viernes, 24 de noviembre de 2017

Los Manolos en las elecciones catalanas.



«El conceto es el conceto», dijo Manquiña misteriosamente hace años; nunca aclaró a qué se refería. Ahora bien, si lo hubiera manifestado en estos tiempos hubiera sido entendido como una alusión elíptica a las cosas de Cataluña. De una Cataluña que está en puertas de unas elecciones autonómicas, convocadas para mayor inri desde Madrid, que según Rafael Alberti es la capital de la Gloria y según otros es la madre de todos los círculos del Infierno dantesco.

Los partidos y coaliciones están reorganizando sus aperos de labranza para cosechar apoyos y van rebañando en todos los intersticios nombres y figuras para sus candidaturas, sabiendo que ya no hay caladeros estáticos y que lo que antes fue sólido ahora tiene otras características. Los viejos graneros de antaño son ahora volátiles o líquidos.

En una de las formaciones de la pugna electoral –la de los socialistas de Miquel Iceta--  figuran dos personalidades de renombre en el movimiento de los trabajadores: Manuel Gómez Acosta y Manuel Zaguirre. El primero de los dos Manolos antiguo dirigente de Comisiones Obreras; el segundo, primera figura de la USO durante muchos años. Dos vidas paralelas que finalmente han convergido en un compromiso político.

Los dos Manolos no necesitan que se les haga ninguna sugerencia importante. Saben qué se juegan en estas elecciones y lo principal –el conceto de Manquiña--  lo tienen en sus amuebladas cabezas. El concepto de ambos es la unidad de los trabajadores de España, porque la división es la ruptura del sindicato, de las relaciones laborales y de los convenios colectivos. Eso es lo fundamental.

Ahora bien, la campaña electoral será indudablemente cacofónica, monotemática. De ahí que los dos Manolos necesiten de todos sus saberes y conocimientos para que su voz –esto es, sus propuestas--  ponga encima del tapete los problemas que tiene el mundo del trabajo heterodirigido. Y las pistas para solucionarlos. Hablando en plata, para darle fisicidad y primeras soluciones a las patologías sociales. El conceto es el conceto, lo diga Manquiña o su porquero.  




jueves, 23 de noviembre de 2017

La derrota del independentismo catalán



Los jefes del independentismo catalán han metido la declaración unilateral de independencia en el calabozo. Digámoslo sin requilorios: el independentismo ha sufrido una derrota.

Los jefes del independentismo han asumido el artículo 155 de la Constitución Española. Así pues, han decidido participar en las elecciones autonómicas, que ha convocado M punto Rajoy. Y han manifestado por activa, pasiva y perifrástica que no estaban preparados y, más todavía, que no tenían la mayoría social suficiente para tan relevante operación como es la independencia y, encima, declararla unilateralmente. Ahora, han acordado que dejan de lado la vía unilateral. Confuso camino y extrañas alforjas para dicho viaje. Se trata de una derrota que se disfraza de táctica para no infundir sospechas, que convierte una gallina vieja en un robusto pavo real.

Los jefes políticos del independentismo –las dos formaciones que pugnan entre sí por el reparto de la túnica sagrada--  han pactado dejar de lado la vía unilateral. Pero no se pierdan el detalle: los jefes políticos del independentismo han acordado pactar la cuestión con el Estado español y con la Unión Europea. Lo primero tiene sentido. Pero lo segundo –pactar con la Unión Europea--  es un artificio retórico para disimular lo primero. Porque ¿qué pinta Europa en todo este asunto? Ya empezamos con que si la abuela fuma.

Volver a insistir en Europa es una mugrienta tizne que invalida el análisis –o acompaña la falta de análisis--  de la derrota del independentismo, que sigue sin reconocerse. Al mismo tiempo pone otra vez en evidencia la confusión entre deseos y realidades. De una Unión Europea que tiene un considerable hartazgo de Cataluña. Y que debe estar, también, de Mariano punto Rajoy hasta la cruz de los leotardos.


Lo dicho: la nueva táctica del independentismo vuelve a nacer erróneamente; sus dirigentes mantienen una ficción fruto de su incapacidad de entender la política internacional. Políticos de campanario. Párvulos alocados que todavía no han salido de la miga de mi tía-abuela Elvira Quevedo, que tenía una miga en Calicasas. Todavía están en el Catón moderno. 


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Interpelación a UGT



¿Se ha pronunciado UGT sobre el caso de ese grupo de guardias municipales de Madrid, cuyos miembros se han transmitido esos mensajes tan terribles netamente fascistas? Pido disculpas de antemano, pero un servidor no ha sabido encontrarlos en parte alguna. Puede ser por mi torpeza o porque todavía no ha aparecido la resolución ugetista sobre esos hechos.

martes, 21 de noviembre de 2017

Barcelona no tiene poder



«Barcelona tiene poder» cantaba Peret. Eran otros tiempos. Ahora es una ciudad que va perdiendo gas.  Una buena culpa de ello es que la ciudad se ha subsumido parcialmente en el ambiente del pluriverso del independentismo y en su espíritu de campanario. Barcelona se aleja del mundo de la globalización.  Peret, posiblemente, se llevaría las manos a la cabeza. Barcelona ha sido derrotada en la primera votación. La Agencia Europea del Medicamento no pondrá aquí su campamento.

