martes, 23 de enero de 2018

Barcelona y Cataluña


Ada Colau va a poner en marcha una campaña internacional «de imagen» de Barcelona. La llevará a cabo --¿quién lo diría?--  un grupo de operadores privados. Nada que objetar.  Será, a mi entender, una campaña complicada: de un lado, los aspectos positivos que referirán los publicistas; de otro lado, la potente interferencia que supondrá la situación política de Cataluña. Por una parte, las necesarias manos de pintura de la publicidad de Barcelona; por otra parte, el fango que le echará la persistente batalla del independentismo.

Mientras los operadores publicistas intentarán enviar mensajes de las innegables bondades de Barcelona, habrá una cohorte de aguafiestas que intentarán joder la marrana. Sin ir más lejos, ayer mismo Colau hacía pública la campaña; simultáneamente el hombre de Bruselas conferenciaba en Copenhague. Penélope tejiendo de día y destejiendo de noche. Puigdemont, en efecto, sigue con su tónica contumaz de no dejar títere con cabeza. Puigdemont o Don Cristobica de la cachiporra. Arremetió contra todo. Y haciendo abstracción de las leyes de la búsqueda de aliados volvió a arremeter contra la Unión Europea.

Tiempos de desestabilización. De una parte, el independentismo se va desgajando en banderías (los rectificadores y los montaraces, o entre florentinos y trabucaires, dixit Andreu Claret) que empiezan a tirarse los platos a la cabeza; de otra parte, todos ellos contra el resto de los mortales. Tiempos de embrollo que pueden llevar al hombre de Bruselas a forzar nuevas elecciones, si es que Esquerra se desdice de lo dicho: que aceptarán el dictamen de los Letrados del Parlament de Cataluña, contrario a la investidura de Puigdemont por la vía del karaoke.

La segunda cuestión, imprescindible a mi juicio, el consenso de la ciudadanía de Barcelona con el equipo de gobierno está por ver. Cuando se puso en marcha la campaña Barcelona posa´t guapa, bajo la alcaldía de Pasqual Maragall, el consenso del equipo de gobierno con la población fue enorme. No parece ser esta la situación actual.

Así pues, como mínimo estas dos variables (situación política catalana y el bajo nivel de consenso con la población) son dos elementos que deberían tener en cuenta los operadores de la campaña de imagen de Barcelona en todo el mundo.  


En todo caso, lo fundamental para el gran despegue de la ciudad no está en la campaña, sino en lo que apunta Manuel Gómez Acosta:  "El debate en el mundo de las ciudades se centra en su competitividad, es decir en su capacidad para generar oportunidades, captar empresas y talento y su idoneidad para la creación de riqueza e innovación, gracias a la capacidad de atracción del efecto aglomeración. Por ello Barcelona no puede ser un anacronismo en las metrópolis europeas. Barcelona debe reconvertirse, mantener una identidad, que sea una mezcla inteligente de diferentes actividades: turismo, conocimiento, start-ups, cultura abierta y cosmopolita alejada del rancio nacionalismo. Con tolerancia y mestizaje. Barcelona debe emitir señales que permitan recuperar la confianza de los inversores y de sus millones de visitantes".    Lo dice en https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/batalla-barcelona_111932_102.html



lunes, 22 de enero de 2018

La recuperación favorece cuatro veces más a los ricos que a los trabajadores



Nota.--  Esta es una condensación del Informe Oxfam sobre la desigualdad en España. El artículo es de Piergiorgio M. Sandri en La Vanguardia de hoy. Ideal para que los sindicalistas tomen apuntes y los hagan servir en informes, reuniones, escritos y demás.

Beneficios boyantes, pero salarios menguantes. Son los rasgos de la actual recuperación económica, que está beneficiando a unos pocos e incrementando las desigualdades. Con el resultado de que la clase media es cada vez más pequeña. Algunos datos, proporcionados por el último informe de Oxfam Intermón que se presenta hoy en Barcelona, ayudan a entender el fenómeno, que también será objeto de debate en el Foro Económico Mundial de Davos que empieza mañana.

El buen momento que parece vivir la economía española no se está repartiendo de forma equilibrada. La brecha social se ensancha. Entre el 2007 y el 2016, mientras que el 10% más pobre ha visto disminuir su participación en la renta nacional en un 17%, el 10% más rico lo ha visto incrementarse en un 5%. La mayoría de los euros procedentes del crecimiento económico, para los más pudientes.

Si se observa la evolución desde el comienzo de la recuperación (2015), se descubre que la mayoría de los euros procedentes del crecimiento económico van a parar en los bolsillos de los más pudientes. Ellos consiguen embolsarse cuatro veces más dinero que la franja más pobre de la población. En el último año esta disparidad es todavía más visible: el 1% más rico capturó el 40% de toda la riqueza creada; el 50% más pobre apenas el 7%.

“El reparto favorece esencialmente a ejecutivos y empresas, a coste de la reducción del coste salarial”, denuncia Lara Contreras, responsable de contenidos de Oxfam Intermón. Basta tener en cuenta una cifra muy llamativa: los beneficios de las compañías en España crecieron en el 2016 un 200% respecto al año anterior mientras que el coste laboral por persona trabajadora tuvo una variación negativa (-0,1%) y se mantiene estancado desde el 2012.

Esta tendencia viene de lejos. Porque el boom de la economía española y la mejora de la productividad de los últimos años se ha reflejado en un incremento de ganancias y dividendos empresariales, mientras que las retribuciones no han participado, en mismo grado, de la distribución del pastel.

