasta ahora muy insuficiente, programa de Garantía Juvenil e implantar una Renta Mínima Garantizada, promovida por CCOO a través de la ILP admitida a trámite en el Congreso de los Diputados.
Es necesaria una verdadera reforma fiscal progresiva, lejos de las últimas reformas regresivas que reducen la recaudación y agravan los recortes.
Hay que incrementar los ingresos públicos y de la Seguridad Social de forma estructural para garantizar la sostenibilidad y suficiencia del sistema público de pensiones en el corto plazo al tiempo que a medio plazo se siguen desarrollando medidas en el marco del Pacto de Toledo. Algunas de las medidas que plantea CCOO para incrementar los ingresos y la sostenibilidad de las pensiones pasan por incrementar los ingresos por cotizaciones (eliminando el tope superior de las bases máximas de cotización por contingencias comunes, equilibrando las bases medias de los distintos regímenes, incrementando las bases mínimas a través de la subida del SMI, actuando sobre los tipos, el fraude a la Seguridad Social,…) y financiar con cargo a los presupuestos del Estado, las políticas activas de empleo, gastos de gestión y administración de Seguridad Social y, al menos temporalmente, garantizar transferencias que contribuyan a financiar parcialmente prestaciones, como las de muerte y supervivencia, con impuestos directos y progresivos sobre la renta, el patrimonio y los beneficios empresariales.
La senda de rebaja del déficit público para 2017 impuesta por la Comisión Europea y aceptada por el Gobierno del PP implica más recortes del gasto público, lo que penalizará el crecimiento económico, disminuirá el ya de por si lento ritmo de rebaja del desempleo y lastrará la recuperación actual. CCOO rechaza las líneas principales de los Presupuestos Generales del Estado para 2017, que “cuadran” las cuentas públicas a costa de la pérdida de poder adquisitivo de empleadas y empleados públicos y prestaciones sociales, al tiempo que recorta en I+D+i e inversión en infraestructuras. CCOO reclama un reforma fiscal que proporcione recursos suficientes (aproximando nuestra presión fiscal a la media europea) y que reparta las cargas de manera progresiva, aumente la imposición directa y sobre el capital (IRPF, Impuesto de Sociedades e Impuesto sobre el Patrimonio) y fomente el crecimiento y la bajada del desempleo mediante un impulso de la inversión pública que aumente la productividad.


domingo, 13 de agosto de 2017

Aclarando posiciones. Sin pelos en la lengua



Los artículos que en los últimos días se están publicando en este blog acerca de la convocatoria de un acto en Barcelona el día 22 de septiembre han promovido un alud de comentarios (1). La mayoría de ellos de acuerdo con lo planteado. También algunos han aprovechado la ocasión para decir lo contrario. Todo ello ha quedado registrado en facebook. Desde los comentarios elogiosos hasta la virulencia de los independentistas intolerantes, que –insulto en ristre—se han desfogado tabernariamente. Las redes son así y, en ellas, hasta el más apocado hincha el pecho y espasmódicamente eructa a granel.

También ha habido quienes, desde fuera de las filas del sindicalismo, han intentado enfrentar nuestra iniciativa a las confederaciones. Y, de paso, arremeter contra sus grupos dirigentes. Cosa que hacen venga o no venga a cuento. Nosotros somos afiliados desde los primerísimos tiempos. Ello no nos da autoridad alguna, pero sí constata que nuestra vinculación viene de antiguo. Y, en lo que a mi casa se refiere (Comisiones Obreras), afirmo que la posición entorno a la cuestión catalana es el mínimo común denominador de los delegados del último congreso. Para entendernos, una posición de síntesis.

En resumidas cuentas, no confundan el culo con las témporas. 



sábado, 12 de agosto de 2017

La irascibilidad de algunos independentistas



La idea de organizar un acto contra la independencia de Catalunya, que se explica en https://lopezbulla.blogspot.com.es/2017/08/no-la-independencia-de-cataluna-no-al-1.html,  está concitando un gran interés. Son ya muchas personas las que han solicitado colaborar en la preparación de dicho encuentro. Las tendremos en cuenta. Muchas gracias. También ha provocado una indisimulada irascibilidad. El independentista intolerante está permanentemente de guardia.

A su vez, el independentista tolerante encuentra normal que, desde otra mirada, haya quienes opten por otra orientación. De estos no hablamos y constatamos el respeto recíproco. Es más, al tolerante le incomoda la bilis que nos dedican los incontinentes. Por eso, hemos dicho que nosotros no  vamos contra los independentistas sino contra la idea de la independencia.  

El independentista que está de guardia nos acusa de: no ser demócratas, porque no respetamos a la mayoría; de servir los intereses del Partido Popular y de Ciudadanos; de ser unos viejos culos de mal asiento. Vale decir que nos esperábamos esos comentarios. Por lo que no nos ha sorprendido el elevado nivel de tales argumentos. Por partes.