Lo chocante del asunto es que ahora todo el mundo tira los trastos a la cabeza del otro. Hipocresía a granel. Nadie quiere ser responsable del desperfecto que dicha decisión causa a la ciudad. Digo hipocresía porque: a) el Govern catalá nunca vio con ojos amables la proyección mundial de Barcelona, de hecho tres cuartos de lo mismo se pudo observar cuando los Juegos Olímpicos del 92; b) las autoridades municipales nunca fueron especialmente hospitalarias con la sede del medicamento; c) el gobierno de Rajoy, además, miró siempre con desconfianza el poder y el magnetismo de Barcelona. Ninguna de estas instituciones estructuró una diplomacia  --ni en solitario, ni unitariamente-- capaz de conseguir el objetivo. Pero hay otra razón que convendría tener en cuenta: Cataluña, España y Barcelona han perdido influencia en Europa en los últimos tiempos. Es más, se diría que en Europa hay una cierta fatiga de las tres. En resumidas cuentas: entre todos la mataron y ella sola se murió.


Con todo, la responsabilidad mayor recae en la tensión que ha provocado el independentismo y, más concretamente, el Govern de la Generalitat: nadie hace una inversión del tipo que sea si va a desarrollarse en un contexto de zozobra e inquietud.  Nadie entonará el mea culpa: el sentido de la autocrítica es muy relajado. 

Radio Parapanda.--  Manuel Gómez Acosta en https://mechinales.blogspot.com.es/2017/11/bienvenido-mr-pni-pacte-nacional-per-la.html



Papá es fuerte; mamá es cariñosa



Javier Terriente

I-  Escalofriante

Una combinación extrema de políticas ultraliberales, fundamentalismos religiosos, sexismo y xenofobia, se extiende como una mancha de oprobio por Europa. España no es una excepción.

Educados en el estereotipo clásico de la familia tradicional, un 21,2% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años considera que la violencia machista está politizada y se exagera mucho, y un 27,4% que es un asunto normal dentro de la pareja (barómetro 2017 de ProyectoScopio).  Y turbador, un 30% entiende que este tipo de violencia ha aumentado debido a la inmigración y un 7% que es inevitable (ídem).

Harvey Weinstein, no es un caso aislado, ceñido al universo del espectáculo estadounidense. Bastaría rascar en determinados sectores para encontrar comportamientos similares en España.

Resulta asombroso que las prácticas de abusos y violaciones invisibles, las domésticas o las no denunciadas, por ejemplo, sean  consideradas normales por el común de la gente. Lo que explica que, aunque más de 900 mujeres hayan sido asesinadas por sus parejas en los últimos 15 años, y 44 menores (entre 4 meses a 16 años) en la última década, además de otros 540.000 que padecen la violencia de manera directa (Subcomisión del Pacto de Estado contra la violencia de género), no hayan redoblado las campanas ni atronado las sirenas de las fábricas, ni las multitudes griten por millones en las plazas ¡basta ya! para siempre. Definitivamente.

La Manada no es un mal sueño extraído de la naranja mecánica en versión española. Grupos salvajes como ese, husmean por las fiestas populares y los macrobotellones en busca de presas indefensas. Y cuando esa chusma rabiosa acaba destrozándolas es fácil que encuentren comprensión y amparo entre las autoridades y el público en general. Primero las violan, después las vigilan: No está magullada, ha sido sexo consentido. Hace vida normal,  parecen ser las pruebas fehacientes de la defensa de la Manada, ante un juez solícito.

Un testimonio descarnado, El Músico: “Compré y vendí mujeres como si fueran ganado. La primera regla es mirarlas como la materia prima de tu negocio. Jamás me paré a pensar si eran personas. Eran otra cosa, eran putas” (El proxeneta, ed. Alrevés, 2017).


II.-            Cosificación frente a diversidad

En cualquier caso, los castigos corporales persiguen, no sólo la obediencia absoluta al hombre-varón, sino el sometimiento incondicional de la mujer-hembra al conjunto de normas y conductas que conforman el consenso social establecido.
Por ello, su insubordinación es la muestra de un levantamiento heroico en el recinto amurallado del patriarcado, un grito desesperado de independencia, que puede acarrear el agravamiento de condena. A veces, el precio inalcanzable es la muerte. Y, a veces, también, para sus hijos e hijas.

Esta determinación punitiva del sistema hacia la rebelión de las mujeres, amenaza con constreñir la diversidad de sexos y géneros en una jerarquía dual entre masculinidad (fuerza, seguridad, protección) y  feminidad (debilidad, obediencia, dependencia), agravado por la revitalización de las ideologías fundamentalistas.

Paso a paso, la sociedad en su conjunto está siendo abandonada a  su suerte, dejando en evidencia formas nuevas y diversas de ultraje y explotación de las mujeres. Muchas de ellas, atroces.
Las mujeres, física y simbólicamente, nunca han dejado de ser objeto de una estrategia de conquista desde tiempos inmemoriales. Pero es en la época actual, a partir del momento en que el desarrollo capitalista alcanza grados inimaginables de explotación (y exterminio) y de opresión de masas, cuando las condiciones en el trabajo y en la vida tienden a degradarlas en meras mercancías intercambiables, a precios de saldo.

Parapetadas bajo el manto consagrado de las relaciones de pareja tradicionales, se ven sometidas a una lógica mercantil que las transforma en cosas prescindibles. De este modo, la cosificación de las mujeres (y hombres) significa valorarlas en función de la cantidad de trabajo socialmente necesario para su mantenimiento y reproducción (edad, salud, belleza, habilidades…), como cualquier otra mercancía perecedera en los procesos de intercambio.

