viernes, 29 de abril de 2011

CONTROVERSIA SOBRE "LO SOCIOPOLÍTICO"







Nuestro amigo Andrés del Viso ha hecho un comentario de gran importancia a mi entrada REVISITANDO CON BAYLOS "LO SOCIOPOLÍTICO" aunque para ser exactos se refiere a la apostilla que se hacía: a una cita de Prudencio Farfán, conocido por el mote de El Apotegmas. El compañero Andrés dijo:


No estoy de acuerdo con El Apotegmas, y me parece bien enfocado el texto del bloggero sobre la difícil integración de los socio-político (¿por qué prescindir de esa categoría?) en la acción sindical sin caer en un "sustituismo" que denota ya claramente una cierta "división del trabajo": lo laboral para el sindicato, lo político para el partido. La sustitución del actuar del partido político sería la intervención del sindicato en lo "socio-político". O sea, zapatero a tus zapatos. Será por deformación profesional, pero el trabajo con los inmigrantes y los parados, requiere una intervención en el territorio, en el barrio, y una fuerte mediación cultural que el sindicato está obligado a hacer si no quiere quedarse fuera de muchos problemas decisivos para la vida de las personas que lo están pasando mal a costa de su trabajo o porque no encuentran trabajo. Recordemos a los venerandos miembros de la IWW, un sindicalismo de acción en el territorio y basado en la movilización de la precariedad laboral. Perdón por el excesivo espacio utilizado”.


He aquí la pronta respuesta de El Apotegmas.


Querido Andrés, te agradezco la controversia (como puedes ver utilizo esta palabra que tiene reminiscencias de las viejas polémicas que teníamos en Parapanda en tiempos de don Fernando de los Ríos) con relación al asunto de “lo sociopolítico”. Le agradezco a Pepe Luís que me abra espacio en su blog para decir la mía. Y siguiendo con las flores debidas, me quito el sombrero ante su abnegada militancia en el sensible campo de la inmigración. Dicho lo cual, es hora de meterse en harina.


No es que el sindicato deba involucrarse en dichas cuestiones, sino que –usted es una prueba-- está metido hasta las cejas. Y así debe seguir siendo. Ahora bien, ¿por qué la actividad del sindicato “en el territorio” debe ser definida como “sociopolítica”? ¿Acaso las negociaciones tripartitas en el territorio tienen una característica sociopolítica o, más bien, son sindicalismo tal cual? De la misma forma entiendo que la tutela y promoción de los derechos de los inmigrantes que, por supuesto, se dan en el territorio son acción sindical tal cual. Una de las pruebas más brillantes fue el convenio colectivo del Matadero de Girona de hace un par de años. Por extensión, entiendo que el conjunto de las protecciones debe ser cosa del sindicato. Claro, sin excluir que otros sujetos también trabajen en esa dirección. Por eso me pregunto ¿tiene sentido hacer una separación entre acción colectiva clásica (en el sentido culto de la expresión) e intervención sociopolítica? A mi juicio eso sería un galimatías y, salvando las distancias, una reedición de –tú lo apuntas en el comentario con relación a otro tema— el partido se ocupa de una cosa y el sindicato de otra. O sea, la división de poderes en el interior del sindicato: las Federaciones a la negociación colectiva; el territorio a “lo sociopolítico”. Jano bifronte, mi querido amigo.


Entiendo que los padres fundadores de Comisiones Obreras intuitivamente quisieron superar esa nefasta separación de poderes (papá-partido, el Parnaso de la política; los garbanzos, el sindicato), tantas veces denostada por mi viejo compadre Bruno Trentin, que venía cada año a Parapanda a tomar las aguas. La solución trabajada que encontraron los padres fundadores del sindicato fue “lo sociopolítico”. Que también fue –según mis recuerdos— un intento de salir al paso, educadamente, de una de las sorprendentes afirmaciones que se hicieron en aquel famoso libro “Después de Franco, ¿qué?" donde el autor afirmó desparpajadamente que Comisiones “era un embrión de soviets”. Lo que dejó en el aire un cierto rescoldo que tal vez siga en barbecho.


Mi querido amigo, has citado a la IWW, los famosos wobblyes norteamericanos. Para los días de hoy no me vale ese ejemplo. Porque en aquellos tiempos no podían hacer otra cosa que su acción sociopolítica en el territorio. Más todavía, no quiero incurrir en apologética reaccionaria, pero nuestros admirados amigos wobblys pagaron muy caro aquella deriva sociopolítica. Cierto, fundamentalmente por la represión tan durísima que costó tantas vidas, entre ellas la de nuestro Joe Hill.


Acabo, amigo Andrés: es un hecho que, a pesar de tanta referencia antigua a lo sociopolítico, no hay elaboración teórica al respecto por parte de nuestros fundadores sobre tan recurrente tema. Aquella adjetivación tan recurrente no tenía debajo ninguna chicha. Por eso, déjeme terminar muy granadinamente –ya sabe usted que Granada está cerca de Parapanda y por eso algunos sarcasmos (malafoyá) se nos pegan aunque no queramos. Lo sociopolítico me recuerda un tanto al Ave Fénix, que como dijo el libretista Da Ponte, en un arranque machista: “la fede delle femmine è come l´araba fenice /: che ci sia ciascun lo dice /, cosa sia nessun lo sa”.

1 comentario:

Andrés del Viso dijo...

Ante todo muchas gracias al admirado bloguero anfitrión y otras mas a Prudencio El Apotegmas por darse tiempo y espacio en responder a mi pequeña entrada un tanto espontánea. No esperaba yo esta acogida.

A mi me parece que lo socio-político es un término que explica la acción sindical no sólo desde la localziación territorial o desde las estructuras sindicales del territorio, sino algo más, porque se refiere a una actuación del sindicato donde no es frecuente encontrarle, o sea, en los barrios, en los locales de asociaciones de emigrantes, en las asambleas vecinales o en las que se realizan para reivindicar un derecho a la vivienda, y así. No sabría decir si el sindicato ha elaborado una estrategia "cerrada" sobre lo que yo llamo socio-político, pero lo que se es que en esos lugares está - a veces y a saltos - y que no tiene las pautas de conducta y las experiencias que sin embargo ha heredado - mas o menos - cuando se desenvuelve en la fábrica, en el centro de trabajo o en las reivindicaciones que se relacionan directamente con los trabajadores en activo.
Y de nuevo creo que me he excedido, pero es que me voy arriba a medida que respondo. Un saludo.