jueves, 23 de marzo de 2017

El mundo global y la Cataluña acelerada

Manuel Gómez Acosta

Las relaciones de Cataluña con el resto de España y el mundo han ido poco a poco evolucionando desde la épica --"el mundo nos contempla"-- hasta el actual estado de cosas, mucho más próximo al vodevil y al ridículo.

¿Cómo se interrelaciona lo que está aconteciendo en el mundo global con el desarrollo del llamado procés? Como apunta Eric Kaufmann, profesor canadiense de política en Birkbeck College (Inglaterra), nos encontramos inmersos en un proceso de transformación de valores donde la vieja línea divisoria de izquierda contra derecha, la lucha contra la desigualdad a través de la economía, de la redistribución frente al libre mercado, está siendo sustituida por una nueva polarización emergente, nacionalismo contra cosmopolitismo, cultura cerrada contra cultura abierta. El enemigo es el cosmopolitismo y la respuesta es el nacionalismo.

En Cataluña, el paradigma izquierda-derecha ha sido sustituido por el factor patriótico, el combate contra la desigualdad por el refugio en la identidad, volver a la tribu y anclar en aguas seguras, la fe sustituye a la razón, se vuelve la vista hacia un pasado que se proclama glorioso, "prietas las filas, recias, marciales... el gesto alegre, firme el ademán". Por eso, es difícil de entender que fuerzas que se autocalifican de izquierdas apuesten por la liberalización de las tribus, dar la palabra a los territorios privilegiados, los que quieren romper el principio de solidaridad e igualdad.

La vieja línea divisoria de izquierda contra derecha está siendo sustituida por una nueva polarización emergente, nacionalismo contra cosmopolitismo, cultura cerrada contra cultura abierta.

Utilizaré algunos conceptos de la ciencia física para poder explicar los acontecimientos que se suceden de forma caótica y precipitada en la Cataluña de hoy.

La cantidad de movimiento (masa por velocidad) generada por el procés evoluciona a la baja y se encuentra en recesión. Se intenta compensar la pérdida de masa de los adherentes con la aceleración --variación de la velocidad con respecto al tiempo--, menos gente pero más excitada. Sin duda, la aceleración puede provocar el descarrilamiento del procés en su recorrido hacia la República del 3%. Algunos dirigentes catalanes directamente afectados por este valor numérico están al borde de un ataque de nervios. La declaración de Fèlix Millet, la puntilla...

Se habla de "choque de trenes", algunos apuntan que éste no es posible dado que el procés circula por vía muerta. Sin embargo, existen riesgos de colisión; me temo que sin duda sería una colisión inelástica, es decir, con pérdida de energía de las partes colisionadas. En Cataluña hay el peligro de, por tanto tirar de la cuerda, superar el límite elástico de la cohesión social y entrar en zona de deformación plástica, en donde no hay posibilidades de recuperación.

España necesita un proyecto de país, partidos que lo desarrollen y un liderazgo político del que carecemos en la actualidad.

Otra consecuencia sin duda preocupante del llamado "choque de trenes" --aunque no se produjera-- sería evaluar los daños colaterales causados a Cataluña en la suicida estrategia de intentar perjudicar y desprestigiar al Estado, sembrando la duda sobre la calidad de la democracia española, practicando el victimismo tan propio de los nacionalismos irredentos y recreando hasta el paroxismo el falso relato de la persecución de un pueblo oprimido durante siglos.

España es la decimosegunda potencia económica mundial y el decimoséptimo país más respetable del mundo, según el estudio The most reputable countries in the world (junio 2016) elaborado por la prestigiosa consultora RepTrak. Sin embargo, nuestro país tiene un gran problema, la falta de un relato común y compartido que agrupe y convoque a los españoles. El Gobierno del PP, con la ausencia de liderazgo moral e intelectual de Mariano Rajoy, ha sido incapaz de ayudar a construir este relato. España necesita un proyecto de país, partidos que lo desarrollen y un liderazgo político del que carecemos en la actualidad.


martes, 21 de marzo de 2017

La hipoteca

RELATOS DE BADALONA (2)
LOS TRES PAQUISTANIES. Primera parte, la hipoteca.


Escribe Lluis Casas


Antes de relatarles esta compleja historia, tengo la obligación de hacerles la siguiente advertencia: el conjunto de lo que viene a continuación es una invención del autor, pero cada una de las personas y de los detalles están sacados de la realidad cierta. Simplemente he unido en un único relato diversas experiencias, lo cual no quita que, en esencia, lo que les detallo narrativamente pueda figurar como algo perfectamente vivido. Les evito, como a mí mismo, los nombres figurados de los personajes en su propia lengua, por su complejidad y la dificultad de pronunciación y me decido por los números y no por nombres latinos como José o Miguel para ser más respetuoso con los significados nominales.