«No somos demócratas». Pero ¿sabe alguien a priori quién tiene, por así decir, la mayoría? ¿Quién la ha contado? ¿Quién se la apropia y por qué? Más todavía, ¿a santo de qué se niega a cuatro y el cabo (o sea, los promotores de la convocatoria del acto) la libertad de opinar y organizar lo que deseen, respetando las reglas de la democracia? Y, por otra parte, ¿por qué esa inquietud?

«… de servir los intereses del PP y de Ciudadanos». Es tan falso como los antiguos duros sevillanos. Nuestras modestas biografías no avalan ese infundio, que se pone en circulación a falta de argumentos. Un ligero repaso de los escritos de este blog avalan nuestra orientación de izquierdas.

«Sois unos viejos». Bien, eso es verdad. La mayoría estamos cargados de años. Algunos tenemos ciertos achaques, ciertamente. ¿Y qué? A nuestra edad es un deber tener algunos alifafes. En todo caso, entre nosotros hay viejos que están todavía de buen ver, de buen pensar y de buen actuar.

En todo caso, es muy de agradecer que nos pongan a caldo. En el fondo están haciendo un buen servicio a lo que pretendemos hacer y ya hemos puesto en marcha.



viernes, 11 de agosto de 2017

No habrá turismo digno sin empleo y salario dignos



Toda reforma del modelo turístico requiere una cuestión previa: la dignificación de los salarios y la humanización del trabajo, esto es, unas condiciones de trabajo que lo hagan posible. Dejar de lado requisito previo no lleva a ninguna parte. Sin embargo, la mayoría de los debates en torno al turismo obvian esta cuestión.

2016 fue un año récord para el turismo, más de 77 millones de turistas visitaron el país, fue un año donde se superaron todos los parámetros de rentabilidad para el sector hotelero. Como vulgarmente se dice: el turismo es la gallina de los huevos de oro. Y sin embargo, estos datos positivos para la industria turística no se reflejan en la generación de puestos de trabajo, cuyo índice de crecimiento es un vergonzoso 0,63 por ciento. La inmensa mayoría de esa cifra es empleo precario: por cada contrato fijo hay 11 temporales, lo que nos demuestra la enorme precarización que se vive en este sector. Vale la pena recordar que las condiciones de trabajo son tan inhumanas que el 70 por ciento de las mujeres del sector trabajan medicadas. Por lo demás, sigue la racha del descenso de los salarios. La gallina de los huevos de oro es extremadamente cicatera con los actores principales que hacen del turismo una colosal fuente de ingresos. Así las cosas, sorprende que la gran mayoría de analistas y comentaristas pasen por alto estas cuestiones. Más todavía, es muy chocante que el empresariado no entienda que, con esos elementos, el turismo pase de ser la gallina de los huevos de oro a un polluelo famélico y desplumado.

Así pues, óigase la voz de los sindicatos. Sin ellos la cosa puede irse a pique. Véase, por ejemplo, http://informes.rel-uita.org/index.php/hrct/item/no-habra-turismo-digno-sin-empleo-y-salario-dignos


jueves, 10 de agosto de 2017

Joan Tardá y un servidor





Joan Tardá es una persona templada. No pronuncia una palabra más alta que otra. Sosegado, tranquilo. Y generoso. Es verdad que son pocos los que comparten mi opinión y le afean una exaltada verbosidad, unos aspavientos desmesurados. Amén de un carácter irascible. Exageran, Joan Tardá es un bendito de Dios.

Este hombre ha tenido la amabilidad de hacer involuntariamente propaganda del acto que hemos anunciado en la entrada anterior de este blog (1). Ciertamente, con ese toque de humor que caracteriza al diputado. Un humor londinense, se diría. Le quedo muy agradecido, pues la cuadrilla que organizamos ese acto Contra la independencia de Cataluña y la farsa del 1 – O somos cuatro y el cabo. Ojalá se animen sus correligionarios y nos ahorren esfuerzos que, a nuestra edad provecta, suelen tener repercusiones.

Solo le haría un amable reproche: no entiendo por qué se mete solamente conmigo, habida cuenta de que somos unos cuantos más los primeros convocantes del acto. Oiga, no se reprima. Reparta usted el humor equitativamente.

Cambio de tercio. El presidente de la ANC ha declarado que hay que ir a la independencia «sea cual sea la participación en el referéndum». Este caballero me recuerda al legendario maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela. Joan Tardá hubiera dicho lo mismo, pero con más elegancia. 

miércoles, 9 de agosto de 2017

No a la independencia de Cataluña. NO al 1-O, que no es un referéndum



Hoja informativa, número 1



Ayer comimos juntos un grupo de viejas amistades. Sindicalistas de la primera hornada. Sus nombres: Isidor Boix, Manuel Zaguirre, Josep Maria Rodríguez Rovira, Manuel Gómez Acosta, Pedro López Provencio y un servidor. También se encontraba el joven Juan Manuel Jurado. No pudieron asistir Josep Maria Rañé y Quim González, que se encuentran de vacaciones, pero que estaban al tanto (y comparten) lo que se cocinaba por los asistentes.