“El reparto favorece esencialmente a ejecutivos y empresas”. En efecto, la participación de los salarios en la renta disponible bruta ha caído un 0,5% desde el año 2000 hasta el 2016. En cambio, los dividendos han incrementado su participación un 60%. Esta divergencia indica cómo las empresas (y sus accionistas) ya han olvidado la crisis, pero los asalariados todavía se están lamiendo las heridas. La remuneración de los trabajadores no ha recuperado todavía los niveles de aquel entonces. Sin embargo los beneficios empresariales sí lo han hecho dos años antes y se situaban, en el segundo trimestre del 2017, un 8,3% por encima de lo registrado en el primer trimestre del 2009.

Las razones de este desajuste son múltiples. En la práctica, desde el primer trimestre de 2012 la productividad por hora trabajada ha crecido diez veces más que el salario promedio. Y allí está el problema. Los sueldos están paralizados, ya que las compañías han optado por ganar competitividad a base de un menor coste laboral. Externalización de los servicios y trabajos precarios son moneda corriente. Algunos colectivos, como mujeres y jóvenes, pagan la factura. El sueldo anual de un trabajador de 26 años hoy es un 33% inferior al del 2008, con un ascensor social bastante estropeado.

Gabriel Zucman, profesor de la Universidad de Berkeley, se pregunta si no habría llegado el momento de premiar el trabajo en lugar del capital. La política fiscal está en el punto de mira, porque el sistema redistributivo español es poco efectivo. En España, los impuestos y transferencias reducen la desigualdad en un 30%, mientras que el promedio de la UE se sitúa en el 40%. Por cierto, como muestra de todo ello, el 83% de la recaudación fiscal en el 2016 provino del IVA, el IRPF y otros impuestos, cuando el de sociedades aportó el 12% del total (10% menos que en el 2007).


Para que la recuperación sea más inclusiva, Lara Contreras defiende “la mejora del salario mínimo y la vigilancia sobre la elusión fiscal de las empresas”. Ah, hoy ya son 25 los multimillonarios españoles en la lista de Forbes.

domingo, 21 de enero de 2018

El sindicalismo debería ...



El sindicalismo confederal catalán ha estado implicado en determinadas fases del procés. El tiempo dirá si para bien o para mal. Ahora las cosas han cambiado radicalmente. Ahora se está en esta coyuntura: la investidura del President y la formación del nuevo gobierno. Es una investidura dificultada por las fantasías egocéntricas del hombre de Bruselas, el apoyo granítico (hasta la presente) y los titubeos de Esquerra. Si Puigdemont no entra en razones se corre el riesgo de entrar en una fase de mayor confusión e inestabilidad con las repercusiones en el terreno de la economía, ya suficientemente maltrecha.

Es una situación que no interesa a la gran mayoría de la población, hecha la excepción de quienes afirman que «mi reino no es de este mundo», una de las frases del evangelista Juan que más estragos, en mi opinión, ha provocado en la historia de la humanidad.  No parece, sin embargo, que el hombre de Bruselas quiera desbloquear el problema. Por lo que nada hay seguro.

Si hemos quedado en que a la gran mayoría de la población no le conviene esta incierta aventura, es de cajón que al sindicalismo confederal y a sus representados tampoco le interesa. Hay un enorme paquete de asuntos pendientes, algunos de ellos de principalísima importancia como la aplicación del Pacto por la industria. De manera que el sindicalismo no puede ser un espectador, sino un agente activo en desbloquear el problema. 

¿De qué manera? Con su propia personalidad. Exigiendo la formación de un gobierno estable. Señalado con todo el desparpajo que se desprende de lo dicho por quienes han protagonizado la «gran rectificación»: todo dentro de la Constitución. 


sábado, 20 de enero de 2018

Ese inquietante Ernest Maragall



«Aquest pais serà sempre nostre». Del discurso de Ernest Maragall como presidente de edad en el Parlament de Catalunya.

Algunos analistas han subrayado la incontinencia verbal y la desmesura de un discurso petardista más propio de un caporal de somatent que de un dirigente político. Han puesto, además, el énfasis en la ruptura del protocolo: un presidente de edad debe ser más ceremonioso y nada trabucaire. Pero don Ernest es como es: radicalismo de progre y exhibición de lengua. A la vejez, viruelas.

Para mí, no obstante, la parte inquietante de este discurso es: «Este país será siempre nuestro». Nostre o nuestro, tanto monta. ¿Quiénes configuran ese nuestro? Y, por extensión, ¿quiénes están excluidos de ese nuestro, de ese nosotros? Comoquiera que don Ernest es una persona sofisticada, hijo y nieto de grandes figuras de la literatura catalana; dado, además, que es persona principalísima en la política desde hace algunas décadas, cabe entender que el uso del término nuestro ha sido utilizado de manera apropiada a lo que el caballero entiende quién son esos nosotros, los amos del país. No ha sido, pues, un desliz, sino una opción clara, a queriendas y sabiendas. Ese nosotros queda referido al bloque independentista.


Don Ernest no chochea. Dice lo que tiene en el colodrillo desde hace tiempo. Cuando lo oí, sentado en mi butaquilla, se me pusieron los pelos como escarpias.  Pues va a ser que no, caballero. Este país será de todos o de nadie. Como lo oye.  

viernes, 19 de enero de 2018

Puigdemont el Papa Luna chico




Junts per Catalunya sigue insistiendo  ad nauseam en que, a pesar de lo que digan los letrados del Parlament de Catalunya, el hombre de Bruselas tiene que ser investido por la vía telemática como President de la Generalitat. ¿Propaganda? No, al principio se trataba de temeraria agitación. Y de algo más directo y preocupante: ejercer una presión hacia los letrados con la idea de que estos se sintieran vigilados. Con la idea de intentar arrugarlos. No lo han conseguido.