Hace unos pocos años, el paquistaní que llamaremos UNO, un hombre casado, trabajador y ciertamente emprendedor llegó solo a Badalona. Como si esta ciudad fuera una quimera. No sabemos de dónde venía, pero si su origen como certifican sus documentos. Tampoco consta cómo lo hizo y que dificultades tuvo que soportar para llegar a esta esquina mediterránea.
Como es habitual en estos casos, UNO fue acogido por otros compatriotas que le ayudaron en el procedimiento de buscar trabajo, hacerse con el dominio de unas cien palabras castellanas, una docena en catalán y en el entendimiento básico de la sociedad badalonesa y española: seguridad social, salud, derechos, etc. hagan una lista situándose como emigrantes, digamos en Uzbequistan, y estarán al cabo de la calle.

La suerte y la coyuntura produjeron trabajo, ingresos estables y el deseo de traer al resto de su familia. UNO se vio paulatinamente integrado en el nuevo mundo. Con la habilidad propia de sus connacionales consiguió que su esposa, sus dos hijos y su suegra llegasen en buenas condiciones. Con su llegada se desencadenó la necesidad de una vivienda, cosa hasta el momento suplida por el hacinamiento solteril con diversos camaradas.

Ahí, la historia de UNO se identifica totalmente con las peripecias que cualquier familia en busca de acomodo decente en un tiempo en que los alquileres subían y la oferta era escasa, como siempre.

UNO, con el particular sentido práctico de su cultura, decidió que, si bien un alquiler era costoso de conseguir, y además de caro, tal vez la compra de una vivienda podría ser una solución mejor. Al efecto y dado su escaso capital acumulado, UNO pensó en solicitar una hipoteca, que según había observado parecía ser un mero trámite. Era del dominio público que las hipotecas se otorgaban simplemente con ponerse en la cola y generalmente te facilitaban no solo la totalidad del valor de la vivienda, sino un poco más. Cosa muy bien recibida, pues resolvía los problemas de amueblamiento y equipamiento e incluso de primeras letras de un automóvil. Si el asunto salía bien, el salto cualitativo en la familia de UNO iba a ser astronómico.

La búsqueda de la deseada vivienda le proporcionó a UNO una serie de posibles oportunidades futuras que le hicieron pensar que el asunto de la vivienda bien podía convertirse en un modo complementario de mejorar sus ingresos. El API al que acudió le sorprendió con la afirmación que en un año su vivienda se vería revalorizada en un 20% en el peor de los casos. Una ganancia de un 20% sobre una inversión prácticamente cero (la dichosa hipoteca) era un margen de beneficio ciertamente goloso y muy tentador. Añadió el API como complemento para la tentación, que las viviendas se vendían como rosquillas en menos de un mes. No había pues ningún riesgo en lanzarse con una mano delante y otra detrás a la compra del pisito.

UNO entendió que no debía perder tiempo y cuanto antes se hiciera con la vivienda deseada mejor y más productiva iba a ser la operación. Así pues, se puso en manos del simpático API y optó por una oferta de una vivienda que significaba pagar mensualmente una cuota del 60% de sus ingresos durante más de 30 años. El acceso a una banca no iba a ser ningún problema, puesto que el simpático API le iba a proporcionar el contacto con la Caixa del Principat que últimamente se había mostrado muy facilitadora de créditos (y de comisiones, cosa que el simpático API lógicamente no citó).

El asunto era factible en la opinión de UNO, no así en la visión que su esposa expuso. Esta con más realismo le advirtió que con el 40% de su sueldo para vivir cinco personas no resultaría ni cómodo, ni probablemente posible. Un negocio buenísimo en la mente de UNO se estaba complicando.

La solución la encontró en el mercado, como siempre. Sus colegas le explicaron que mientras su economía se desarrollaba podía alquilar alguna habitación de su nueva vivienda y pagar con ello una buena parte de la cuota hipotecaria, con lo que el esfuerzo económico se reducía mucho y podrá laminar las discrepancias matrimoniales.

Efectivamente, resueltas las previsiones de gasto doméstico, contactada una pareja que buscaba acomodo vital, UNO se decidió a visitar, acompañado por el simpático API, la sucursal de la Caixa del Principat.

Ningún problema le dijo el agradable director de la sucursal de la Caixa del Principat. La adquisición de una vivienda mediante un crédito hipotecario era una excelente decisión y con posibilidades de grandes rendimientos patrimoniales. La Caixa del Principat podía resolver el otorgamiento del crédito en pocas semanas, simplemente reunir la documentación, contactar con los avaladores y firmar con el notario, ciertamente una persona muy simpática y dicharachera.

A UNO se le encendieron todas las alarmas: ¿avaladores? ¿Qué era eso? ¿Cómo podía reunir avales suficientes?

Su rostro generó de inmediato preocupación al simpático API y al agradable director de la agencia. Veían como la operación se podía esfumar en pocos momentos. Había que actuar rápido.