Compartimos la necesidad de hacer un gran acto en Barcelona, posiblemente en la tercera semana de septiembre. Acordamos elaborar un manifiesto-convocatoria cuya característica sería: «Por la unidad y solidaridad de la clase trabajadora de España.  NO a la independencia de Catalunya.  NO al 1-O, que no es un referéndum. Por los intereses y reivindicaciones del mundo del trabajo». Como es natural se designó a dos compañeros para la elaboración de este documento, que deberá estar redactado en un par de semanas, como máximo. También creamos grupo para todas las cuestiones de la intendencia del acto.

Pedimos a quienes estén de acuerdo con la propuesta que nos ayuden a darle la mayor difusión a esta noticia a través de todo tipo de medios, desde las redes sociales hasta las presenciales. 

Seguiremos informado.






martes, 8 de agosto de 2017

La independencia de Catalunya y los sindicatos



Joaquím González Muntadas
Ex Secretario General de la Federación de Textil y Químicas de CCOO


Es cierto que la fábrica ha perdido centralidad en la vida social y el trabajo    protagonismo en el conflicto social, y con ello, al menos en nuestro país, la clase trabajadora como colectivo ha ido disminuyendo su protagonismo como sujeto político. Un ejemplo evidente lo vemos en el débil papel que está jugando el sindicalismo en el terremoto político y social que está representando el proceso secesionista que se vive en Catalunya, convertido en el centro de debate social y el tema central en los medios de comunicación, mañana, tarde y noche, tanto en Catalunya, como en el resto de España.

También en el hecho de que, hasta ahora, el sindicalismo ha pasado de puntillas sobre el debate de la independencia de Catalunya. No ha ido más allá de pronunciamientos y declaraciones genéricas de los principales líderes de CCOO y UGT sobre legalidades y formalismos, repitiendo tópicos y lógicos llamamientos al diálogo y a la negociación, o afirmando, como es lógico el respeto a la pluralidad de las opiniones individuales que puedan tener cada uno de sus afiliados y afiliadas, favorables o no a la independencia de Catalunya, o partidarios de participar, o no, en el “referéndum” convocado para el próximo 1 de octubre.

Las dos grandes Confederaciones Sindicales tienen aún pendiente debatir, reflexionar y dar a conocer sus opiniones sobre los efectos y las consecuencias que puede tener la independencia de Catalunya para la clase trabajadora de España y de Catalunya y también para su ideario y práctica de sindicato de clase. Sorprende que  este debate haya estado prácticamente ausente en los procesos congresuales que durante estos últimos 24 meses han celebrado todas las estructuras sectoriales y territoriales de CCOO y UGT.

La pregunta es, ¿qué ha cambiado y en qué se ha modificado el ideario y las prioridades de CCOO y UGT desde aquel Plan Ibarreche del año 2005? En aquella ocasión ambos sindicatos lo debatieron profusamente en sus órganos de dirección y se configuraron mayorías y minorías con opiniones diversas, como es lógico en organizaciones plurales. Pero ambos sindicatos fueron claros y contundentes, y juntos ejercieron un fuerte liderazgo en el rechazo de aquel Plan, un Plan que en sus objetivos era idéntico al que hoy estamos viviendo con el anuncio de “secesión” de Catalunya tras el 1 de octubre.

¿Qué ha cambiado en el movimiento sindical en España para que hoy parezca lejano  que se pudiera repetir aquel Manifiesto, encabezado por Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, ex secretarios generales  de CCOO y UGT, titulado ¡Sí, tenemos que decidir!.En respuesta a la propuesta, también de secesión, del nacionalismo vasco que representabael Plan Ibarreche declaraban:

“Oponernos a los intentos de fragmentación de España, sea por cualquier vía (Yugoslavia o Checoslovaquia). Proyectos que se amparan hoy en la perversión que identifica la defensa de la unidad de España con el franquismo. Esto no sólo es una falacia, sino que constituye una traición a la memoria de millones de demócratas, librepensadores, republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y nacionalistas democráticos que estuvieron dispuestos a dejar su vida por la defensa de la libertad y la construcción de un proyecto común para todos los ciudadanos españoles

Y defender la libre y solidaria unidad del conjunto de nacionalidades y regiones de España, desde el respeto a su pluralidad y autogobierno, como el mejor medio para aumentar el progreso y la libertad de cada uno de sus territorios y ciudadanos. Debilitar su cohesión, fomentar la fragmentación o conciliar con ello, no beneficia a la “Europa de los pueblos” sino a la de las grandes potencias que aumentan su poder a costa de la desarticulación o la división de los países.”.

Esperemos que por el bien del mundo del trabajo ambos sindicatos recuperen pronto la iniciativa en este proceso impulsado por el nacionalismo catalán, que, si bien está cargado de emociones y para muchos de buenas intenciones, está también lleno de engaños. Y que, por el bien y el futuro del sindicalismo de nuestro país,  párrafos iguales o parecidos a los que firmaron hace doce años Camacho y Redondo no suenen hoy extraños para el movimiento sindical español y catalán.