III.-          Rebelarse contra el destino

El Foro de Davos, una institución poco sospechosa de izquierdismo, acaba de afirmar que tras varias décadas de progresos lentos pero constantes, hay un frenazo que retrasaría el objetivo de la igualdad de género hasta el año 2234.España, que en 2006 ocupaba el puesto 11 del ranking mundial de Igualdad, desciende al 24 tras ser el 29 en años inmediatos.
En realidad, Davossubrayalo obvio: la mujer sigue siendo receptora de unaserie de tradiciones obsoletas, que la atrapan en una madeja inagotable de desigualdades:

a) La que la somete al varón en cuanto parte indisociable del núcleo familiar. Madre, esposa, hijos, forman parte de una posesión indivisible regulada por el derecho Germánico (compra de la novia), Romano (firma de un contrato) o Eclesiástico (sometimiento monogámico de carácter sacramental). Sus máximas: procrear y evitar el placer.
b) La que justifica su dependencia en virtud de factores de carácter natural, fisiológicos o  biológicos.
c) La derivada de una supuesta verdad histórica y social, que la relega a un rango inferior al del hombre/varón.
d) La relativamente reciente, que privilegia guetos femeninos entrelazados en un archipiélago de islas autosuficientes, reguladas por normas, lenguajes y valores propios. Lo que supone retrotraerse a los inicios del movimiento feminista, renunciando a un horizonte de transversalidades cómplices con el varón.

Es ineludible, por tanto, conjugar varias rupturas simultáneas:
a)     con el androcentrismo.
b)    con el biologismo y el iusnaturalismo.
c)    con los corporativismos y los enfoques grupales, opuestos a los derechos entre iguales.

Combatir y erradicar las violencias machistas es inseparable de la batalla contra la discriminación y la estigmatización de las LGBTI, bajo la premisa de que el género es una construcción social y cultural. Probablemente el mayor logro teórico-práctico del movimiento feminista.

En conclusión, hoy es imprescindible que las cuestiones de género y diversidad sexual tengan un enfoque igualitario, asociado a otras batallas sociales, laborales y democráticas. Esto debe ser así, en la medida que los derechos conforman un todo indivisible, no fraccionable, y que la lesión de cualquiera de ellos afecta a su conjunto.  


lunes, 20 de noviembre de 2017

Trrotsky, Santi Vila y el cantante Angelillo



Una foto famosa: Lenin, encima de una tarima, hablando a las muchedumbres; León Trotsky a su lado. Una foto que hoy llamaríamos icónica. Pasa el tiempo y Trostky, siempre sospechoso de decir y mantener la suya, cae en desgracia. Las moscas cojoneras no son bien vistas en el Kremlin. Segunda foto: es la misma que la anterior, pero una mano vicaria ha borrado meticulosamente la figura del antiguo jefe del Ejército Rojo, sólo aparece Lenin. La historia la escriben los retratistas oficiales y los escribas sentados.

Una foto administrativa: el Govern catalá en pleno. Otra foto, que es la misma, tiene otro retoque de corte estalinista: uno de los consejeros ha sido borrado; es una mosca cojonera menor, Santi Vila. Otra mano vicaria ha borrado a este personaje del retrato. Roma no paga ni tibios, ni traidores. La historia del procés la escribe el alto mando del pueblo santo independentista. ¿Santi Vila?: Connais pas. Todo lo más que se puede decir de él es que nunca fue de los nuestros.

A decir verdad nada relaciona a Trotsky con Vila. Pero sí hay un nexo entre el primer retrato moscovita y el segundo barcelonés: la orden de borrarlos de la estampa y la mano subvencionada que usó la goma de borrar. En el primer caso, es claro que en la canción de gesta del famoso Octubre del 17 no debía figurar don León; en la segunda es palmario que Vila era una interferencia incómoda en el barbecho escatológico del procés.

Ni siquiera ha habido un toque de atención, a través de la micro retórica del twitter, por parte del hombre de Bruselas. Tampoco Junqueras --«feo, católico y sentimental», como el Marqués de Bradomín, de valleinclanesca memoria— ha dicho ni pío. A pesar de que en La Santa Cena, de Leonardo da Vinci, aparece Judas Iscariote retratado y simulando estar en buena compañía. Vila nunca existió. Trotsky tampoco existió. Iscariote, sin embargo, existió.

Grotesco. Lo que me trae a la memoria a los locutores de las emisoras de radio españolas en los años cuarenta y cincuenta. En los programas de discos solicitados nunca se mencionó a Angelillo. Si se pedía que pusieran el disco Por el camino verde, el locutor, por mandato gubernativo, debía aclarar que estaba interpretado por el cantante de La hija de Juan Simón. Durante muchos años nunca se dijo el nombre del cantante Ya saben ustedes que Angelillo fue uno de los artistas que se significó en la defensa de la República y, por ello, tuvo que salir por piernas. Bueno, menos da una piedra.


Radio Parapanda. Manuel Gómez Acosta en Barcelona, Colau y la DUI: https://mechinales.blogspot.com.es/2017/11/barcelona-colau-y-la-dui.html



domingo, 19 de noviembre de 2017

Artur Mas o el coste de reputación de Cataluña



Nota introductoria.-- Artur Mas celebró la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Lo recuerda Enric Juliana en su artículo de hoy Huyendo de la crítica en La Vanguardia. Cuando ustedes tengan oportunidad léanlo. Es, se diría, una extraña fascinación de un sector del independentismo por la figura del presidente norteamericano que debió poner los ojos como platos a las cancillerías europeas. O sea, Artur Mas ya iba haciendo amigos en Europa. Comentamos ahora las recientes declaraciones de don Artur: la independencia de Cataluña es cosa de quince años.

Algunos medios contrastan estas últimas declaraciones de Artur Mas, presidente de PDeCAT, con las de Marta Rovira, número 2 de Esquerra Republicana de Catalunya. Se habla de la mesura del primero y de la incontinencia fabuladora de la segunda. Lo que dijo esta señora lo comentamos ayer, sábado. Hablamos hoy de la moderación de Artur Mas.