Ahora es, de un lado, el empecinamiento para arrastrar a Esquerra Republicana de Catalunya y, más concretamente, de hacerla corresponsable de tan temeraria propuesta; y, de otro lado, exigir a la Mesa del Parlament, recientemente constituida, que autorice la investidura telemática. Pero la Mesa sabe a pies juntillas que no puede arriesgarse a ello, so pena de que se prorrogue el artículo 155.

La posición oficial de Esquerra es, también, investir al hombre de Bruselas, que se mantiene en sus trece. Aunque hay voces para todos los gustos que, dando a entender que efectivamente Puigdemont es el candidato, insinúan que al final el «interés supremo» (Joan Tardá) hará que finalmente pueda ser otra persona. Por otra parte, el pintoresco Rufián bromea sobre la inconveniencia de un candidato telemático. En todo caso, es destacable que Oriol Junqueras no haya dicho todavía esta boca es mía. Así las cosas, Esquerra sigue siendo una olla de grillos. Las voces de unos anulan las de los otros.

Parece claro, pues, que Junqueras no dirige los grandes movimientos del partido. Ejerce solamente de Reina madre desde la prisión. (Aprovechamos la ocasión para desear su rápida puesta en libertad). Con lo que está sumiendo a sus parciales en un embrollo de considerables dimensiones. De hecho, esta ausencia de liderazgo lleva a su partido a ser subalterno del hombre de Bruselas. Pero comoquiera que este caballero no tiene política, Esquerra se queda sin plumas y con un confuso cacareo.  Con lo que a la crisis de liderazgo se le añade la crisis de proyecto tras la «gran rectificación» que se ha operado por parte de conspicuos dirigentes independentistas: todo en el marco de la Constitución.


Ya veremos cómo acaba este baile de máscaras. De momento sigue la ópera bufa: Puigdemont en su ridícula grandeur escribe a Junqueras: «Un preso no puede ser president de la Generalitat». El Papa Luna, redivivo, avisa a sus cardenales que él es el único vicario de Cristo, nuestro Señor.


jueves, 18 de enero de 2018

Puigdemont contra Salvador Espriu



Algo tuvo que barruntar Salvador Espriu cuando dejó escrito estos versos potentes que tradujo primorosamente al castellano José Agustín Goytisolo:

A veces es necesario y forzoso
que un hombre muera por un pueblo,
pero jamás ha de morir todo un pueblo
por un hombre solo:
recuerda siempre esto,  Sepharad.

Ni una duda socrática: el poeta va directamente al grano. Ni una duda hamletiana: Espriu lo afirma con rotundidad. Algo, digo, se maliciaba uno de los catalanes más grandes del siglo pasado. Espriu, sin embargo, nunca fue un hombre cómodo para el nacionalismo.

No hace falta añadir nada más. El poeta lo ha dicho. Ahora bien, me pregunto si Puigdemont leyó alguna vez estos versos. O si, aprovechando su voluntaria estancia en Bruselas, ha abierto ese libro. Hazlo, testarudo y recuérdalos:


A vegades és necessari i forçós
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l'aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l'ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
          llibertat. 





miércoles, 17 de enero de 2018

Sobre las pensiones.



1.-- «Han cambiado la forma y los cimientos de las cosas». Son palabras de Pier Soderini, gonfaloniere, al Consejo Grande de la ciudad-estado mientras el ejército de Nápoles al mando del virrey Cardona asediaba Florencia. Faltaba poco para que cayera la república y volvieran los Médicis al poder (1). Primera conclusión: cuando todo cambia hay que obrar en consecuencia. Lo que viene a cuento por la importantísima cuestión de las pensiones en España.

Llevamos unas semanas de ajetreo con el tema de las pensiones. Desde el gobierno se lanzan confusos y contradictorios mensajes sobre el particular. Pedro Sánchez propone la creación de un impuesto a la Banca para propiciar ingresos y el sindicalismo confederal ha reiniciado las movilizaciones. De hecho, Unai Sordo llama a los sindicalistas a «creced y multiplicaos» por toda la geografía en defensa y mejora del sistema público de pensiones. Mientras tanto, los fondos de pensiones aguardan carroñeramente que todo se vaya al garete. De esa forma se harían con ingentes masas de capital para gestionarlo sin reglas ni controles.

2.--  Las propuestas del Gobierno, todavía no concretadas, y las de Pedro Sánchez no tienen en cuenta, sin embargo, que han cambiado la forma y los cimientos de las cosas. Sus propuestas siguen dejando de lado los grandes cambios tecnológicos en curso, la deconstrucción del empleo, la radical mutación de las pirámides de edad y, en suma, el nuevo paradigma de reestructuración de los aparatos productivos y de servicios. De toda la economía. Esas propuestas siguen instaladas en el antiguo régimen económico. De ellas no se puede esperar nada sostenible y eficazmente duradero. Es más, tienen el siguiente despropósito: la desvinculación con las políticas de creación de empleo y la mejora de los salarios.

3.--  Comisiones Obreras cuenta, a mi entender, con una razonable propuesta en lo atinente a las pensiones. Dicho programa debe ser un banderín de enganche para movilizar, durante una primera fase, al conjunto asalariado. Sería un elemento de freno de la degradación de las pensiones. Y, desde ahí, proponer, en una segunda fase, un proyecto instalado en el nuevo panorama postfordista de la globalización interdependiente. Un proyecto unitario de todo el sindicalismo confederal. Así las cosas, el Pacto de Toledo o se renueva profundamente o se convertirá en una quisicosa ineficaz.