El agradable director de la sucursal tomó la palabra de inmediato: veo que los avales pueden ser un problema, pero no se preocupe, entre el simpático API y yo mismo le facilitaremos los avalistas necesarios. Simplemente usted tiene que convertirse a su vez en avalista de otros y asunto zanjado.

Un milagro, la Caixa del Principat no solo era una entidad financiera, sino que hacia milagros. De varias familias interesadas en la adquisición de vivienda sin los requisitos patrimoniales necesarios se estructuraba una cadena de avales entre ellos que resolvían ese miserable incomodo que era la capacidad financiera.

De este modo UNO conoció a DOS y a TRES. Todos ellos provenientes de Paquistán, todos ellos en situación similar. DOS era un reciente comerciante de 24 horas, con un pequeño local y un arreglo informal con un tinglado financiero poco formal. TRES era albañil, sin contrato fijo, pero con un certificado de autónomo que le habilitaba como pequeño emprendedor. Todos con familia organizada y con parientes vinculados que esperaban la vivienda en régimen de comunidad de hecho. En total, el asunto afectaba a una treintena de personas de todas las edades, sexos, oficios y limitaciones lingüísticas.

Hay que advertir a los exigentes con el realismo, que, en las múltiples conversaciones con el simpático API, el agradable director y el campechano notario era imprescindible la presencia de CUATRO en calidad de modesto traductor del castellano al urdu, ya que su estancia en Badalona durante un quinquenio lo habilitaba para ello. Al esfuerzo de CUATRO se sumaban tres de los hijos de las familias que aspiraban a hipotecarse como jóvenes auxiliares de traductor, dada su asistencia escolar y su inicial manejo práctico del castellano y del catalán.

Con todos los problemas resueltos se llegó en una mañana soleada en la que, tres familias paquistaníes, un API, un director de sucursal, cuatro traductores aficionados y un notario se reunieron en la sucursal de la Caixa del Principat para firmar tres hipotecas con dos avales cada una. UNO recibió los avales de DOS y TRES. DOS los recibió los de UNO y TRES. Y, finalmente, TRES los recibió de UNO y de DOS.

La sesión fue larga, puesto que el movimiento humano con cada firma suponía costosas aclaraciones. Hay que añadir que el campechano notario dio múltiples explicaciones en el lenguaje jurídico pertinente que, ni el traductor principal, ni los auxiliares supieron transmitir adecuadamente al urdu. Ni con la primera familia, ni con la segunda, ni siquiera con la tercera.
La sesión finalizó con el deslizamiento clandestino de un cheque al simpático API que se sumó al que obtenía paralelamente con su intermediación inmobiliaria. Con la huida vertiginosa en motocicleta del notario a celebrar nuevas firmas hipotecarias y con la celebración familiar de tres nuevos propietarios y contratistas avaladores.

Seguirá. No lo duden.


Lluís Casas, antropólogo


domingo, 19 de marzo de 2017

La clase reinventada

Nota editorial. Llamo la atención sobre la polémica que ha abierto esta respuesta de Paco Rodríguez de Lecea sobre «clase y ciudadanía» a Bruno Estrada. Se abre el turno de palabras.


Paco Rodríguez de Lecea

Corren malos vientos para la lucha de clases; en general, se estima que se trata de un concepto caducado por no adaptarse a las crecientes complejidades de la estratificación social en las sociedades postindustriales. Un experto en la materia tan poco sospechoso como Bruno Estrada ha dejado escrito: «Que la clase social sea el envolvente emocional colectivo de un abanico de trabajadores tan diverso y plural se me antoja un ejercicio político baldío.» (1)

Dejemos a un lado los “envolventes emocionales colectivos”; mal servicio haremos a la obra de Marx considerando la conciencia de clase como un factor emotivo, un mero ideal subjetivo de “comunidad”. Así pues, si el recurso a la clase y a los intereses de la clase es un “ejercicio político baldío”, por fuerza eso significa que la lucha de clases ha dejado de ser – si alguna vez lo fue, que esa es otra cuestión – el motor de la historia.

Sigamos el razonamiento de Estrada: «La ciudadanía democrática debería ser el catalizador de los sentimientos de pertenencia a una comunidad incluyente. La enorme virtualidad social de la democracia es que nos permite sentirnos individuos libres a la vez que formamos parte de una colectividad en cuya definición participamos.»

No pretendo discutir esta afirmación; la aplaudo y la subrayo. Es solo que no veo contradicción ni incompatibilidad entre la clase y la ciudadanía. En primer lugar, los dos conceptos corresponden a dos lugares diferenciados del proceso histórico enfocado hacia la humanización de las relaciones humanas. Me excuso si la última frase parece redundante; la humanidad, en la teoría de Marx, no es un punto de partida sino un punto de llegada de la historia, y aparece como epifanía una vez eliminados vicios originales tales como la propiedad privada y su corolario, la explotación del hombre por el hombre. (Afinemos esta última formulación: explotación de una persona por otra persona, que nadie ponga en duda que las mujeres forman parte necesaria y en condiciones iguales de todo el proceso.)