Tengo para mí que, a pesar de lo grotesco de lo dicho por la Rovira, es mucho más preocupante lo que ha declarado el caballero Artur. Afirma, sobre chispa más o menos, que no hay que hacer nada precipitadamente, que el asunto va para largo. Y sostiene que –la independencia de Cataluña-- es cosa de quince años. Podría haber dicho más tiempo. O menos. Pero ahí ha quedado. Quince años. ¿Un respiro? No lo tengo por tal. Procuraremos estar vivos para ver las dotes de auríspice del caballero.

Serían quince años de desasosiego e incertidumbre.  De matraca y mareo de una extenuante perdiz, ya suficientemente atolondrada. De ensimismamiento y barbecho escatológico. Remena; remena, nena, que decía el viejo cuplé catalán.   Con el peligro de repetir, durante tres lustros, lo que ha venido ocurriendo en los dos últimos años en Cataluña. Una cacofonía insoportable.


En resumen, Artur Mas ha introducido más inquietud, sobre todo, en el mundo de la economía.  Y todas aquellas empresas, cuyas sedes sociales y fiscales se han marchado de Cataluña, tendrán sus motivos para no volver.  Quince años, pues, deambulando del coro al caño y del caño al coro. Y sin que Trump le eche una mano al caballero Artur. Quince años más de coste de reputación de Cataluña en el mundo global. Quince años más de quiebra de la simpatía por Barcelona. Es lo que puede conseguir ese botarate.


Radio Parapanda. Manuel Gómez Acosta en http://mechinales.blogspot.com.es/2017/11/catalunya-el-lustro-perdido-2012-2017.html



sábado, 18 de noviembre de 2017

¿El Ejército iba a entrar a saco en Cataluña?



Marta Rovira, la número 2 de ERC, lo sabe perfectamente: quienes se unen a un salvador se consideran a sí mismos un pueblo santo; un pueblo santo por su sumisión incondicional a ese salvador y sometimiento al mensaje escatológico que propaga. De ahí que la Rovira nos proponga un nuevo mensaje capaz de explicar por qué no ha sido posible la independencia de Cataluña y  su república. Nos lanza un mensaje fuerte que es la continuación de la guerra de 1714 por otros medios: con los aperos de labranza de la era digital.

Rovira ha declarado a RAC1 que los gobernantes catalanes estaban «preparadísimos» para poner en funcionamiento sus objetivos, pero no fue posible porque el Estado (sic), a través del Ejército, había preparado un baño de sangre. Los poetas crédulos y los historiadores subvencionados tomarán nota y, en menos que canta un gallo, será la doctrina oficial del independentismo para avivar el barbecho escatológico del «pueblo santo».

Rovira responde a lo que le podría parecer concepciones derrotistas de algunos de sus cofrades, esto es, no estábamos preparados, hubo improvisación, nos confundimos de etapa, hubo prisas, y toda la pesca. Hasta el mismísimo Artur Mas ha hablado recientemente que la cosa va, ahora, para dentro de … ¡quince años! Nada de eso: estábamos preparadísimos para bailar el mambo, pero fue el Ejército quien iba a entrar a saco en Cataluña. Empieza, pues, una nueva canción de gesta.

Rovira percibió el estupor que produjeron las declaraciones de los menos alocados. Debió horrorizarse con el plazo de quince años que hablara Mas. Así pues, enhebró una explicación que: a) diera ánimos al pueblo santo, b) reconstruyera una leyenda que salvara los muebles del grupo dirigente independentista, y c) sirviera de ariete electoral en la presente campaña electoral a favor de  su partido, ERC.

Marta Rovira no ha demostrado sus acusaciones, porque en la fabricación de leyendas y mitos no rigen esas minucias. Por ejemplo, sería absurdo pedir al autor del romance de doña Alda que demostrara si esta señora estaba o no estaba en Paris y si se encontraba con «doscientas damas para bien la acompañar». Una leyenda es una leyenda que no se rige por los cánones del puntillosamente pejiguera de Tucídides. En fin, una leyenda que se le ha escapado al hombre-twitter que vive en Bruselas. 


En resumidas cuentas, Marta Rovira revisita torticeramente el pasado. Y, como diría  el viejo Pereira, no quiere frecuentar el futuro. Quiere construir el presente con los cascotes de las viejas derrotas. Igual que el resto de sus cofrades, pero con más sobrecarga emocional. Lo dicho: más de lo mismo, pero por otros medios.


viernes, 17 de noviembre de 2017

La justicia española: Rajoy y Puigdemont

La justicia española ha procesado al Partido Popular. Al primer partido por su número de diputados y senadores. Al partido del gobierno. El Partido Popular está en el banquillo de los acusados. Mientras tanto, Puigdemont y sus franquicias --enredando por los cuatro puntos cardinales de Europa, buscando desesperadamente que alguien le reciba-- habla de un Estado español  «franquista». Desvergonzadamente lenguaraz es este caballero.

El Partido Popular, decimos, está en la picota. La jefatura del Partido Popular está en entredicho; su presidente, el hombre de Pontevedra, también. La justicia española puede ser tuerta, pero no ciega. El ojo que le queda está avizor. Así pues, «todavía hay jueces en Berlín». Perdón, quería decir  en Madrid.



jueves, 16 de noviembre de 2017

Empieza la leyenda de Junqueras

La canción de gesta del independentismo catalán ha acabado siendo una milonga. La canción de gesta de que «somos la inmensa mayoría del pueblo de Cataluña» se ha convertido, de la noche a la mañana, en algo todavía insuficiente. La canción de gesta de que «Europa estaba con nosotros» se ha visto reducida a pasear la soledad por las calles europeas. La canción de gesta de que «somos República» se ha traducido en agua de borrajas. Una milonga.