4.--  Tengo para mí que las derechas, económicas y políticas, solamente son partidarias de parches sor Virginia. Su objetivo es el traslado de enormes cantidades de dinero a  los capitales privados. Lo que no está claro, al menos todavía, es de qué manera las izquierdas sociales y políticas se van a enfrentar a ello. La política de resistencia tiene sus límites, y cada ´momento resistente´ sin alternativa se deja  perder plumas en el camino. Aflórese, pues, la alternativa, el proyecto para la primera fase. Y construyan  la nueva arquitectura de la Seguridad Social, con sus vínculos y compatibilidades, en el cuadro de estos tiempos.

Nota.--  En la foto podemos ver, junto a Marcelino a Jordí Ribó, Quico Blanch, Antoñito Jiménez y Conchi Castellanos en la Piher de Badalona. 

(1)         El discurso de Soderini puede leerse en el libro La sonrisa de Maquiavelo, de Maurizio Viroli (Tusquets Editores)


martes, 16 de enero de 2018

3 %: Tuvo razón Pasqual Maragall



Tuvo razón Pasqual Maragall: hubo tres por ciento. Lo que no pudo probar en su día lo ha hecho el Tribunal. Seis millones y medio de euros en mordidas. Y comoquiera que la distancia no es el olvido (aunque así lo dijera Lucho Gatica), nosotros lo traemos a colación: hubo tres por ciento. Del saqueo del Palau de la Música sacó Convergència buena parte de sus aperos y su oscura intendencia. Paradoja: una serie de actos mas sucios que los establos de Augiás llevaron a los convergentes a la dirección política e institucional de Cataluña. Tres cuartos de lo mismo sucedió con el Partido Popular. Y de dichas guías, sancionadas como ilegales por los tribunales, se desprende una enorme devastación de los bienes democráticos aquende y allende el río Ebro y una cruel política de recortes presupuestarios.

Con la sentencia del Tribunal quedan manchados los herederos de la vieja Convergència. Y Artur Mas, que puso la mano en el fuego por la honrdez de su tesorero, queda achicharrado. No le vale la «doctrina Rajoy», o sea, que nada sabía, que nada le constaba. Por supuesto, tampoco le vale al  hombre de Pontevedra. Porque ambos, Mas y Rajoy, desde el panóptico de sus puentes de mando, no sólo estaban  al corriente sino que dirigieron las operaciones. Seis millones y medio de euros en mordidas. Pues bien, el Tribunal ha demostrado el «de dónde saca pa tanto como destaca». De las mordidas, que en este caso eran dentelladas. Ni siquiera Drácula mordió con tanta contundencia.

Un delito no es amnistiado por los electores, aunque el partido alcance la mayoría absoluta. Entonces, ¿quién y cómo se penaliza la comisión de un delito por parte del partido, en tanto que partido? Cuando el partido se convierte en una trama criminal ¿qué medida debe serle aplicada? Ahí lo dejo, consciente de mis limitaciones.


De Millet y Montull, optimates de Cataluña, hablaremos otro día. Entre los dos consuegros se llevaron cerca de veinte millones de euros. De Ferrovial, absuelto por prescripción del delito, también hablaremos otro día. De momento hemos de valorar la perspicacia del independentismo: hace tiempo que ha retirado de la circulación la paremia de «España nos roba». Porque se ha demostrado que la Gürtel tenía una franquicia en Cataluña.


lunes, 15 de enero de 2018

Centenario Marcelino Camacho



El 21 de Enero se inicia en Madrid la conmemoración del centenario de Marcelino Camacho, el dirigente más carismático de la lucha antifranquista. Paradoja: quienes han intentado oscurecer la lucha de las clases trabajadoras en la conquista de las libertades no han podido, sin embargo, borrar del mapa la figura del padre noble de Comisiones Obreras. Yendo por lo derecho: no se concibe la reciente historia de nuestro país sin el compromiso ético y político de Marcelino, que él convierte en pasión e inteligencia. Un dirigente que, además de respetado, fue querido por multitudes de personas. Nunca hubo distancia entre Marcelino y los trabajadores. Siempre cercanía, una proximidad afectiva: se diría que sentimental. De ello, precisamente, hablaría años atrás Antonio Gramsci: «el nexo sentimental con la gente».

El Centenario Camacho no puede ser sólo el obligado recuerdo de la figura, por decirlo con Thomas Mann, de un «hombre de gran formato». Ni puede quedar circunscrito a Madrid. Porque las repercusiones del proyecto camachiano y su testimonio moral atraviesan toda España. Y porque su maestría guarda una estrecha relación con las disciplinas que afectan a la acción colectiva del movimiento de los trabajadores. Hablo del iuslaboralismo y de la economía. O lo que es lo mismo: no sólo el sindicalismo es deudor de la figura de Marcelino, también el Derecho del Trabajo y las ciencias sociales están vinculadas a su figura.


Un centenario que, sobre todo, deba provocar la renovación de un proyecto sindical que, como hizo Marcelino, signifique una discontinuidad con las cosas de ahora. De un Marcelino del que se ha hablado, por lo general, de su figura como resistente, y muy poco de su proyecto.  


domingo, 14 de enero de 2018

¿Qué pasará en Cataluña? Una hipótesis




Ya veremos cómo arranca la legislatura catalana. De momento las cosas no pintan nada bien. La mayoría parlamentaria independentista tiene fuertes contrastes en su interior; la oposición tiene muy poco que pelar. En todo caso, empiece como empiece –si es que arranca, todo hay que decirlo-- no augura la placidez necesaria para levantar Cataluña.