Pues bien, la clase es un concepto situado en el inicio del trayecto; agrupa a todas/os aquellas/os que solo pueden ofrecer en el mercado su fuerza de trabajo, porque carecen de medios propios de subsistencia. La clase agrupa en principio a las personas humanas sometidas a la explotación de su trabajo subordinado y heterodirigido; la ciudadanía, en cambio, aparece en mitad del camino hacia la emancipación, como ingreso en la pertenencia a una comunidad más amplia que la propia clase.

Entonces, ¿por qué contraponer clase a ciudadanía, por qué imaginarlas incompatibles, cuando tan bien se complementan y se refuerzan las dos situaciones en un contexto que impulsa constantemente a seguir avanzando más allá, hacia la humanización plena de las relaciones sociales, sin conformarse con hacer punto final en la mitad del camino?

Pero es posiblemente necesario redefinir la clase, o incluso reinventarla, porque (en eso tiene toda la razón Estrada) hoy sus signos distintivos son mucho más imprecisos que en el siglo XIX, porque sus límites se difuminan y las situaciones subjetivas (emocionales, si se quiere) que comprende se han ido extendiendo y diversificando hasta formar una maraña difícil de devanar.

No será posible abarcar a toda la clase en una definición escueta, sencilla y movilizadora, al estilo de: la “gente” contra la “casta”. Esa fórmula no funciona. Por muchas razones, pero sobre todo porque no da una idea de dirección ni de avance. Tomada como idea central, dibuja una confrontación social puramente estática, sin abrir ninguna perspectiva más allá de la indignación (y es que, como bien advertía Pietro Ingrao no hace tantos años, “indignarse no basta”).

La lucha de clases ofrece, por lo menos, una articulación y una coherencia mucho mayores que la dicotomía gente/casta. Las categorías utilizadas no son un totum revolutum, no son ni mucho menos “transversales”: de un lado están los poseedores de los medios de producción; del otro, los meros poseedores de su fuerza de trabajo subordinado y heterodirigido. Las líneas maestras de avance serán entonces:
Primero, la conquista de una sociedad de iguales frente al principio secular de la subordinación de unas clases sociales a otras. En ese camino se encuentra la ciudadanía como un objetivo intermedio, que significa la vigencia de unos derechos y unos deberes concretos que son iguales para todas/os.

Y segundo, la aportación progresiva de elementos de autoconciencia y autodirección en el trabajo heterodirigido, de forma que este sea cada vez más autónomo, más racional, más eficiente, más útil al común, y en último término, más humano.



Radio Parapanda.-- El original se encuentra en http://vamosapollas.blogspot.com.es/2017/03/la-clase-reinventada.html


sábado, 18 de marzo de 2017

Jueces para la Democracia y la Ministra de Sanidad


SECRETARIADO DE JUECES PARA LA DEMOCRACIA



A raíz de las declaraciones efectuadas la pasada semana por la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, recurriendo a la demagogia, al pedir el ingreso inmediato en prisión de los maltratadores, Jueces para la Democracia emite el siguiente comunicado:

El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia domestica (denominado Convenio de Estambul), acordado en 2011, ratificado por España con fecha 1 de agosto de 2014 supone el compromiso de llevar a cabo políticas globales y coordinadas para que los estados actúen con la diligencia debida con el fin de prevenir, investigar, castigar y conceder una indemnización por los actos de violencia incluidos en su ámbito de aplicación.

Sin perjuicio de la pertinencia de todas las medidas encaminadas a mejorar la efectividad de las resoluciones judiciales, incluida su ejecución, no sólo es precisa la adopción de medidas legislativas si fueran necesarias, sino también la dedicación de recursos financieros y humanos adecuados para la aplicación de la ley.

Así las cosas, son numerosos los tipos penales que en nuestro Código Penal recogen ya las actuaciones que el Convenio considera susceptibles de sanción penal, también la regulación de las medidas cautelares resulta suficiente en nuestro ordenamiento. Sin embargo su efectividad que depende en ocasiones de medidas que no son directamente de naturaleza penal, pero de las que depende la eficacia del sistema, que están contempladas en la Ley Integral contra la violencia de género pero que todavía no se aplican, en numerosas ocasiones por falta de medios económicos, como la asistencia jurídica, ayudas sociales que posibiliten los medios económicos imprescindibles para las denunciantes, atención psicológica, medios policiales, planta judicial adecuada para la atención de la instrucción, enjuiciamiento y ejecución, dotación de las oficinas de atención a la víctima etc.

En los últimos seis años el Gobierno del Partido Popular ha recortado un 26% del presupuesto destinado a la prevención de la violencia de género. Por ello, desde Jueces para la Democracia consideramos imprescindible el compromiso de efectuar una adecuada dotación presupuestariamente con este fin.