Ahora los más conspicuos dirigentes políticos del independentismo parece que le están dando la vuelta a la tortilla del discurso de la canción de gesta. O sea, «en París no está doña Alda / la esposa de don Roldán» contradiciendo el viejo romance.

Esta vuelta de la tortilla no va acompañada de un razonamiento que explique cabalmente por qué ha fallado todo. Por qué la canción de gesta se ha convertido en milonga. Más que autocrítica parece un intento de disolver las declaraciones de Forcadell y sus amistades ante el juez de del Tribunal Supremo, y sobre todo proteger a los ex consellers, que siguen en prisión. (Oigan, póngalos en libertad, que en la cárcel no pintan nada).

Ahora bien, como hemos dicho en otra ocasión, lo cierto es que la rectificación es un acto de atrición. La prueba la tenemos en la actitud de Oriol Junqueras, el único que aguanta el tipo. No se añade al grupo de plañideras, ni tampoco –afirman voces generalmente avisadas— piensa acatar lo que aquellas han asumido. O sea, este caballero no recitará aquello de «¡Ay de mi Alhama!», que el nazarita lloró.

Ahí está la clave de su decisión de indicar a Marta Rovira, número dos de ERC, como candidata a la presidencia de la Generalitat. La técnica del dedo nuevamente. Pero, simultáneamente, es un par de banderillas a Puigdemont. Es como si le dijera: tú te has unido al coro llorón, no tienes cuajo; aquí estoy yo que no me bajo los pantalones; tú eres el hombre de la milonga, yo soy el de la chanson de geste; tú eres el villano, yo el roble que aguanta en la cangrí; tú eres el hombre que dudó, yo soy el de las certezas. Empieza la leyenda de Junqueras. Él mismo ha empezado a escribirla.


Cambio de tercio. Querido Manuel Zaguirre: te espera una campaña áspera. Recuerda el viejo dicho: «parar, mandar y templar».


miércoles, 15 de noviembre de 2017

El travestismo de Ada Colau



Mi viejo amigo Isidor Boix ha publicado un importante artículo en su blog: http://iboix.blogspot.com.es/2017/11/cuando-las-y-los-dirigentes-emiten-un.html  Estilo sobrio, directo y matemáticamente al grano. Se nota la textura de ingeniero. Una razonada opinión de la metodología utilizada por los Comunes de Ada Colau a la hora de decidir la ruptura del pacto municipal con los socialistas en Barcelona. Comparto lo dicho desde la a hasta la z.

Por mi parte, sólo cabría añadir un elemento no menos relevante: la decisión ha sido tomada, cierto, mediante una «consulta a las bases». Sonroja el nivel de participación: el 39,8 por ciento de los afiliados. De ellos un 54 por ciento fue partidaria de la ruptura y el 45,6 favorable al mantenimiento del pacto. A pesar de que las bases podían utilizar los pertrechos de la era digital, los aperos de las nuevas tecnologías. Digámoslo sin florituras: un fracaso en toda la regla. Y con tan raquítica participación se toma una decisión de tan gran relevancia. No hay quórum para aprobar ni siquiera lo más insignificante. Decir que ha hablado la militancia es algo más que una exageración; es una tomadura de pelo, de aquellas que hacen época.

¿Este 39,8 por ciento  es una muestra de apatía, indiferencia o ´rebelión´  de las bases a su grupo dirigente? De todo habrá en la viña de esa Colau.  Y hasta puede ser una muestra del hartazgo de las bases contra los bandazos evasivos de la dirección de los Comunes. En todo caso, algo parece despuntar como novedad: Colau es ya previsible en la administración de sus gestos. Empieza diciendo una cosa, posteriormente la va haciendo más vaporosa y, finalmente, afirma y hace lo contrario de lo que dijo en el inicio. Un itinerario que podría llevar de cabeza a sus parciales que nunca saben a qué atenerse. Se ha hablado de ambigüedad de Colau. No lo tengo por tal. Me parece más adecuado hablar de travestismo. Algunas manchas de travestismo caen en el ropaje de la señora. Contagio de la vieja política que atraviesa la auto llamada nueva izquierda.

Mientras tanto, me pongo a evocar el viejo romance de frontera: «En tan grande polvareda / perdimos a don Beltrán».

Cambio de registro. En pocas semanas aparecerá en librerías y kioskos un libro que puede esclarecer las relaciones entre Cataluña y Andalucía. Se trata de El oficio de resistir. Miradas de la izquierda en Andalucía durante los años sesenta. Su autor es Javier Aristu. Muchos de nosotros lo aguardamos con impaciencia.






martes, 14 de noviembre de 2017

Las prisas del independentismo catalán

Joaquím González Muntadas
Director de Ética Organizaciones SL



Tenemos prisa, ahora o nunca, llevamos esperando 400 años, no podemos esperar más…. Podríamos llenar páginas con las expresiones de los líderes del procés que reflejan las urgencias y el ritmo acelerado con las que han impregnado su estrategia política hacia la independencia de Catalunya. 

El objetivo lo merecía, dijeron. Si no había mayoría social, era igual, teníamos prisa. Si no estaban a punto las estructuras mínimas e indispensables de un Estado, como han reconocido los responsables que habían sido elegidos, nombrados o contratados para el efecto, era igual, teníamos prisa. Si la actual Constitución no permitía circular por esa vía, anunciando un peligroso choque de trenes con graves consecuencias económicas, de convivencia, de reputación etc, era igual, teníamos prisa. Por ello hemos saltado todos las obstáculos  legales y democráticos en el Parlament los días 6 y 7 de septiembre. No había otra forma, llevamos 400 años esperando, no podemos esperar más, dijeron.  