Los problemas de la gobernabilidad están fundamentalmente en el independentismo: de un lado, la pugna entre los herederos de Convergència y Esquerra Republicana de Catalunya; de otro lado, el guirigay en el interior de los nuevos convergentes. Centrémonos, en primer lugar, en esto último.

Puigdemont, al igual que el Papa Luna, se mantiene en sus trece. Ha convertido su castillo de Peñíscola en un hotel de Bruselas. Desde allí lanza urbe et orbe sus encíclicas con la intención de que sean de obligada reverencia. De ese modo está provocando tensión pastoral con los de Junqueras y, especialmente, con los del, por ahora, su propio partido, el PDeCAT. Ambos conflictos no son irrelevantes. Es más, ya no están submergidos, son públicos. Además, esta litigiosidad se suma a la «gran rectificación» de exponentes principalísimos del independentismo –por cierto, dirigentes de ambos partidos— que está sumiendo en el desconcierto a una buena parte de la feligresía militante del procés.

Zafarrancho en re mayor entre los hombres de Puigdemont y el grupo dirigente del PDeCAT. El hombre de Bruselas va por libre. Ha construido un discurso que choca abruptamente con el partido. Más todavía, ha convertido su colegio cardenalicio en una especie de Encomienda de ultramar. Con lo que el pacto se va resquebrajando. Paco o apaño. El PDeCAT convino en que Puigdemont haría la lista electoral a su imagen y semejanza; a cambio los dineros del resarcimiento electoral los gestionaría el partido. Fue, en principio, un equilibrio de debilidades porque las primeras encuestas negaban el pan y la sal al PDeCAT. Puigdemont le dio la vuelta a la tortilla y se convirtió en el Papa Luna.

El hombre de Bruselas sigue en su fortaleza. El PDeCAT teme ser fagocitado por Puigdemont. Pero, no se olvide, en el grupo parlamentario también hay diputados de obediencia estricta de partido que, silentes ahora, en un momento dado tendrán que decir esta boca es mía.

Ya veremos qué pasa en la sesión de investidura, si es que se produce. En todo caso, el cuadro parece ser éste: un conflicto a dos bandas y la amenaza del Estado. Alguien tendrá que deponer las armas. O el Papa Luna o los otros. La inestabilidad, sin embargo, está asegurada. Ni (formal) la mayoría parlamentaria, convertida en retales, ni la oposición, que es un conjunto de tapas variadas, algunas de ellas asaz indigestas. Y si la inestabilidad se consolida parece claro que sus consecuencias serán más funestas. Se enquistarán los viejos problemas y surgirán otros nuevos.

De momento suenan los versos famosos de La Divina Comedia: «Aysierva Italia, hostería cruel / nave sin timonel en tempestad / no dueña de más tierras, sino burdel». Ay, sierva Cataluña…  Quien se felicite de esta situación es un irresponsable.  


sábado, 13 de enero de 2018

Junqueras votará por delegación. Y otros asuntos que se refieren a Coscubiela



1.-- Escribe el Juez Llanera: «Cualquier limitación derivada de la limitación de la libertad en la que se encuentran los investigados no puede suponer la modificación de la aritmética parlamentaria configurada por la voluntad de las urnas». Cuestión diferente, añadirá más adelante, es que «esa modificación la provoquen los diputados electos que se han marchado y permanecen en Bruselas». (La Vanguardia de hoy). Con esta dogmática jurídica el magistrado permite que Junqueras, Forn y Sànchez deleguen su voto en la sesión de investidura en el Parlament de Catalunya.

El Magistrado del Supremo, a mi entender, no acierta. Porque el Parlamento no es solamente un lugar donde se vota: se habla durante más tiempo que el que se dedica al hecho mecánico de la votación. Parlamentar no es sólo votar sino debatir, negociar y, por supuesto como conclusión, votar. Llanera, por consiguiente, tiene un concepto reduccionista del hecho de parlamentar. Y no somos pocos los que tenemos interés en que Junqueras, Forn y Jordi Sànchez hablen. Esto es, que expliquen qué les ha llevado a la gran rectificación: nada de declaraciones unilaterales de independencia, todo dentro de la Constitución Española. Una aclaración indispensable en el discurso de respuesta al orador que presenta la investidura. No lo podrán hacer porque seguirán en prisión. Así las cosas, queda tiznada la parte central de la argumentación de Llanera: «Cualquier limitación derivada de la limitación de la libertad en la que se encuentran los investigados…».

Llanera justifica su decisión de no permitir la presencia de los diputados electos encarcelados por temor, afirma, de que se provoquen desórdenes y alborotos. Un razonamiento peregrino. No hace falta ser excesivamente lince para intuir que eso no es lo que conviene a los detenidos ni a sus formaciones políticas. Claro, la presencia de ellos acudiendo al Parlament provocaría una nueva exhibición de músculo movilizador, pero me atrevo a decir que los gritos no llegarían al río.

2.--  En menos de dos meses ha caído la clave de bóveda de la estrategia independentista. Personalidades importantes se han desdicho ante el Tribunal Supremo del método empleado por el procés, del que ellas fueron principalísimos protagonistas. Todos ellos, además, son –o hasta ahora han sido--  dirigentes del PDeCAT y de ERC. Han enviado al baúl de los recuerdos la declaración unilateral de independencia y el dribiling de la Constitución…

Cada cual intenta gestionar su biografía a su propia conveniencia. La auto rectificación que todos ellos han hecho ante el Tribunal Supremo tiene una enorme importancia porque se trata, como hemos dicho más arriba, de personas principalísimas en la vida política catalana; y porque el conflicto mayúsculo que han protagonizado ha puesto en vilo a toda la sociedad catalana y española. De ahí que la auto rectificación se trate de un asunto público, político. O sea, va más allá de la gestión personal de la propia biografía de todos aquellos que se han retractado. Por ello les es exigible dar públicas explicaciones. No sólo a sus parciales, sino a toda la ciudadanía. Pues las consecuencias de los actos de tales dirigentes han afectado gravemente a todos. Es una situación que tardará décadas en remontarse.