Por otra parte, la Ley Integral debe ampliar su ámbito a aquellos delitos que constituyen violencia contra las mujeres y están recogidos en el Convenio, para incluir así todas las medidas de sensibilización, prevención, detección, enjuiciamiento y reparación en estos ilícitos que no se encuentran contemplados en el texto legal, por no constituir violencia entre parejas ni exparejas y ser ajenos al ámbito doméstico; por ejemplo violaciones, acoso laboral etc.

Resulta por tanto ineludible conforme a los compromisos adquiridos en la ratificación del Convenio, mejorar la aplicación de los derechos de las mujeres víctimas de violencia de género ya recogidos en la normativa, pero no efectivos todavía en la realidad y extenderlos a quienes sufren cualquiera de las conductas incluidas en el texto, mejorando la tutela institucional correspondiente y si procediera las medidas judiciales de protección y seguridad, estableciéndose el principio de responsabilidad del Estado en el caso de negligencia en la adopción de las medidas precisas.




viernes, 17 de marzo de 2017

Estoy perdiendo facultades

Voy perdiendo facultades. Hay cosas que empiezan a escapárseme de las manos. Quiero decir de la sesera. Es lógico, porque cuando uno se acerca a los ochenta años es un deber tener ciertos alifafes. O sea, achaques. Dos ejemplos de mi dificultad para entender algunos asuntos.

Uno, que el alcalde de Cervera de los Montes (Toledo) haya declarado que «sólo las vagas celebran el día 8 de Marzo». ¿De dónde el primer edil –no hace falta decir que es del Partido Apostólico--  ha sacado tan zarrapastrosa idea? ¿Cómo puede llegar a ser primera autoridad local una persona de esa calaña? ¿Es sólo la búsqueda fatigosa de la hipotética notoriedad lo que este cerebro de secano plantea? ¿Es la herencia recibida de sus ancestros, viejos y nuevos? ¿Es el miedo inconfesable de su poquedad intelectual? Otro alcalde, éste realquilado en las entrañas de la Gurtel, ha dicho tres cuartos de lo mismo. En todo caso, remedando a Cervantes: han rebuznado en balde el uno y el otro alcalde.

Otro ejemplo. Dirigentes del PDECAT, los herederos de la vieja Convergència –que Ainaud de Lasarte llamaba Conveniencia--  han afirmado que «Ada Colau es fascista». Ni siquiera el acné juvenil les disculpa. ¿Y estas criaturas son la cantera? Y yo me digo: en nada se diferencian de importantes exponentes  de las Nuevas generaciones Apostólicas que manifiestan el mismo parecer. Tan sólo en que unos beben Calisay y otros Licor 43.  El primero, oriundo de Arenys de Mar; el segundo es cartagenero.


jueves, 16 de marzo de 2017

Teresa Berganza



                 Feliz cumpleaños, señora. Gracias por lo mucho que me ha dado. 

Los Servicios Secretos y el rey de España

Las grabaciones que hicieron los servicios secretos españoles al entonces rey Juan Carlos me sugieren una serie de cavilaciones. No entro en el contenido de las mismas porque es irrelevante para lo que pretendemos decir. Comoquiera que es fácilmente imaginable que se hicieron sin orden del Juez podemos llegar pacíficamente a esta conclusión: si se graba de esa manera al Jefe del Estado, aquí no se libra ni el último de la fila. En suma, estas cloacas del Estado están fuera de la legalidad del espacio-tiempo. Funcionan con órdenes verticales sin dar cuenta a nadie. Por lo que ni siquiera son «secretos de Estado» sino un almacén de datos para que dos o tres gerifaltes acumulen poder de intimidación.

Ya es sospechoso que aparezcan ahora. Salen ahora porque Juan Carlos no pinta una oblea; por lo tanto, las consecuencias de las grabaciones son irrelevantes. Pero pretenden significar una exhibición de poder y control. ¿A quién? A todo el mundo, y tal vez al sexto Felipe. Es el mensaje siguiente: os tenemos en la lista. Digamos, pues, que Alain Minc se quedó corto cuando habló, tiempo ha, de las zonas grises de la democracia. Son, más bien, los agujeros negros de la democracia.

Por otra parte, la filtración de dichas grabaciones tiene un interés crematístico: el parné. El pago de unos emolumentos para establecer una cadena de negocios. Tan sólo las almas de cántaro creerán que es un ejercicio de transparencia. Ese tipo de transparencia es puro estiércol. Bussines.

