martes, 4 de marzo de 2014

NO ME CONVENCE UNA LEY DE FINANCIACIÓN DE LOS SINDICATOS



El profesor Jesús Cruz Villalón, uno de los grandes del iuslaboralismo patrio, retoma el tema de la financiación sindical en su blog http://jesuscruzvillalon.blogspot.com.es/2014/02/la-financiacion-sindical.html.  En dicho trabajo apuesta por una Ley de financiación de los sindicatos, un tema que hace tiempo puso encima del tapete Fernando Lezcano, dirigente confederal de Comisiones Obreras. Lamento no coincidir con ambos amigos. Más adelante explicaré mis razones. En torno a la opinión de Fernando me manifesté en  DISCREPO DE UNA PROPUESTA DE CC.OO, MI SINDICATO. Paso a explicar los motivos de mi desencuentro amistoso con Jesús Cruz.

Afirma mi buen amigo que «… sería inviable y nada razonable pensar que los sindicatos, ni en la actualidad ni en el futuro, se puedan financiar exclusivamente con cargo a las cuotas sindicales». No le llevo la contraria en ello. Ahora bien, tengo para mí que hubiera sido preferible añadir lo siguiente: con el actual modelo sindical “sería inviable …”. El profesor sevillano da una explicación que comparto plenamente: «el  sistema desincentiva el esfuerzo de captación de afiliados, no sintiendo los trabajadores la necesidad de afiliarse por cuanto que entienden que su apoyo lo conceden por vía del voto, ni tampoco las organizaciones sindicales la necesidad de incrementar su afiliación como instrumento de legitimidad social». El lector ha captado la idea que, dicha de manera más doméstica, equivale a que el comité de empresa es un mecanismo que frena la afiliación.  Mucho he escrito sobre ello en este blog.

Así las cosas, el problema está en el modelo. Ahora bien, el profesor Cruz Villalón propone una ley de financiación de los sindicatos (y sus correlativas en las Comunidades autónomas) basándose en que «los sindicatos en nuestro sistema constitucional representan no sólo a sus afiliados sino al conjunto de los trabajadores, desempeñando funciones claves de actuación en el ámbito de lo público que justifican la financiación pública». Cosa que es una verdad como un templo. Pero, que los sindicatos tengan esa función no lleva naturaliter a que reciban financiación pública. Esta es una argumentación que tiene tanta validez como su contraria.

El problema, según lo veo yo, es que para solucionar una situación financiera adversa (tradicional en el sindicalismo español y, más ahora, en plena crisis) se echa mano de un instrumento para compatibilizar el modelo que provoca la debilidad financiera. Es decir, las consecuencias de mantener el comité de empresa quieren paliarse a través de dicha ley. ¿No sería lógico cambiar (gradualmente, se entiende) el modelo?

Con el actual modelo tenemos la certeza (según Cruz Villalón, que yo comparto) de que sería «inviable» una autofinanciación basada en las cuotas sindicales. Pues no se hable más. Vayamos al mello del asunto. Cambiemos el modelo de la representación.

Ahora bien, esta es una necesidad no exclusivamente financiera, aunque este es el asunto que tratamos ahora. El problema es que el comité de empresa ya no es el instrumento más adecuado dadas las grandes transformaciones de época y, sobre todo, de dimensión del universo del trabajo. Si, por lo demás, dicho modelo hace inviable la autofinanciación a través de las cuotas ¿a qué se espera? Dicho lo cual, me permito recalcar que mi desacuerdo con la Ley de financiación de los sindicatos no obedece a remilgos ni a cuestiones de moral. Se trata simplemente de pragmatismo.  Para mayor abundamiento de estos asuntos, véase     DEBATE ANTONIO BAYLOS Y JOSÉ LUIS LÓPEZ BULLA ¿TIENEN SENTIDO YA LOS COMITÉS DE EMPRESA?

 

 

Radio Parapanda. IDEOLOGIAS TRASNOCHADAS (UNA CARTA)

 

       



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