Es lógico, pues, que nos preguntemos si esta gran rectificación es la consecuencia de un razonamiento intelectual o de qué. Mi arriesgada respuesta es que no obedece a una lógica intelectual, sino a una consideración de auto defensa para salir de la cárcel. Ciertamente, es legítimo pero la ética de quienes lo han hecho ha quedado a la altura del betún. En todo caso, gente habrá –y no serán pocos--  que se felicitará de la astucia de los que organizaron una intemerata que todavía dura.

3.--  El discurso del procés no sólo ha perdido fuerza. De hecho, ha quedado malparado tras la rectificación –«il grande rifiuto», diría Dante Alighieri— de una serie de voces del independentismo. El «todo dentro de la Constitución» lo redimensiona todo. Para seguir cacareando ese gallo necesita otro plumaje. Pero eso no se lo podremos oír a Junqueras y a Sànchez en el Parlament. La miopía de Llanera lo ha impedido hasta ahora.


Nota final.--  Que ciertos sectores del independentismo están hechos polvo lo demuestra el twitter de ese Jordi Turull, avinagrado ex portavoz del Gobierno de Puigdemont. Comoquiera que el hombre está tiritando de desorientación sólo se le ocurre arremeter contra Joan Coscubiela: «@jcoscu Sort i encerts en la teva nova etapa ara que deixes de ser diputat. Segur que a la FAES valoraran la teva expertesa i l’IBEX35 la teva lleialtat». Turull: «de te fabula narratur». O, lo que es parecido: por la boca del twitter muere el pez.


viernes, 12 de enero de 2018

Resistencia y alternativa sindical



No se pierda usted la lectura del libro El oficio de resistir, miradas de la izquierda; su autor es Javier Aristu y Comares (Granada) lo ha publicado. Se trata de una observación seria de la efervescencia de los años sesenta y setenta de aquella Andalucía que luchaba por la democracia y de sus conexiones con otros lugares, especialmente Cataluña. Es una obra que, además, abre el camino a nuevas investigaciones historiográficas sobre el particular. Y como ha dejado escrito, hoy mismo, Paco Rodríguez de Lecea: «Es la constatación de que los grandes cambios ocurridos en la geografía social española en los sesenta tuvieron que ver con el trabajo como elemento central, y que el trabajo fue el lugar en el mundo al que se aferró una generación para resistir frente a una política obsoleta y hostil, frente a unas jerarquías sociales y religiosas inmovilistas, frente al peso de las rutinas y los prejuicios y los vicios de pensamiento, palabra y obra de las elites dominantes». Póngase atención en que el trabajo fue «el lugar» de donde partió todo aquello. Suscribo lo dicho por Paco.

He leído el libro con gran atención. De su lectura y de mis propios recuerdos he sacado otra conclusión: no sólo fueron años «de resistencia». En todo caso, admito que dicha palabra tiene evocaciones muy llamativas. Ciertamente, se resistió con coraje. Por ejemplo, no recuerdo que nadie inclinara la cerviz ante los poderes de la Dictadura. Ni a nadie que se comprometiera a deponer las armas de la acción y de la inteligencia. Años de resistencia, quede claro. Pero, al igual que en la Edad Media, eran tiempos de algo más. Después volveré a ello.

Mi padre adoptivo me enseñó a leer la Edad Media de otra manera. Fueron tiempos, también, de grandes novedades: los burgos y sus catedrales, los grandes avances en la medicina, la gran poesía, la fundación de las Universidades. Años de cohabitación de lo viejo con importantes novedades. También los tiempos que relata Aristu, lo ha señalado Paco Rodríguez de Lecea, fueron tiempos de novedades. Y, digámoslo ya, de alternativas. Porque para llegar a buen puerto o la resistencia va acompañada de alternativa o acaba agotándose.

Tomemos como guía en la vinculación resistencia y alternativa a los principales protagonistas del libro, Fernando Soto y Eduardo Saborido, como paradigma de ambos elementos. Ambos, padres nobles de la izquierda, resisten y crean alternativa. La alternativa: la construcción de un potente y moderno movimiento democrático de trabajadores, que tiene unas cualidades inéditas en la vieja relación entre el partido y el sindicato. Es un movimiento que ellos mismos van intuyendo que se escapa de los cánones de la antigua supeditación del conflicto social al partido lassalleano. Fernando y Eduardo son efectivamente dirigentes del Partido Comunista de España, pero la tendencia que abren es una nueva placa tectónica.