Es, en definitiva, un negocio. De muchos millones. Exactamente igual que los servicios que contratan las empresas para ver si Fulano o Mengano son de una u otra manera. Igual que la Operación que en su día montó el Beato Fernández Diaz, ministro del Interior, contra políticos catalanes. Igual que las listas de magistrados desafectos al independentismo catalán de las que hiciera gala un juez inhabilitado de cuyo nombre no quiero acordarme. Pura acumulación de poder, mero ejercicio de control.


miércoles, 15 de marzo de 2017

El retrato de Wert

Escribe: El dómine Cebra

¿Tan necesariamente protocolario es que los retratos de los ministros españoles estén colgados en las paredes del Congreso de los Diputados? ¿Tan necesario es que, además, sean cuadros al óleo? Y puestos ya a que hayan retratos ¿qué tiene de malo que sean de fotomatón? Y encima el retrato de alguien tan pendenciero como Wert. Bravucón de oficina. 

Alguien me dirá que el coste de todo ello es el chocolate del loro. Yo les respondo que sumen todas esa jícaras de chocolate y al final saldrá un dineral que bien podría servir para algo más útil: una escuela, una biblioteca, un dispensario… Algo más provechoso que una galería de fotos de ministros. Algunos paniaguados me dirán que es la tradición. Pero ello ni siquiera es un argumento.


martes, 14 de marzo de 2017

Huelga, esquirolaje y contratas

Antonio Baylos


Ha corrido por la web como un reguero de pólvora. La prensa de color salmón lo ha destacado, y en seguida en las redes se ha compartido este tremendo diagnóstico, según el cual el Tribunal Supremo en su Sala de lo Social habría fallado contrariando la doctrina del Tribunal Constitucional en la STC 75/2010 y la del propio Tribunal Supremo en las sentencias de Prisa y de Coca Cola, en las que el desvío de la producción de una empresa para evitar los efectos de la huelga de los trabajadores de su contrata, a otras con las que contrata o subcontrata sus servicios sustituyendo los que no prestan los huelguistas, implica una violación del derecho de huelga. En este sentido, la decisión del Tribunal Supremo habría de haberse producido en Sala General porque sin duda tendría una gravedad extraordinaria. Sin embargo, este tipo de noticias debe siempre ser mediadas por el conocimiento directo de la sentencia. Eso es lo que ha realizado el Gabinete de Estudios Jurídicos de CC.OO. cuya nota es suficientemente indicativa del desmentido de la noticia tal como venía siendo distribuida. La doctrina del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional no ha sido corregida por la sentencia de marras. A continuación se transcribe la nota del Gabinete de CC.OO., a la que sigue un ruego final que va dirigido especialmente a los trabajadores huelguistas y a los letrados del sindicato que ha protagonizado este litigio.

Esta es la nota de CCOO , que considera que el Tribunal Supremo no corrige su doctrina sobre el derecho de huelga

No es cierto que la sentencia admita, sin más, que ante una huelga convocada, se pueda suplir la actividad de los trabajadores acudiendo a subcontratas. La empresa que es objeto de convocatoria no puede acudir a esa forma de esquirolaje para desviar la producción, y en este punto la Sentencia no introduce ningún cambio. Tampoco admite que otras empresas, si están vinculadas con la que es objeto de huelga, puedan desviar la producción por cualquier vía.

14 de marzo de 2017

En relación con la sentencia del Tribunal Supremo sobre la que se hacen eco hoy algunos medios de comunicación, CCOO, en una primera valoración de urgencia, subraya algunas matizaciones.
En la sentencia de 16 de noviembre de 2016, sobre Altrad Radisola, el TS rechaza el criterio de la Audiencia Nacional de considerar que se ha lesionado el derecho de huelga, por el hecho de que la empresa comunicara a sus clientes la dificultad de atender los encargos de instalar andamios y dispositivos de seguridad, ante lo cual tales clientes utilizaron de forma puntual los servicios de otras empresas.

En la demanda se invoca la doctrina fijada para el Grupo Prisa por el TS, pero en esta ocasión no es aplicable por varias razones:

- En primer lugar, porque el sindicato que reclama la violación del derecho de huelga no ha demandado, ni reprocha nada a las empresas contratistas que han cumplido el encargo. Por el contrario, fueron los propios demandantes quienes entendieron que estas empresas no habían conculcado el derecho de huelga, ya que no las demandaron, y por lo tanto no apreciaron que existiera entre ellas y la demandada Altrad ninguna especial vinculación que las obligara a respetar la huelga y, consecuentemente, a no contratar con otros las obras que ya tenía contratadas Altrad, y que ésta no podía realizar precisamente por la existencia de la huelga declarada en ella.

- En este caso, la empresa contratista en la que se desarrolla la huelga, no tenía posibilidad de impedir a los clientes que utilizaran los servicios de otras empresas, y tampoco lo ha fomentado, y no se ha beneficiado.