Y las prisas llevaron al día 27 de octubre, la fecha soñada por la mitad de la ciudadanía catalana y temida por la otra mitad. Se llenaron las calles de emoción,  lágrimas, banderas esteladas, tractores y carteles. Gritos de “Hola, República”. Se había culminado el procés. Se había llegado al final del trayecto. Ese que la CUP, como siempre, supo explicar con su excelente vídeo en el que tiraba por un barranco una vieja furgoneta que representaba el procès, y anunciaba: “Ara comença el Mambo”. 

Es cierto que empezó el mambo. Sólo hay que ver lo sucedido en estas pocas semanas. El estropicio que ha representado esa estrategia de los líderes independentistas de deprisa, deprisa, que ha dado la vuelta completa a la rotonda para llegar al mismo punto de partida. Pero con una sociedad, la catalana, más preocupada, más insegura, menos libre a la hora de expresar sus opiniones. Una sociedad más débil, pues se ha llevado por delante relaciones personales, de trabajo y familiares. Más dividida y más sectaria, puesto que ha provocado la ruptura y división en todas las organizaciones políticas, empresariales, sindicales y profesionales catalanes.

Quizás ahora, cuando se vuelven a discutir las estrategias y se presentan los programas electorales para las elecciones del 21-D, puede ser un buen momento para volver a ver la excelente película Colors (1988) de Dennis Hopper y aprender de la historia que Robert Duvall le cuenta a Sean Penn cuando después de una  agotadora carrera  persiguiendo a un pequeño traficante en Los Ángeles, vuelve agotado, frustrado y enfadado: Un toro viejo y un toro joven (nosotros, para evitar malas interpretaciones,  podríamos cambiarlos por dos vacas y unos toros, que para el efecto podría ser lo mismo) están pastando tranquilamente en lo alto de una colina.  En un momento dado el toro joven le dice al toro viejo: "¡Toro viejo, toro viejo! ¿Por qué no bajamos corriendo y montamos a una de esas vacas?"  A lo que el toro viejo le contesta: "¿Y por qué no bajamos andando, y las montamos a todas?”.

Un sabio consejo de Robert Duvall recordando que las prisas no son buenas, y los atajos demasiadas veces pueden llevar a un barranco como el del vídeo de la furgoneta de la CUP. Pues casi siempre se llega más lejos desde el respeto a las aburridas leyes,  con lentas reformas, con diálogo y suma de esfuerzos entre diferentes.

Se abre una nueva etapa, el 21-D donde, sin renunciar a ninguna idea o principio, debería permitir la oportunidad de reconstruir puentes y guardar, al menos por un tiempo, esas armas tan peligrosas que las banderas han demostrado ser, cuya tela -como oí hace unos días a una joven en la radio- no abriga nada aunque uno se envuelva en ella. 

Volvamos a ser una sociedad normal, antes de que sea tarde. Aprovechemos el 21-D para dedicar nuestros esfuerzos a las personas, olvidadas desde hace tanto tiempo, en lugar de discutir solo de las esencias. Hemos tocado fondo, muchos catalanes y catalanas estamos agotados, de verdad. Miren hacia atrás y vean los resultados, de una idea que está al margen de la realidad española y europea. Unos resultados que no son para sentirse orgullosos ¿verdad?. 


lunes, 13 de noviembre de 2017

Retales en el mercadillo catalán. Al fondo Ada Colau e Isidor Boix

1.-- Unidos en la calle, separados políticamente. Cada uno en su casa y Dios en la de todos. Algo se ha quebrado. Elecciones autonómicas: ERC va en solitario, la vieja Convergència (hoy PDeCat y mañana Llista del President) tan sola como la una. Este es uno de los resultados del fracaso de la huelga general, que no llegó a huelga sargento, y «de la vaga de país», que pinchó en hueso. Y la incongruencia de acudir a unas elecciones, convocadas en aplicación del artículo 155 que –afirman todos ellos--  no aceptan.  En suma, Puigdemont no tiene quien le escriba.

2.-- “El Govern no estaba suficientemente preparado para aplicar la independencia”. Así de contundente lo ha reconocido Clara Ponsatí en el programa Via Lliure de Rac 1.  Que, sobre chispa más o menos, enlaza con lo que, en el mismo medio, explicó Joan Tardá: “no ha habido ni la capacidad ni la voluntad de implementar la república proclamada porque es evidente que no había todavía la suficiente acumulación de fuerzas”.

Ambas declaraciones son el reconocimiento implícito de un fracaso caballuno. La consecuencia de no haber tenido en cuenta los movimientos de esa dama, doña Correlación de Fuerzas. El resultado de la más colosal inepcia de un grupo de politicastros que han confundido el trampantojo que han construido con la realidad. Pero, oído cocina, de las declaraciones de Punsatí y Tardá se desprende que su fracaso ya no es cosa de Madrit, de ese pérfido Madrit. El gobierno de Puigdemont «no estaba suficientemente preparado para aplicar la independencia».  

3.--  Isidor Boix nos ofrece el tercer retal. Lo hace en su bitácora, http://iboix.blogspot.com.es/. Habla de la ruptura unilateral del pacto por parte de los comunes de Colau en el Ayuntamiento de Barcelona, que ha dejado en la calle a los socialistas. Todo un ejemplo de irresponsabilidad política, posiblemente una artimaña de carácter electoralista. Digo irresponsabilidad porque es, objetivamente, un elemento añadido a la crisis catalana, a la inestabilidad económica. Que ahora tiene una serie de nombres y situaciones de hondo calado: la paralización de nuevas inversiones en la factoria Seat, las incertidumbres que se añaden al proceso de fusión de los dos grandes gigantes ferroviarios, los interrogantes del Mobile World Congress 2018, que siempre señala el ingeniero Manuel Gómez Acosta, que conoce bien el paño.  Unos asuntos que sobrepasan con creces la capacidad de análisis del grupo dirigente del Ayuntamiento de Barcelona. En suma, la ruptura unilateral del pacto municipal es un acto más propio de tarambanas que de dirigentes políticos y servidores públicos.