La alternativa es, como se ha dicho, la puesta en marcha de un movimiento abierto, es decir, no clandestino. Intuyen que la fábrica fordista lo permite. Y van aprendiendo que, para que la acción colectiva sea abierta, a la luz pública, el movimiento debe ser, tiene que ser forzosamente reivindicativo. Fernando y Eduardo, encima del bidón, presiden la asamblea ecuménica de trabajadores que plantea y aprueba el cuaderno reivindicativo y elige quiénes van a presentarlo a la dirección de la empresa. Son los dos primeros oficiantes en la catedral fordista de la Hispano Aviación. Sin esa alternativididad la resistencia no habría creado aquel formidable movimiento. Que todavía sigue en pie. En apretada conclusión: de aquella Edad Media de Fernando y Eduardo viene el Renacimiento del nuevo movimiento sindical.  De aquella alternativa, quiero decir. En definitiva, la resistencia nace de los redaños; la alternativa viene de la inteligencia. Redaños e inteligencia que acumulaban Fernando y Eduardo. 


jueves, 11 de enero de 2018

La gran recitificación de líderes del procés



He perdido la cuenta de los dirigentes soberanistas que, tras su paso por el juez,  han terminado rectificando lo dicho hasta ahora. Primero fue la señora Forcadell, después vino otra saga y, finalmente, ayer los dos Jordis y otro alto dirigente se auto enmendaron la plana. Giro de ciento ochenta grados. Concretamente, descartan una declaración unilateral de independencia y afirman que el único referéndum legal será aquel que estipula la Constitución.

Pues vale. Pero para llegar a esas conclusiones ¿era preciso montar, con perdón, ese pollastre de collons? Porque sus consecuencias han sido enormes. Dice el viejo refrán que «rectificar es de sabios». Tal vez habrá que añadirle una coletilla: «y de necesitados».

Daniel Martín, que fuera un brillante secretario de Organización de Comisiones Obreras de Cataluña se felicita inteligentemente de estas rectificaciones. Y al mismo tiempo reclama, vía facebook: «sería bueno para la salud mental que aquello que han declarado los líderes  del procés en el Tribunal se lo djjeran también a sus fieles. Ayudaría  a rebajar la tensión». Daniel Martín, el sabio de Dehesas Viejas


Las izquierdas y sus ardores de conciencia



Las dos fuerzas políticas independentistas siguen caminando al retortero, esto es, dando vueltas de acá para allá con escaso orden y sin ningún concierto.  Ora negociando en Bruselas ora en Barcelona. No está claro qué apaño alcanzarán para la constitución de la Mesa del Parlament, una sesión que –¡ay dolor de los dolores!--  ha convocado Mariano Rajoy. Todo está en ebullición, pero es una ebullición estática: todo parece que se mueve, sin embargo sólo es, de momento, mera apariencia. El hombre de Bruselas sigue pensando en que la Generalitat es él y sólo él. Sus socios, y sin embargo adversarios de ERC, girando alrededor de la noria de Puigdemont

Las izquierdas, empero, siguen perplejas. Nos dicen lo que no harán. Y ahí se quedan. Ningún mensaje que parezca que es una aproximación al embotellamiento del problema. La izquierda reformista calla y muda se mantiene la izquierda comunera. No es un silencio prudente, es la consecuencia de la indigestión de los resultados electorales. Por otra parte, llama la atención que Podemos haya tardado en reunir a su Comisión ejecutiva. Ayer se vieron las caras por primera vez desde la celebración de las elecciones autonómicas; al tiempo que  sorprende la ausencia de Pablo Iglesias El Joven en el teatro político; sólo sus tramoyistas han estado presentes.

Me pregunto si, parodiando al filósofo del Café de Ocata, nuestras izquierdas tienen «ardores de conciencia», dejando que pase el tiempo sin decir ni oxte ni moxte.  Ahora bien, no hay que ser pesimista al por mayor, sino al detall. Tal vez todavía es pronto para que digan lo que estimen conveniente. No tarden porque el tiempo se nos echa encima. Eso sí, cuando hablen tengan en cuenta otra vez al filósofo de Ocata: «es conservador quien anda escaso de confianza».




miércoles, 10 de enero de 2018

Artur Mas se va; Puigdemont se queda



1.-- «Los Estados no se gobiernan rezando padrenuestros», dejó dicho Cosme de Médicis. Hay quien lo ha asimilado y quien ha entendido que eso no iba con él. Carles Puigdemont, por ejemplo, le ha dado la vuelta al concepto de Cosme: Cataluña se gobierna a golpe de twitter y siempre desde la distancia. Artur Mas ha aprendido en sus propias carnes que el banquero florentino, no siendo beato, tenía más razón que un santo.

2.-- Ayer mismo Mas presentó la dimisión de su cargo de presidente del PDeCAT, el partido heredero de la convergencia pujolista. Es una dimisión que se une a las dos anteriores: la del consejero Santi Vila hace dos meses y la de ayer mismo de Carles Mundó, que ocupó hasta la aplicación del artículo 155 la cartera de Justicia. Dimisiones por motivos diferentes con un común denominador: el procés y sus consecuencias.   Cada dimitido ha explicado sus razones. Los motivos de cada cual suenan razonables. Pero vistos en conjunto las explicaciones no son convincentes. Los motivos son, especialmente, el fracaso del procés, que no ha sido tratado a golpe de padrenuestros por parte del Estado. No hay cabida para las oraciones en la acción del Estado.   

3.--  ¿Dónde está el fracaso del procés, que, no obstante, tiene la mayoría parlamentaria, no así en votos? En que la reivindicación central (la independencia de Cataluña) no se puede materializarse: la máquina del Estado, la Unión Europea y el Departamento de Estado no lo consienten. El Estado no quiere hacerse el harakiri, la Unión Europa no permite la desestabilización y el Departamento de Estado tiene intereses en España y Europa. Es un triángulo escaleno que nunca quiso ser entendido por el alma espiritual de los independentistas.