No tiene vinculación con sus clientes que le permita codecidir con ellas la realización de esos trabajos por terceras empresas de la competencia, ni estaba en condiciones de impedir que sus clientes las contratasen con terceros, ni tampoco se benefició de ello, porque no realizó ni cobró tales trabajos, y sin que tampoco conste que hubiese colaborado en su realización, como pone de relieve el informe de la Inspección de Trabajo, por lo que no puede imputarse a la demandada Altrad una conducta que haya impedido o disminuido los efectos de la huelga, o menoscabado la posición negociadora de los RLT

- Tampoco existen vinculaciones entre las empresas implicadas, principal y contratistas, que permita aplicar esa doctrina.

Esta sentencia no corrige la doctrina del propio TS, en relación con la vulneración del derecho de huelga, por la sustitución de trabajadores de la empresa en huelga por otros de entidades integradas en un grupo con vinculaciones internas. Dice el TS que "Debemos decir que el problema que resolvemos en el presente recurso no se refiere a la vulneración del derecho de huelga por parte de la empresa principal en situaciones de huelga de los trabajadores de un grupo de empresas, de contratas o subcontratas, como sucedió en nuestra STS de 11/02/2015 (rec. 95/2014 ) , en la que se analizaba la vulneración del artículo 6.5 del RDL 17/1977 en relación con la sustitución de trabajadores en huelga -esquirolaje interno-en un grupo de empresas conectadas entre sí por muy especiales vínculos que incidían en la actividad laboral de los huelguistas y el ciclo productivo al que estaban adscritos.
En opinión de CCOO, se puede decir que es una doctrina restrictiva, que rechazamos, pero no corrige la doctrina anterior. En realidad se constata que no concurren las circunstancias para aplicarla.
Por otra parte, se corre el riesgo de exagerar los efectos, y omitir las matizaciones que introduce el Tribunal. No es cierto que la sentencia admita, sin más, que ante una huelga convocada, se pueda suplir la actividad de los trabajadores acudiendo a subcontratas. La empresa que es objeto de convocatoria, no puede acudir a esa forma de esquirolaje para desviar la producción, y en este punto la Sentencia no introduce ningún cambio.
Tampoco admite que otras empresas, si están vinculadas con la que es objeto de huelga, puedan desviar la producción por cualquier vía. Declara vigente la doctrina Prisa en estos casos, lo mismo que la doctrina CocaCola.  Además, la sentencia destaca la grave deficiencia procesal de considerar abusivo el desvio de producción, pero no cuestionar la actividad de las empresas a las que se les atribuye que lesionan la huelga, y no demandarlas en el proceso. Eso no sucedía en la doctrina del Caso Prisa, ni tampoco en el caso CocaCola.

Hasta aquí la nota de CC.OO. Ahora el ruego. Es muy posible que los abogados de los huelguistas y del sindicato que les ampara decidan, como están en su derecho, que el caso debe llevarse al Tribunal Constitucional en un recurso de amparo. Desde este blog les rogamos que no lo hagan antes de meditar, desde la experiencia que tenemos, si creen que realmente el Tribunal constitucional renovado recientemente - y a este tema se dedicará el próximo post del blog - no aprovechará el amparo para demoler la doctrina de la Sentencia 75/2010 y concordantes que precisamente ha dado lugar a la doctrina del Tribunal Supremo que hoy se comenta en lo casos de Prisa y de Coca Cola.  No sea que para enmendar el fallo demos oportunidad a un Tribunal claramente alineado con las posiciones del neoliberalismo económico para atentar de manera profunda contra el ejercicio del derecho de huelga. Y si no, que recuerden la Sentencia del 2 de febrero del 2017 del Tribunal Contitucional sobre el esquirolaje tecnológico que se ha comentado por Carlos H. Preciado en este mismo blog Esquirolaje tecnológico.





Artur Mas, inhabilitado

Ya conocen la noticia: Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau han sido inhabilitados. Mi primera sugerencia es: ¡fuera máscaras! ¡fuera caretas!

Las máscaras se han utilizado desde la antigüedad con propósitos ceremoniales y prácticos. Ahora también. Por supuesto, la política es muy dada al uso de las máscaras y caretas. La idea es taparse total o parcialmente la cara. Tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, Artur Mas y sus allegados deben desprenderse del mencionado disfraz. Digámoslo con crudeza: han conseguido lo que querían. Lamentarse ahora por ello es pura hipocresía escénica. El independentismo orgánico necesitaba una sanción de ese calibre para seguir acumulando fuerzas. Y acumular más agravios al por mayor. El movimiento tiene poca fuerza desde la racionalidad, necesita apelar al sentimentalismo más primario y desordenado.

Fuera máscaras, pues. Han conseguido otro objetivo. Fuera caretas porque, tras ella, se ocultaba la cara risueña de Esquerra Republicana de Catalunya viendo cómo su oponente-amigo tiene las cosas más difíciles para competir en la guía del país. Y fuera caretas en el Partido Demócrata de Catalunya, la heredera de la vieja Convergència, porque ya no necesita que Artur Mas «dé un paso al lado». Los unos y los otros le deben eso al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. Lo que no quita que se aproveche la ocasión para subir más el voltaje de la tensión.