Radio Parapanda.--  Recomiendo a los operadores jurídicos la siguiente revista: Società Italiana di Storia del lavoro: http://www.storialavoro.it/archivio-al-presente/

  

domingo, 12 de noviembre de 2017

El resurgir de Terra Lliure



El independentismo volvió a exhibir músculo en la manifestación de ayer en Barcelona. Una potente movilización que volvió a concentrar a centenares de miles de personas. El conflicto se reinventa adoptando formas postmodernas: miles, miles, miles de teléfonos móviles encendidos apuntando al cielo. Toda una lección de novísima estética a quienes mantienen el tradicional ritualismo de las manifestaciones al uso. Posiblemente hará escuela en la aldea global. Observé las imágenes televisivas desde el sosiego de mi butaquilla y, a fe mía, tuve envidia de su estética.  Que los objetivos de tan espectacular movilización sirvan al trampantojo del independentismo es ya harina de otro costal.

Dicho lo dicho, empezó a arrugárseme la nariz cuando oí los gritos de una parte –minoritaria, pero gritona— de la gente gritar con vehemencia «Visca, visca, visca Terra Lliure». Entonces, la estética empezó a entrar en tinieblas. Terra Lliure o el grupúsculo terrorista catalán, vicario de ETA en Cataluña en los años ochenta. Su balance: doscientos atentados y cinco víctimas mortales, cuatro de ellas de su propia organización. Ahora, a rebujo de las manifestaciones independentistas levanta la cabeza. ¿Sus miembros eran durmientes o han surgido para darle ardor guerrero al procés? Sea como fuere es mala cosa. Lo peligroso es que encontrarán cierta comprensión en algunos sectores del independentismo paroxístico. «Son de los nuestros», dirá más de un militante esnob o algún alma de cántaro. En cualquier caso, estos guerrilleros urbanos se sentirán como la llama vigilante ante cualquier traición o bajada de pantalones de los líderes, siempre tentados por la componenda política. Cría, queriendo o sin querer, cuervos que te sacarán los ojos, las higadillas y los riñones.


Mientras tanto, Puigdemont y su circunstancia sigue en Bruselas. Su circunstancia es el twitter como trampantojo del gobierno en el exilio.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Puigdemont y Forcadell. En las antípodas, Manuel Zaguirre.




Tengo para mí que el estrepitoso fracaso de la huelga general ha trastocado no poco las cosas catalanas. De un lado, la rectificación de Forcadell en el Tribunal Supremo, que puede ser leída como un acto de atrición; y, de otro lado, la aparición de contrastes no irrelevantes en el seno de la política independentista.

No insistiremos en lo de Carme Forcadell, ayer nos detuvimos en ello, y no es cosa de fatigar en demasía al paciente y abnegado lector. Tan sólo me permito un estrambote: con su rectificación, la presidenta del Parlament de Catalunya debería auto inhabilitarse para unos cuantos años. No se puede admitir que, durante un largo tiempo, haya defendido que la suma de los cuadrados de los catetos nada tiene que ver con el cuadrado de la hipotenusa y, ahora, admita el teorema que todo el mundo atribuye a Pitágoras.

Los contrastes en el interior del bloque independentista son considerables. Por una parte, la lógica negativa de Esquerra Republicana a formar parte de una lista unitaria de todo el bloque; por otra parte, la aparición de algunas grietas en el interior de la Assemblea Nacional Catalana.

El contraste político aparece cuando los herederos de la vieja Convergència, de pujolista memoria, han dejado de ser el pal de paller, que aproximadamente podríamos traducir como la clave de bóveda de Cataluña. Los herederos de aquella potente fuerza política observan, perplejos, hasta qué punto el azucarillo se va disolviendo en el vaso de agua. La ilusa fogosidad de Puigdemont ha contribuido a incrementar el desmoronamiento de su formación política. Más todavía, ha metabolizado su condición de exiliado hasta tal punto que se comporta como tal, como un exilado, aceleradamente desubicado de lo que, a diario, va cambiando el país. No lo lamentamos: Puigdemont es él mismo y sus circunstancias delirantes. Su propuesta de confeccionar una agrupación de electores bajo el título pseudo gaullista de Llista del President no consigue adhesiones significativas. Tan sólo permite una serie de tapas variadas que no acaban de conformar un menú. El fracaso de la huelga general –que ni siquiera llegó a huelga sargento--  acabó de hundir las posibilidades del hombre de Bruselas. Roma no paga tan estrepitosos fracasos. En definitiva, Puigdemont no será el Kerensky que soñaban las órdenes menores conventuales de la CUP.

La novedad es, sin embargo, que en el interior de la ANC aparece un sector que empieza a considerar que su grupo dirigente es «ineficaz». El fracaso de la huelga y de la llamada «vaga de país» ha embrollado más las cosas. Tampoco lo lamentamos. La rectificación de Forcadell echa más agua a este vino. Menos todavía lo lamentamos.