4.--  El procés ha actuado como una motosierra contra las fuerzas políticas que le dieron gasolina. Primero, la lista electoral del hombre de Bruselas fagocita al PDeCAT, cuya dirección vive sin vivir en ella; segundo, ERC tiene, en estos momentos, un grupo dirigente descalabrado y tan versátil que cuesta trabajo saber qué propone; y, tercero, la CUP parece estar a la remanguillé, esperando ser decisiva en cualquier momento de confusión (1). En ese follín dimite el rey Arturo.

5.--  La gran enseñanza de Cosme de Médicis ha llevado a Artur Mas a alejarse del hombre de Bruselas. Ha podido constatar que no le llueven en su cabeza los padrenuestros del Estado sino duro pedrisco. Y también que su autoridad política, al frente del PDeCAT ha sido tiznada por el hombre de Bruselas. Hablando en plata: ha tomado nota de que es un cero a la izquierda. Él, que fue llamado pomposamente el Mesías no puede conducir a los suyos a la Tierra Prometida. Menos, todavía, puede compartir que Puigdemont quiera ser investido, vía karaoke, como presidente de la Generalitat. Así pues, se marcha con una excusa elegante: no quiere ser impedimento alguno, aunque no dice para qué.  

6.--  En definitiva, los optimates dimiten; mientras tanto, se quedan aquellos que pueden garantizar la zahúrda y la desestabilización. Los que están en condiciones de reeditar cómicamente unas vísperas sicilianas, perdón, catalanas.

(1)  A la remanguillé era una expresión muy usada en mis tiempos mozuelos. Me permito aclarar su significado para conocimiento de amigos, conocidos y saludados.

Hacer algo “a la remanguillé” es, como casi todo el mundo sabe, hacer algo de espaldas, como queriendo adornarse con un gesto inútil. Algo que normalmente acaba mal. Como el protagonista del origen de esta expresión, Mangugliè du Soissons. Tras la muerte de Guillermo II, rey normando en Sicilia, se crea una vacío de poder que se cubre en principio con la regencia de su tía Costanza. Sin embargo, una parte del ejército francés no ve con buenos ojos esta regencia y decide elegir otro rey por su cuenta, concretamente a Mangugliè, primo lejano de Guillermo II y el general con mayor carisma entre la tropa. No tardó Manguglié en presentar batalla a Costanza y a su marido, Enrique VI Hohenstaufen. 

En la batalla de Trapani, Mangugliè planteó una táctica que no sólo se demostró ineficaz, sino que además le hizo pasar a la historia dando origen a la expresión. Manguigliè decidió tender una emboscada al ejército germano a las afueras de Trapani, mandando al frente una pequeña parte de sus tropas para después atacar con el grueso de la caballería por la espalda de los hombres de Enrique VI. La táctica fue un completo fracaso ya que las tropas que salieron al encuentro de los germanos fueron aniquiladas en poquísimo tiempo, por lo que cuando llegó Mangugliè con la caballería Enrique VI se había parapetado perfectamente en la ciudad y no tuvo problemas no sólo para detener el ataque normando sino también para contraatacar y destruir el ejército de Mangugliè. La maniobra fue enseguida motivo de burla, por lo que en Sicilia comenzó a utilizarse la expresión  alla re Mangugliè (literalmente “a la manera del rey Mangugliè), que significaba exactamente lo mismo que hoy, una maniobra difícil para hacer algo, sin que llegue a buen fin.

martes, 9 de enero de 2018

El sindicato nuevamente de pie



El gigante dormido se despertó, dio los buenos días y se puso en jarras. Quien tuvo, retuvo. Es la IG Metall. Los metalúrgicos alemanes de toda la vida. Algo empieza a moverse en Europa: las mujeres islandesas y, ahora, nuestras amistades alemanas.

Ayer mismo, lunes, se desarrollaron una cadena de huelgas parciales en 80 de las principales empresas metalúrgicas en demanda de incrementos salariales y una reordenación de los horarios de trabajo. IG Metall ha definido estas acciones como «huelgas de advertencia». Sus contenidos concretos son: un incremento salarial del 6 % para los 3,9 millones de metalúrgicos y y una semana laboral de 28 horas (veintiocho) durante dos años con el objetivo de hacer compatibles los horarios de trabajo con los familiares; finalizados esos  dos años el trabajador retornaría a la semana de 35 horas.

Las grandes empresas alemanas están, pues, movilizadas en torno a un objetivo concreto, netamente solidario, abriendo camino a las pequeñas y medianas empresas, precisamente en puertas de la apertura de las negociaciones del convenio colectivo del Metal. Con una técnica eficaz: los grandes abren el camino, desbrozando el terreno. La solidaridad, de la que Gaetano Sateriale, ha hablado recientemente en un nuevo libro, nuevamente se está haciendo carne en Europa (1).  

Digamos, además, que la IG Metall nos propone una referencia preñada de modernidad: el tipo de distribución de los horarios de trabajo. O, lo que es lo mismo: el sindicato como «experimentador social», que tantas veces exigía Riccardo Terzi. De ese modo, experimentando, la IG Metall innova los contenidos de la negociación colectiva. Y demuestra con los hechos que la negociación colectiva es susceptible de profundas reformas, dignas de ese nombre.

Bien, tanto la experiencia islandesa como la alemana, que seguiremos atentamente, deberían ser motivo de estudio pormenorizado por el conjunto del sindicalismo europeo, también el español. Lo mejor es que no toquemos el piano de oído: debemos procurar que los protagonistas reales de ambas experiencias nos expliquen qué han hecho y cómo lo han puesto en marcha.


(1)         Gaetano Sateriale.-- “Solidarietà, storia di un’idea”, Ed. LiberEtà, Collana Base. Roma, 2017. Paco Rodríguez de Lecea lo está traduciendo al castellano gratis et amore.