Ahora el objetivo puede ser elevar la electricidad con la idea temeraria de que el Gobierno de Rajoy –o a quien le corresponda  ese disparate— declare la supresión de la Autonomía de Catalunya o alguna medida similar. Presiones no le faltarán desde sus propios círculos concéntricos. Esperemos que ese dislate no llegue. Pero, ténganlo por seguro: aquí se va a formar algo inédito. Para lo que nadie está preparado. 

Me alegraré si me equivoco.  


lunes, 13 de marzo de 2017

Los intereses creados en la vieja y nueva política catalana

Los llamados «tiempos de la Justicia» han hecho coincidir en el espacio tiempo dos juicios que vienen de antaño: los casos Palau y Pretoria. El primero, caracterizado por una  fuerte vinculación entre negocios  sucios de particulares y la financiación a Convergència; el segundo, fruto de una entente entre particulares que eran conspicuos dirigentes del partido de Jordi Pujol (Lluis Prenafeta, mano derecha del Viejo Patriarca y Macià Alavedra, su brazo izquierdo) y conspicuos cargos representativos de los socialistas catalanes (el alcalde de Santa Coloma, Bartolomé Muñoz, y el diputado Luigi). Palau, de neta vinculación política; Pretoria, de mero enriquecimiento personal de unos particulares, aunque así mismo político por las mencionadas responsabilidades políticas de sus protagonistas. En todo caso, parece seguro que la opinión pública no sabrá diferenciar del todo tanta sutiliza. Las caricaturas son de trazo grueso y no admiten los matices.

Pretoria fue la exhibición de hasta qué punto ciertos altos exponentes de la derecha nacionalista (el llamado sector negocios) decidió abandonar el calvinismo burgués para sacar provecho personal. Tantas veces fue el cántaro a la fuente de la financiación de su partido que, al final, decidió mirar por ella misma, por la famiglia. Tres cuartos de lo mismo pasó en esa franja socialista (Bartolomé Muñoz y el tal Luigi), harta de pisar la moqueta de la oposición, decidiendo organizar la transhumancia de los huevos fritos al lenguado a la meunière y, de ahí, dar el salto al plato de angulas. En todo caso, lo uno (Palau) y lo otro (Pretoria) fueron indicando que Cataluña y “España” habían entrado en un proceso de indistinción en lo atinente a las prácticas de corrupción política y económica. Al fin y al cabo, todos ellos son descendientes del triunviro romano Marco Licinio Craso que tenía el dinero a espuertas, ganado con poco sudor de su frente.

En resumidas cuentas, este es el tinglado de la vieja-nueva farsa de los intereses creados. ¿Habrá tierra suficiente para tapar ambos agujeros, Palau y Pretoria?



domingo, 12 de marzo de 2017

Compañera Secretaria General




(Homenaje a Nella Marcellino)



He perdido la cuenta del número de mujeres que optan a dirigir el sindicato de Comisiones Obreras, algunas de ellas en organizaciones importantes como, por ejemplo, Andalucía. Esta es una novedad que llamaremos cualitativa. También en UGT. Hasta la presente nada vetaba formalmente que la mujer pudiera acceder a la responsabilidad de secretaria general, pero las inercias, los malos usos y costumbres –todo ello en clave de poder--  no lo favorecían. La ramplona normalidad abogaba porque un hombre, aunque fuera el menos indicado, se hiciera con las riendas de la organización. La cosa se está rompiendo, afortunadamente. La discriminación implícita está siendo hecha añicos. Que todavía no haya llegado al pináculo no desmiente lo anterior.

Esta situación, que someramente indicamos, se da en un contexto general extraordinariamente complicado para la acción colectiva. De un lado, el gigantesco proceso de reestructuración e innovación de los aparatos productivos y de servicios en unas coordenadas contradictorias, esto es, de globalización y renacionalización, cuya muestra más visible es la vieja Europa. De otro lado, la desestructuración del trabajo asalariado tal como lo hemos conocido y la ruptura del ciclo largo de conquistas de los derechos sociales, dentro y fuera del centro de trabajo. De una parte, el sindicato-hombre que iba perdiendo visión para afrontar los desafíos de tantas emergencias y patologías. De otra parte, el lucro cesante que significaba el despilfarro de tener en el almacén las potencialidades y las nuevas miradas que tiene la mujer sindicalista. El sindicalista, dueño de la casa; la sindicalista, de realquilada.

Estamos, pues, ante una novedad. Que también se está dando en la CGIL, especialmente tras la elección de Susanna Camusso.  Y, como señalamos, ahora en España. Podemos decir que, así las cosas, nuestro sindicalismo se está poniendo al día. Esta es una cesura de notable significación. Por fin se va abriendo el camino al sindicato general y a una plena confederalidad. Queridos compañeros –vosotros, hombres--  no tengáis miedo de lo nuevo.