Y mientras tanto, Barcelona sigue perdiendo fuelle. No será la sede de la Agencia Mundial del Medicamento. Esto sí que lo lamentamos.  De todo ello hablaremos con Manuel Zaguirre, maestro de sindicalistas, a la hora de comer un día de éstos.


viernes, 10 de noviembre de 2017

La rectificación de la Forcadell

(Cavilaciones tras la detención, encarcelamiento y puesta en libertad de Carme Forcadell)

Las declaraciones de la presidenta del Parlament ante el juez del Tribunal Supremo serán, a todas luces, pasto de todo tipo de comentarios en la campaña electoral que se avecina en las elecciones autonómicas de Cataluña. Forcadell y sus compañías de expediente han rectificado las paredes maestras de todo lo que han venido diciendo y haciendo en los últimos meses. O sea, la declaración de independencia era «simbólica», se acata, la Constitución, el 155 y todo lo que saldrá cuando se filtren las declaraciones de esta señora al Juez. Como es natural, cada quisque organiza su defensa como le es más conveniente. Es su derecho. Ahora bien, se nos va a permitir que digamos que han caído en una doblez o, si se quiere, en una escisión entre, de un lado, el ethos político y  ético y, de otro lado, en su defensa personal ante el Magistrado del Alto Tribunal. No me atrevo a censurarlo. Pero sí puedo reflexionar sobre la radical separación entre unas cosas y otras. Lo facilón sería, desde luego, exigir a unos dirigentes políticos que asumieran el famoso dicho de «a lo hecho, pecho». Como por ejemplo, lo hicieron famosos dirigentes de antaño como Marcelino Camacho, Cipriano García y otros presos políticos de antaño que no se disfrazaron de noviembre para no infundir sospechas. Pero hacer esto significaría tener otra pasta.

Forcadell y su compañía son libres de escoger la defensa más conveniente. Pero hay una parte de sus recientes biografías que ya han sido socializadas por centenares de miles de personas que, tal vez, ahora se sientan atribuladas por la rectificación ante el Magistrado. Lo que hicimos era «simbólico», afirman. Pero políticamente aquellos hechos tuvieron una fisicidad concreta con consecuencias calamitosas de todo tipo en la sociedad catalana.

Ahora, dicha rectificación podría conllevar una profunda desazón en el movimiento independentista. Por su mala cabeza, cosa que no lamentamos. Ahora, tal rectificación podría concretarse en grietas, de complicada reparación, en el fermento escatalógico: algunos predicadores de la salvífica solución catalana han colgado los hábitos. Los fraticelli se han convertido en ortodoxamente dominicos.

Claro, cada cual baja las escaleras como puede o sabe. Y cada cual elige salir del atolladero como Dios le da a entender. Y, repetimos, está en su derecho. Pero políticamente ahora tienen que asumir las consecuencias de la rectificación, ya sea forzada o fingida. No vale esconder la explicación pública en argucias por legítimas que sean. En definitiva, un clamoroso traspiés del procés que podría tener enormes consecuencias.  


En todo caso, la declaración de Forcadell en el Tribunal Supremo pone en evidencia los chicoleos de Puigdemont en Bruselas.  Su twitter tendrá que reinventarse.


Hoy descansamos del monotema catalán




MOVIMIENTO OBRERO: Una lúcida reflexión para adaptar la lucha obrera a los nuevos tiempos.

Escribe Andreu Missé


“No corren buenos tiempos para el sindicalismo”, reconoce José Luis López Bulla, al constatar en qué han devenido las organizaciones sindicales como consecuencia de la profunda transformación que han experimentado las empresas industriales y de distribución debido a los profundos cambios tecnológicos que se han producido.

Lo que preocupa a este histórico dirigente sindical es que el denominado “ciclo largo” de conquistas sociales que el sindicalismo impulsó durante décadas se haya agotado con el estallido de la crisis de 2008 y su resolución mediante las políticas de austeridad. 

López Bulla, secretario general de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras de Catalunya entre 1976 y 1995,  expone sus reflexiones y sugerencias en No tengáis miedo de lo nuevo, un libro elaborado conjuntamente con Javier Tébar Hurtado, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona y director del Archivo Histórico de CC OO de Catalunya.

El libro, prologado por el profesor Antonio Baylos, de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), se inspira y recoge el pensamiento de destacados sindicalistas, juristas y políticos italianos como Ottaviano del Turco, Bruno Trentin, Umberto Romagnoli, Pietro Ingrao y Antonio Gramsci.

La obra es una lúcida reflexión sobre la necesidad de repensar el sindicalismo para “zafarse definitivamente del contagio del taylorismo” que ha padecido a lo largo del siglo pasado. Un taylorismo que significó una nueva organización del trabajo, con una determinada división y especialización de las tareas en el proceso de producción industrial, que significaba la apropiación por parte de las empresas de toda la aportación intelectual de los trabajadores. El autor recuerda las palabras que el ingeniero Frederick Taylor dirigió a los obreros en 1890: “No se os pide que penséis, para ello pagamos a otras personas”.

Ante el reto que supone el desarrollo de la Cuarta Revolución Industrial, con los veloces cambios que imprimen las nuevas tecnologías, la informática, los nuevos materiales y las nuevas formas de organización de las empresas, el taylorismo significa una creciente pérdida de poder y desvalorización de los trabajadores. Para López Bulla, “el taylorismo es un desafío en toda regla”. Su propuesta es que “el asalariado en el ecocentro de trabajo avance en el terreno de la humanización del trabajo y la reapropiación de sus conocimientos”. 

En la segunda parte del libro el profesor Javier Tébar reconoce que la capacidad del sindicato para concretar propuestas alternativas se ha visto mermada fuertemente, entre otras razones por la profunda fragmentación y dispersión de la clase obrera. En este sentido considera que “ni la empresa ni la profesión constituyen  elementos de referencia para aquellas personas que están en paro y también para las que cambian de empleo con frecuencia”. En este sentido considera que “una ciudad del trabajo no debería dejar de constituir un horizonte común”. Para ello sugiere que es necesario configurar un modelo de alternativa comprendiendo lo que han sido las ciudades históricamente. Considera, por tanto, la ciudad como un espacio para reflexionar sobre el modelo de espacio que impera en ella.